Sinopsis:

Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

lunes, 29 de julio de 2013

Miguel Hernández como pionero de la Poesía Social

Fragmento recitado por Ramón Palmeral

    La llamada  poesía social surge sobre los años 50, es un movimiento que supone un compromiso con los seres más desprotegidos y desfavorecidos de la sociedad; no obstante, uno de los pioneros de este movimiento o realismos socialista es Miguel Hernández, en 1937 publica Viento del pueblo porque le sale a flor de piel su sangre obrera. La poesía era para él una NECESIDAD, un deseo irrefrenable de justicia y libertad, por ello pone su voz al servicio del pueblo que es quien está sufriendo los abusos de todos los poderes que “le sepultan en la pobreza”.
   “El niño yuntero” es un alegato contra la niños trabajadores, él mismo fue uno de esto niños explotados por el padre como niño-pastor. Esta denuncia es un grito contra los niños trabajadores extrapolado a todos los niños del mundo que lo son soy llevados a yugo del trabajo como animales de carga, también a los llamados niños de la guerra por ciegos dictadores por un palmo más de tierra.
    En su viaje a la URSS aprenció a entender que no vivimos solos sono con los demás, y que nunca dejaría solo a un hombres en desgracia.

   Con “Aceituneros de Jaén” o “El niño yuntero” Miguel fue antecesor de los llamados poetas sociales.
El niño yuntero es un poema formado de 15 estrofas y 60 versos, perteneciente a su libro Viento del pueblo.  Éste es unos de los poemas más característicos de esta etapa en la que usa su poesía como arma social en el contexto de la Guerra Civil española.  El lenguaje es directo y la metáforas son claras pero a su vez muy expresivas pues pretendía calar hondo en las mentes del pueblo.
   El protagonista de este poema es un niño que al igual que Miguel Hernández tuvo que trabajar en el campo desde muy pequeño y sufre todas la desgracias que esto conlleva, a las que el autor dedica la parte central del poema (“como la herramienta,/a los golpes destinado”, “Cada nuevo día es/más raíz, menos criatura”). Hernández finaliza su poema con dos versos que dejan ver la profundidad de este sufrimiento que muchas generaciones han padecido.

El niño yuntero

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.


Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.


Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.


Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.


Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.


Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.


Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.


A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.


Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.


Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.


Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.


Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.


Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.


¿Quién salvará este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?


Que salga del corazón
de los hombre jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.



........................
Meat of yoke, has born more humiliated that beautiful, with the neck being pursued by the yoke for the neck.

Recita Francisco Javier Trovador en la casa Museo Miguel Hernández 2007

......................

 IV. EL COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO EN MIGUEL HERNÁNDEZ
    En la primera etapa de Miguel Hernández, en pleno éxtasis de expresión religiosa y de eufórica asunción de las teorías teocéntricas –y, por ende, conservadoras– que para la política española postulaba Ramón Sijé, Hernández sublima el trabajo y la abnegación como peldaños de la escalera con la que se alcanza a Dios: «El trabajo es la escala para ver a Dios». La primera obra teatral publicada de Hernández es una obra religiosa: se trata del auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras (1933-1934). En él condena los actos revolucionarios de los campesinos; critica con acritud las posiciones políticas de los anarquistas y los comunistas y de los sindicatos obreros.
     La situación social y política de la época de Miguel Hernández era la misma que la de fines del s. XIX: una oligarquía territorial que había impedido cualquier reforma agraria para que se cultivaran las propiedades y se repartieran para el cultivo los inmensos latifundios del campo español, un clero conservador y reaccionario dominante e inmovilista, una clase militar autoritaria (con un ejército en el poder apoyando la monarquía o imponiéndose por la fuerza: una Guardia Civil represora, unos militares sin escrúpulos para el golpe de Estado). Los cambios que quisieron realizar algunos Gobiernos de la II República española (desde 1931) provocaron la guerra civil (1936).
  Cuando los poetas del grupo del 27 recogen el romancero y la poesía popular tradicional, rara vez acometen los problemas del pueblo desvalido contemporáneo. Sólo Miguel Hernández se funde, se asimila, se considera verdaderamente pueblo, «viento del pueblo», que canta «cuanto a penas, cuanto a pobres, / cuanto a tierra se refiere».
    Esta posición socialmente alienada procedía de la generación del 98. Podemos salvar a Antonio Machado. quien sí se preocupó del hombre de España, del campesino de las tierras de Soria; preconiza Machado una poesía sin renunciar a la condición Humana. Pero no da soluciones. El oriolano sí aporta propuestas en sus escritos: propugna una reforma agrícola de mejor reparto de tierras y de cultivo racional. El gran compromiso que enaltece la figura y la obra de Hernández radica en que puso sus fuerzas para defender la tierra, para dignificar al hombre del campo y para concienciarlo de sus posibles derechos y de las posibilidades de conseguirlos («Aceituneros», pág. 224).
     La nueva vida de Miguel Hernández en la capital española, los avatares de la política (los tristísimos sucesos que caracterizaron el bienio negro, entre 1934 y 1935, especialmente la intervención violenta de las fuerzas armadas en la revolución de Asturias, en octubre de 1934, y la anterior reacción cruenta en Casas Viejas, Cádiz, en 1933) y las nuevas amistades terminan provocando que Miguel abandone el lastre ideológico oriolano. Paulatinamente Miguel Hernández se decanta hacia el lado del más débil, del desvalido obrero. Comienza así un nuevo período junto a la nueva clase social que reivindica sus derechos: la del pueblo trabajador. Abandona la poesía pura y católica de antaño e inicia en la segunda mitad de 1935 una poesía impura, con las primeras protestas sociales. La poesía impura se define como una poesía manchada por su ímpetu social y su afinidad con la «inmensa compañía», con la libertad y la defensa de los valores humanos más comprometidos popularmente. Es el antípoda del esteticismo y del elitismo minoritario de la poesía pura de la época anterior: la poesía dirigida a la inmensa minoría (tal como la etiquetó Juan Ramón Jiménez), una poesía aséptica y alienante.
    El paso a la guerra civil y a la nueva poesía tiene ya unos sólidos cimientos. El poeta se considera ya pueblo, definitivamente, «pueblo de mi misma leche». No se trata sólo de una literatura circunstancial, sino también de una convicción sincera que dota de veracidad la palabra hernandiana cada vez más aliviada de emulaciones: el poeta encuentra una voz sumamente personal apostando por el versolibrismo (y el versículo) y renunciando al clasicismo métrico. El estilo se hace claro y transparente, directo, para ser comprendido por el humilde (mayoritariamente rural y analfabeto); el metro es popular, el popularísimo romance, y la metáfora se simplifica.
    Durante la situación bélica, surge una vertiente del tema de España: la incitación a la lucha por la lealtad a ideales de solidaridad y de compromiso político. En la mayoría de las composiciones de guerra aparece el tono épico dirigido a un
protagonista colectivo, pero nunca se omite lo lírico, porque Hernández siempre canta desde dentro, y esa exaltación de hondo calado humano es lo que perdura («El herido» [Para la libertad sangro, lucho, pervivo], cantada por Joan Manuel Serrat).
    El tono épico y social (sangre, sudor, trabajo) que invade esta etapa se resuelve en lo lírico, abandonando el fragor de la batalla, regresando en ocasiones a lo cotidiano de la vida íntima: las cartas que envía a su amada. Con su poesía sigue luchando contra la opresión y las cárceles («Las cárceles», pág. 260). En definitiva, si entendemos por poesía social aquella que nace de un compromiso con los seres más desprotegidos de la sociedad, afirmaremos sin dudas que toda la obra de Miguel Hernández –junto a la veta del amor– recoge un profundo contenido de poso social que brota de la honda fidelidad del poeta a sus propios orígenes humildes.
    Una de las facetas más logradas de Hernández fue, en efecto, su preocupación por los ámbitos del trabajo, la explotación del asalariado, la pobreza o el hambre. Su poesía social es una síntesis del dolor compartido y de denuncia contra la injusticia capitalista, en defensa de las clases explotadas. Una de las más altas cimas de la poesía social es «El niño yuntero» (pág. 217).
    Después de su viaje a la URSS (1937), también hay poemas directamente dirigidos a ensalzar la política soviética por la ilusión de su régimen comunista («Rusia», «La fábrica-ciudad», de El hombre acecha, 1939, un libro non nato), a alabar a los amigos republicanos por su combativa resistencia a favor de los ideales democráticos de la España progresista («Pasionaria», «Al soldado internacional caído en España», de Vientos del pueblo, 1937), y a vejar a los enemigos de la España libre («Ceniciento Mussolini», «Mandado que mando a don Gil de las calzas de CEDA», etc.). Son los poemas políticos que menos interesan estéticamente hoy, pero que sitúan a Miguel Hernández como modelo del hombre de letras comprometido con la libertad y la justicia.




viernes, 26 de julio de 2013

La familia de Miguel Hernández recusa de Pérez Cobos.


(Pérez Cobos bajo la sombra de la gaviota del PP)

La familia de Miguel Hernández quiere la revisión de su sentencia

El presidente del Constitucional cuestionado por su militancia en el PP votó en contra de anular la condena

21.07.2013 | 23:33

El abogado de la familia de Miguel Hernández, Carlos Candela, está estudiando presentar un recurso al Tribunal Constitucional después de trascender que su presidente, Pérez de los Cobos, uno de los tres magistrados que rechazó la revisión de la sentencia que condenó a muerte al poeta de Orihuela en el franquismo, es militante del PP.

Según Candela, se están en estos momentos valorando qué decisiones tomar ya que un recurso inmediato en España podría paralizar el interpuesto en el tribunal internacional de las Naciones Unidas en Ginebra, que es quien lleva actualmente el caso, y que puede resolverse el próximo mes de septiembre.
Con todo, para el abogado de los herederos y familia de Miguel Hernández, el descubrimiento de la militancia en el PP del presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos -ocultada en la comisión de nombramientos del Senado, previa a su designación-, pone de manifiesto "que el presidente del más alto tribunal es un mentiroso". Y añade: "Tendría que haberlo dicho en su momento, y no a escondidas, ocultando la verdad. Y este es un síntoma de hasta dónde somos capaces de llegar, porque en este país cada vez que levantas un papel hay un problema, un ajuste y un engaño".
Cabe recordar que en febrero de 2011 el Tribunal Supremo rechazó la petición de declarar nula la sentencia que condenó a pena de muerte al escritor oriolano. La familia solicitó entonces al Constitucional que revisara la sentencia, pero en septiembre de 2012 este organismo judicial dictó una providencia que también denegaba el recurso. Uno de los tres magistrados que la rubricaron era Francisco Pérez de los Cobos, su actual presidente.

Nuera del poeta
Por su parte, Lucía Izquierdo, la nuera del poeta, aseguró que de haber conocido la militancia en el PP del presidente del Constitucional "se hubiera enviado un recurso de inmediato y mucho antes" ya que, según afirmó, "este es un caso muy grave y en el que vamos a tomar cartas en el asunto".

En este sentido, sobre las numerosas reacciones a la polémica generada por el hecho de que el presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, sea militante del PP, y los anuncios constantes de recursos por otras personalidades como el exjuez Baltasar Garzón, Izquierdo agregó que "a todos nos ha dejado esto un poco fríos, y la verdad es que somos muchas las personas salpicadas con esto y de una condición (política) diferente. Algo está pasando en este país, y es verdaderamente preocupante".
La portavoz de la familia de Miguel Hernández se mostró optimista respecto al recurso que presentaron hace unos meses en el tribunal de Naciones Unidas en Ginebra, después de que tanto el Supremo como el Constitucional desecharan la revisión.

miércoles, 24 de julio de 2013

Amigos de Ramón Sijé y Miguel Hernández




LEER aquí  el artículo: "Amigos de Ramón Sijé y Miguel Hernández"  por  gentileza de Julio Calvet

Un borrador inédito de Ramón Sijé, sobre Miguel Hernández



"Miguel Hernández: Un retrato y tres paréntesis". Borrador inédito de Ramón Sijé que trata de cómo conoció al poeta. Se conserva en la Fundación Cultural Miguel Hernández y en la BPE en Orihuela gracias a la generosidad de D". Carmen Saldaña Sicilia. Este documento se publica con motivo del centenario del nacimiento de Ramón Sijé (1913-1935), amigo de Miguel Hernández e impulsor de la vida cultural orio-lana durante las décadas de los años 20 y 30 del pasado siglo XX.



Borrador inédito de Ramón Sijé sobre Miguel Hernández

“Un retrato y tres paréntesis”. Centralización literaria de España y servidumbre de la poesía. Poesía espontánea y poesía cultura. Hernández no es un espontáneo. Prepa­ración estética de Hernán­dez. Invitación a la poesía. (Primer paréntesis) ¿Cuando conocí a M. Her­nández? Primero un vago recuerdo, luego una fecha cierta, más tarde una franca amistad.
    1°. Un vago recuerdo: tiem­pos borrosos del colegio 2o. Una fecha cierta: "Volun­tad'',"el pastor poeta". ¡Ten­go quince años y soy redac­tor jefe. Palabras de aliento para el poeta de Teruel. [Abelardo LTeruel].
    3o. Una franca amistad:"Des- telios". Ballesteros dictador. El poeta viene a mi casa. Intercambio de lecturas y conversaciones. Puedo hacer un retrato: nos [no es] un desgraciado: es un tímido y un tesoro ocul­to y raro: un poeta tímido, (retrato).
    ¿Qué es la poesía? Juicios de Manzoni, Platón y Gas- set. Forma y fondo. En el principio era la forma. Regionalidad [añadido debajo: (contorno y dintorno)] y universalidad (Segundo pa­réntesis.)
Aparición de Miró y Juan R. en la vida del poeta. Sus dos etapas. Lo que yo he es­crito del [de él} y lo que le he aconsejado. Su marcha a Madrid. "Epistolario de un poeta bohemio", [tachado: Valor]
Las cartas. Santa Teresa y el epistolario Valeriano [de Paul Valéry]. El que escribe buenas cartas puede ser -posibilidad- un literarato (sic). Valor psicológico de la epís­tola. (Tercer paréntesis). Final
Miguel Hernández, poeta esperanza. Saludo y recuer­do Iirico.Aliento.

     ( Transcripción del original por Aitor L Larrabide (FCMH). Publicado en el libro de Fiestas de Moros y Cristianos de Orihuela 2013).


Publicado en la página tres del libro de la Fiestas de Moros y Cristianos de Orihulea 2013, en el Archivo de Gaspar Peral Baeza.

La dictadura de Pinochet, ¿hizo desaparecer el cadáver de Pablo Neruda?


CHILE | Investigación histórica

Pablo Neruda en su casa de Isla Negra en 1970.Pablo Neruda en su casa de Isla Negra en 1970.
  • Solicitan un examen de ADN para confirmar la identidad de los restos
  • Existen dudas a raíz de los diversos traslados que han sufrido
Tras varios meses de investigaciones periciales continúa el culebrón para averiguar si el poeta chileno Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura, fue asesinado por las huestes del general Augusto Pinochet, o si por el contrario, murió como consecuencia de un cáncer de próstata, como se creía hasta ahora.
El ministro en visita Mario Carroza, el juez que está encargado de determinar las causas de muerte del poeta, ha pedido exámenes de ADN para confirmar si los restos exhumados durante el pasado mes de abril corresponden realmente al poeta Pablo Neruda.
Hay que recordar que un grupo internacional de peritos llevó a cabo la exhumación el pasado 8 de abril en Isla Negra, una pequeña localidad costera situada a unos 135 kilómetros de Santiago de Chile, donde el poeta residió durante los últimos años de su vida. Los expertos extrajeron de las profundidades terrestres los huesos de Pablo Neruda, que posteriormente fueron enviados a Carolina del Norte, en Estados Unidos, y a la Universidad de Murcia, en España.
La exhumación se inició después de que Manuel Araya, el chófer del Premio Nobel de Literatura, denunciara públicamente durante años que los esbirros de Pinochet habían inyectado al escritor una sustancia para terminar con su vida. Acto seguido el Partido Comunista presentó una querella que planteaba la posibilidad de haber fallecido envenenado, y no producto de un cáncer, como constaba en los documentos oficiales.

.......................RELACIÓN CON MIGUEL HERNÁNDEZ.
Pablo Neruda fue amigo y protecto de Miguel Hernández.
El prólogo de "El hombre acecha", está dedicado a Pablo Neruda.
Desde la embajada de Chile en París hizo gestiones aopara embarca a españoles republicanos al exilio americano.

lunes, 22 de julio de 2013

CURSO DE VERANO: “RAMÓN SIJÉ Y MIGUEL HERNÁNDEZ, COMPAÑEROS DEL ALMA”



UNIVERSIDAD MIGUEL HERNÁNDEZ
CURSO DE VERANO: “RAMÓN SIJÉ Y MIGUEL HERNÁNDEZ, COMPAÑEROS DEL ALMA”

ORGANIZADORES: Cátedra Miguel Hernández (UMH) y Fundación Cultural Miguel                                                 Hernández.

COLABORAN: Concejalía de Educación del Excmo. Ayuntamiento de Orihuela y Comisión Organizadora del Centenario de Ramón Sijé.

DIRECTORES: Francisco Esteve, director de la Cátedra Miguel Hernández (UMH) y
                          Aitor L. Larrabide, director de la Fundación Cultural Miguel Hernández

                                               PROGRAMA

Día 26 de Septiembre, jueves

            9:00 h.- Acto de inauguración.

Intervienen: Dª. Esther Sitges Maciá, vicerrectora de Cultura y Extensión Universitaria  (UMH); Dª. Rosa Martínez Martínez, concejala de Educación del Excmo. Ayuntamiento de Orihuela; Dª. Antonia Moreno Ruiz, concejala de Cultura; D. José Antonio Cavero Rubio, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas del Campus de las Salesas; D. Francisco Esteve, director de la Cátedra Miguel Hernández (UMH); y D. Aitor L. Larrabide, director de la Fundación Cultural Miguel Hernández.


            9:30 h.- Conferencia: “Hernández, Sijé y la gestación de Perito en lunas”, por D. Francisco Javier Díez de Revenga. Doctor en Filología Románica. Catedrático de  Literatura Española en la Universidad de Murcia.

            10:30 h.-  Descanso.

            11:00 h.- Conferencia: “Miguel Hernández y Ramón Sijé en la Orihuela de los años 30”, por D. José Antonio Torregrosa Díaz. Licenciado en Filología Hispánica. Profesor de Lengua y Literatura Españolas en Educación Secundaria.

            12:00 h.- Mesa redonda: “Recuperación de la figura y obra de Ramón Sijé”. Modera: D. Francisco Esteve. Director de la Cátedra Miguel Hernández (UMH)
Intervienen:

D. Gaspar Peral. Licenciado en Derecho. Escritor y especialista hernandiano.


D. Ramón Fernández Palmeral. Escritor y pintor. Autor del estudio Simbología secreta de La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas de Ramón Sijé.

13:00 h.- Conferencia “Ramón Sije: Semblanza y Pensamiento, por D. Julio Calvet Botella. Magistrado y escritor. Autor del libro Ramón Sijé. Semblanza.
  
            16:00 h.-  Mesa redonda: “Literatura y sociedad en torno a la Orihuela de los años 30”. 
           
Moderan: D. Juan José Sánchez Balaguer. Miembro del Patronato de la Fundación Cultural Miguel Hernández y secretario de la Cátedra Miguel Hernández; y D. Aitor L. Larrabide. Filólogo y director de la Fundación Cultural Miguel Hernández.

Intervienen:

D. Mariano Abad. Licenciado en Filología Hispánica. Profesor de Lengua y Literatura Españolas en Educación Secundaria.

D. Vicente Hernández Fabregat. Profesor y escritor. 

            17:30 h.- Recital musical.

            Actuación de danza y recital a cargo de Héctor Manuel Sánchez Hernández, licenciado en Interpretación Musical por la Escuela de Arte Dramático de Murcia, acompañado al piano por María Gertrudis Vicente Marín, pianista acompañante en el Conservatorio Superior de Música de Murcia.


            18:00 h.- Taller literario.

            Coordinador: José Manuel López Manresa. Webmaster, SEO & Community Manager de la Fundación Cultural Miguel Hernández. 

Día 27 de Septiembre, viernes

9:00 h.- Conferencia de Clausura: “`HE RESUCITADO´ (Vigencia de Ramón Sijé)”, por D. Antonio Luis Galiano Pérez. Doctor en Historia. Cronista Oficial de Orihuela y Académico correspondiente de la Real Academia de Cultura Valenciana.

            10:00 h.- Descanso.

            10:30 h.- Ruta sijeana por Orihuela.

            16:00 h.- Taller literario.

            Coordinador: José Manuel López Manresa. Webmaster, SEO & Community Manager de la Fundación Cultural Miguel Hernández. 


            17:00 h.- Clausura y entrega de diplomas. 

......Centenario del nacimento de Ramón Sijé............

jueves, 18 de julio de 2013

Países que nos han visitado en la última semana.

España
140
Alemania
103
Estados Unidos
93
Rusia
40
Argentina
17
México
14
Francia
10
Ucrania
9
Reino Unido
5
Colombia
4

Obras de María Cegarra Salcedo. Poeta de La Unión

 Es una pena que por el Ayuntamiento de La Unión (Murcia) no hayan hecho ediciones de bolsillo de una extraordinario libro de poemas como es Cristales míos de 1935 de María Cegarra. La Unión, Editorial Levante con prólogo de Ernesto Gimenez Caballero. Una vez, en una entrevista a Antonio Arco de La Verdad en 1990 le dijo "Mi poesía es sencilla; la vida, no".
No hay mayor condena eterna para un poeta/poetisa que no dar a leer al público sus obras. Los libros de marñía que están a la venta en Iberlibro, el más barato es de 35 Euros. De esta forma nuncan opuede ser una poeta conocida ni en La Unión ni en ningún otro lugar.
Ya en la primera colección Cristales míos, Cegarra trataba el tema del minero perseguido por la tragedia.
Hemos de reconocer que la obra demaría ha pervivido en el tiempo por su realción de amistad con el universal poeta Miguel Hernández.
En 1980, La Unión bautizó un Instituto de Enseñanza Secundaria con el nombre  de la poeta.  En el discurso de inauguració dijo que no pensaba que se acordaran que ella fura tan importante. En 1995, dos años despues de su muerte Santiago Delgado promovió un homenaje con la edición de un libro, que gracias a la intervención de los investigadores participante, hoy sabemos un poco más sobre esta sentible poeta.

El minero muerto

Alguien le advirtió el riesgo de la cuesta, resbaladiza 

con la nueva alfombra que anulaba las piedras 
brilladoras, sostén del pendiente caminar.
 No aceptó el propuesto desvío.

Todo blancamente callado, esperando para hermanarle.

 Su vida reseca de tierras oscuras, se dejó cortar por el 
viento y el frío, en final insospechado, glorioso. 
A la mañana nueva, cuando fue desenterrado de la 
albura, tenía desgarradas las ropas del pecho, como en
un caluroso desvanecer.


 Otro libro publicado es Desvarío y fórmulas, La Unión, Levante, 1986. Aquí os muestro un poema de este poemario:


Praderas de números
vertientes de letras.
Quiero espigar rosas
y corto símbolos.
Busco el agua
en el cristal y susurro
y surge la pizarra
con su negro intenso.
Castigo y consuelo
debatirse
entre el no y el sí
de tu mandato;
Entre el sí y el no
de tu misterio.
Y llegar a encontrarse
palpitando llena de incertidumbres
y deseos.


Su Poesía completa la editó Editorial Regiona, Murcia, 1987 con introducción de Santiago Delgado.
El siguiente poema se que mezcla la confesión autobiográfica y la premonición final, resultando un brevísimo diario poético y vital:


Me moriré en La Unión junto a las minas.
Con un rumor de mar a mi costado.
El cante de mi tierra como rezo.
Y el troç vo de un amigo por corona.

Tengo miedo que me cubra la tierra.
Pero el amor callado de mi ensueño.
Desgarrará la oscuridad silente.
Alcanzando la luz inconsumible.

Mi mesa con su enredo de cuartillas.
Cartas que no alcanzaron su respuesta.
Un libro abierto, un retrato escondido.

Envuelta en soledad de soledades,
Sin que nadie la recoja y la viva.
la emoción de mis versos al olvid
o.



Publicó otros poemas en prensa murciana.

Esloga: La Unión pueblo minero, flamenco y literario.

La lámpara minera.

Confesiones de María Cegarra sobre sus inicios: Yo había escrito cuatro, seis u ocho cosas. Y, entonces, Antonio Olivery Carmen Conde me animaron. "Pero si esto está muy bien, María", dijeron. Y salió mi primer libro de poemas, que es el que lleva el prólogo de Giménez Caballero, que vino por aquí con Raimundo de los Reyes. "Pero, ¿es que escribes, María?", preguntó Giménez Caballero. Y, sin leer mis poemas ni nada, dijo:"Mándame lo que tengas hecho". Y me hizo un prólogo fabuloso. Eso fue por el año 35. Pero, ¿de qué manera se puede llevar la química a la poesía? Siendo poeta, porque solamente siendo químico, no. Es que yo me he enamorado de la química. Francamente, la he trabajado con mucho gusto y no he encontrado aridez. Bueno, la química son unos nombres, unas letras con unos subíndices que te dicen..., pues hasta el secreto de la vida y de la muerte. Y es una maravilla, ¡Pobre de la persona que no tenga un poco de poesía! Y ahora me encuentro felicísima y no es nada más que porque hago poesía. Sí, yo escribo para mí misma, más que para comunicarlo a los lectores". 


IR AL ARTICULO:
Buscando a Miguel Hernández en Cartagena, La Unión y Cabo Palos 

miércoles, 17 de julio de 2013

Miguel Hernández y los carnívoros cuchillos

Miguel Hernández y los carnívoros cuchillos

Anda Hernández cabizbajo y ausente por este siglo XXI de extrañezas y extrañamientos, bajo la curtida piel del cielo, en el reino oscuro del silencio.
Caídos sí, no muertos, ya postrados titanes
Miguel Hernández
Sospecho que Miguel Hernández, el muchachón de Orihuela que dijo Neruda, anda en el limbo de los poetas cívicos, olvidado y romo, lejos del puntiagudo brío de sus carnívoros cuchillos. Pastoreando por igual cabras y sonetos, versos libres y la sensualidad de la naturaleza, frecuentaba de joven la biblioteca pública y leía a Virgilio y Verlaine gracias a su amigo Luis Almarcha, canónigo local, que con el correr de los años llegó a obispo de León. La morralla española, mantilla y rosario, echó sobre él, sobre su corazón nutriente, un capote de paseo, negro, violentamente negro, hasta terminar con su vida, bronquitis, tifus y tuberculosis, en la prisión de Alicante un 28 de marzo de 1942. Tenía 31 años y la pluma llena de salvajes metáforas.
Poeta por convicción que le brota del pecho y el estómago, casi un desparecido de la cultura ajena a la resistencia antifranquista, el que será tenaz combatiente republicano, publica Perito en lunas en Murcia, enero de 1933. La edición consta de 300 ejemplares y aunque ha pasado ya por Madrid, frecuentado tertulias, pateado la calle sin dinero, acarreado naranjas para regalar a sus benefactores y agitado un par de cartas de recomendación, el libro enferma de indiferencia. Media docena de distraídas reseñas. Llorará Hernández (Orihuela, 1910), en el melifluo hombro de Lorca, consagrado ya, que le responderá con una breve nota de alabanza y lejanos cumplidos.

Arranca Hernández con tristeza de campesino y una poesía culta, gongorina: el paso necesario. Su perseverancia superará el desafío. Quiere ser poeta, ciudadano poeta, combatiente poeta, hortelano poeta, amante poeta, todo, si puede ser, y poeta. Anda Hernández cabizbajo y ausente por este siglo XXI de extrañezas y extrañamientos, bajo la curtida piel del cielo, en el reino oscuro del silencio. Salvo algunos especialistas, investigadores del fonema, profesores de gruesa gafa, noctámbulos y melancólicos, y sus afines ideológicos, cada vez menos (pese a las mareas de protesta), su poesía está huérfana de lectores. Ha pasado demasiada agua bajo el puente desde 1942, agua sucia, escoriada de franquismo y de la desmemoriada democracia de mercado, para que sea reconocida la palabra de un escritor que llevó el compromiso lírico a la batalla, a la barricada que separa la vida y la muerte. Eso que se denominó compromiso -en 1930 era solo la lucha por la dignidad humana frente al fascismo- la poesía social, de fuerte carga política y humana, no está de moda. Poco a poco fue la Generación del 27, Dámaso Alonso le consideró epígono del grupo, recobrando su sitio en el panteón: azares y recomendaciones editoriales, amistad y guiños intelectuales. Con el paso del tiempo, instalada la lógica cultural de la socialdemocracia de consumo, inmersos en masificación del PSOE, los poetas salieron de sus tumbas. Aniversarios, ediciones de obras completas, homenajes en el Círculo de Bellas Artes, congresos a cargo de las diputaciones y pagadores varios: reivindicaciones. Casi todos menos Miguel Hernández. Poeta y comunista. Demasiado sintagma para nuestra pandereta nacional.
Repito la idea, círculo mágico contra el culpable abandono, para hacerla visible en el texto. Como se repite en Nanas de la cebolla la aterradora imagen de la herbácea, hija del vientre de la tierra, convertida en “sangre de cebolla”. “Vuela niño en la doble / luna del pecho. / Él, triste de cebolla. /Tú, satisfecho. / No te derrumbes. / No sepas lo que pasa / ni lo que ocurre.” El tiempo se detiene y veo a Hernández, voluntario en el Quinto Regimiento, cavando trincheras en Cubas, afueras de Madrid, septiembre de 1936. Emilio Prados le sacará del duro trabajo y empezará otras tareas, acorde con su talento, de agitación y propaganda. Es el Hernández, si posible, más político, el que interioriza el conflicto militar, el que observa la guerra como lucha de clases: la guerra de España. El poeta ha luchado, miliciano, con el Campesino, y en Viento del pueblo, publicaciones del Socorro Rojo Internacional, 1937, desplegará toda su fuerza contenida, la pasión del combate justo. De Rosario, dinamitera a Sentado sobre los muertos, pasando por El niño yuntero o Canción del esposo soldado con el impresionante arranque “He poblado tu vientre de amor y sementera”. Dedicado a Vicente Aleixandre, MH anotará en el prefacio: “El pueblo espera a los poetas con la oreja y el alma tendidas al pie de cada siglo”.
Cautivos y derrotados. La República ha perdido la guerra. Esa que no podía ganar. La tierra se abre bajo los pies de Hernández. El eminente Joaquín de Entrambasaguas, filólogo y contable de almacén, manda destruir, abril de 1939, sin encuadernar, miles de copias de El hombre acecha. El sendero del odio está custodiado por gastrónomos como el citado catedrático. Poeta de la tierra, como si él mismo fuera surco, polvo o trigo, poeta de atea religiosidad que escribe homenajes a su hijo muerto, a Dolores Ibárruri, al hambre, a los soldados y pueblos de España, su poderío le hace insoportable para los vencedores. Del verso libre al encasillado soneto. Del soneto al verso libre. De Aleixandre a Neruda. Miguel Hernández, culto y popular, niño pastor que no pudo estudiar, lector voraz y subversivo, rompe las formas poéticas, desgarra las palabras, arrastra el ritmo por los entresijos de su conciencia inquieta. Poco dado a elogios, Juan Ramón Jiménez escribirá en El Sol, 23 de febrero de1936, de El rayo que no cesa, “Tienen su empaque quevedesco los poemas, es verdad, su herencia castiza. Pero la áspera belleza tremenda de su corazón arraigado rompe el paquete y se desborda como elemental naturaleza desnuda.”
“No hay más historia de España que la que ellos quieren”, se lee en Todo lo que se llevó el diablo (Tusquets, 2010), de Javier Pérez Andújar. Ni historia ni relato. Hernández es un fantasma delgado que recorre veredas y acequias con un zurrón lleno de pan y queso, versos dulces y envenenados, que claman por salir del lugar perdido, más allá de la mentira, que la cultura liberal, neoliberal o postliberal les ha asignado. No es un G27 ni un G36. Su generación es un puñado de libros agrupados en unos dóciles volúmenes, Obra Completa, I y II, Espasa Calpe, 1992. El purgatorio de los escritores es un espacio cerrado, claustrofóbico, infierno de penas, atroz encierro para un mozo curtido en los desmontes. En 1925, por orden de su padre padrone, abandonó los estudios con los jesuitas de Santo Domingo y volvió a los animales. En el campo escribe versos místicos, incendiados de amor, siguiendo el eco de Juan de la Cruz. MH vive rodeado de cabras, damiselas de antaño, que rumian adjetivos y hierba fresca.
Enero de 1940. Antonio Buero Vallejo, preso en la madrileña cárcel de Conde de Toreno, condenado a muerte, luego conmutada la pena por treinta años, igual que MH, coge un lápiz, carboncillo, y dibuja el rostro de Miguel para que su hijo sepa de su padre. El 4 de marzo, Hernández envía el retrato a su mujer, Josefina Manresa, con una nota. “No quiero dejar de cumplir en lo que puedo mi palabra, y ya que no puedo ir de carne y hueso, iré de lápiz, o sea, dibujado por un compañero de fatigas, como verás, bastante bien. Se lo enseñarás al niño todos los días para que vaya conociéndome, y así no me extrañará cuando me vea.” Imaginemos la escena. Una cocina pequeña blanqueada por una luz mediterránea que calienta el escaso alimento disponible. El niño, en el regazo de su madre, contempla con asombrado un rostro extraño. “Un carnívoro cuchillo / de ala dulce y homicida / sostiene un vuelo y un brillo /alrededor de mi vida.
Diseccionados los poetas, devorados por notas a pie de página que, como voraces hormigas, marcan el camino de las páginas, urge saltarse normas y volver a la primitiva calidez de MH.

 Ajeno a los tópicos, MH es un poeta de la vida y la transformación que merece una pausada mirada máxime ahora, cuando la casta dominante y sus perros guardianes, nos arrojan, de nuevo,  al vertedero de la Historia. Nunca le perdonaron su elegancia de poeta sencillo ni la fiereza de sus críticas. Para ellos, la canalla que regentea esa España obscena y deprimente, por decir con Cernuda, copio estos versos. “Hombres veo que de hombres / solo tienen, solo gastan / el parecer y el cigarro, / el pantalón y la barba.”

Referencias: El Diario.es

Comentario:
El autor del artículo no dice nada que ya no sepamos; sin embargo, es un alarde de condensación y crónica periodística por ello lo publciamos aquí. 

El retrato de Miguel Hernández por Buero Vallejo, el 25 de enero de 1940, en la cárcel de Toreno

Como pintor no me caben dudas de que Buero Vallejo dibujó el famosos retraro a Miguel Hernández copiándolo de éste retrato que adjunto. La úncia diferencia es el pelo, porque posteriormente se lo debieron cortar por higiene.  No se lo hizo el natural como algunos investigadores comentan, que por otra parte copiar de una fotografía no lo desmerece ni tiene la mayor importancia. En la cárcel de Toreno, luego volvieron a verse en la prisión de Yeserías.

PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA 'MIGUEL HERNÁNDEZ-COMUNIDAD VALENCIANA 2014' (España)


La Fundación Cultural Miguel Hernández ha convocado el Premio Internacional de Poesía 'Miguel Hernández-Comunidad Valenciana 2014’, que está dotado con un único premio de 15.000 euros y un elemento artístico acreditativo, así como su publicación a cargo de la prestigiosa editorial madrileña Devenir.

 Podrán participar en este certamen todos los escritores que lo deseen, sin límite de edad, con una o más obras originales e inéditas escritas en castellano.
www.escritores.org
Los poemarios, de tema libre, deberán contar con un mínimo de 500 y un máximo de 1.000 versos. El Premio Internacional de Poesía 'Miguel Hernández - Comunidad Valenciana', que este año cumple 15, pretende reconocer la trayectoria de autores reconocidos como lo fueron en su día José Hierro o Leopoldo de Luis, además de servir de estímulo para los jóvenes que buscan publicar su primera obra poética.

 Los poemarios se presentarán grapados o encuadernados debidamente, por quintuplicado, en formato Din-A4 o similar y con un índice de los poemas, escritos a máquina o en ordenador a doble espacio y por una sola cara. En los originales sólo se hará constar el título de la obra y un seudónimo. En sobre aparte, cerrado y con el título de la obra y el seudónimo en el exterior, se incluirán los datos personales del autor: nombre y apellidos, dirección, teléfono de contacto y correo electrónico, fotocopia del DNI o del pasaporte y una breve nota bio-bibliográfica. En el sobre donde se incluyan la obra y los datos del autor deberá figurar clara y obligatoriamente que opta al "Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández-Comunidad Valenciana 2014". Las obras que no se ajusten a las bases serán desestimadas.

Los originales se enviarán a: Fundación Cultural Miguel Hernández, calle de Miguel Hernández nº 75, 03300 Orihuela (Alicante).

 El plazo de presentación de las obras finalizará el 10 de enero de 2014. Se considerarán incluidas dentro de este plazo las obras que se envíen por correo y tengan matasellos de origen de esta fecha o anterior. 

 BASES COMPLETAS 

martes, 16 de julio de 2013

"RAMÓN SIJÉ", por María Cegarra. 20 años de la muerte de María Cegarra.


RAMÓN SIJÉ

                    (Levante Agrario. Murcia, 25 de enero de 1936)

La muerte, cada vez, ha sentido el regusto de la elección. En la Noche Buena del 35, nieves de fuera del mundo helaron la vida de Ramón Si jé, transplantándolo, tenue y transido, desde su adorada Oleza, a una "literaria ciudad amanecida" toda de gloria y eternidad.

Muere Ramón Si jé a los 22 años, habiendo destacado como escritor notabilísimo, de amplia cultura y original estilo.

Fundó y dirigía en Orihuela la revista "Gallo Crisis", donde su espíritu inquieto y privilegiado defendía briosos ideales. Un acabado trabajo literario sobre "Oleza, pasional natividad estética de Gabriel Miró", reveló en sus 19 años una precocidad crítica, en lenguaje razonado, impropio de edad tan temprana.

Para él que amaba lo hondo, desaparecer es penetrar en la mayor existencia, en la mejor verdad, vida sin carne, ingrávida, inmortal, ascendida de fervores.

Las ocho felicidades de los bienaventurados habrán descubierto sus paralelas puertas de espejo para que elija su primavera ahita de conceptos, vitaminada de concepciones sublimes, incienso de las frentes profundas de la idea en pira ardorosa de fe.

Cuando en el cerebro anida el genio y en el corazón el amor y en la sangre la juventud, se forma por predilección divina, la trilogía sin ámbito en la tierra. Al expirar el calor creador enciende una nueva estrella -fuego fatuo del alma-, en el firmamento. Son las que nos miran estremecidas de compasión por nosotros.

Siempre, la debilidad corporal, acumula grandes energías espirituales. Así Ramón Sijé, endeble y pálido, llevaba en los ojos calientes y "morenos" luces blancas de inspiración y fiebres de prisa e impaciencia.

En la Noche Buena del 35, entre cánticos de resurrección a un mundo mejor -campanas y paisajes místicos de Orihuela agitada de despedida-, en intercambio con la Natividad cristiana -tenía que sucederle así a Ramón Sijé-, huyó por el camino de los elegidos.

Purificado de sus palabras, aéreo de imágenes, sublimado de sus verdades, ardido de literatura y humanidad, habrá cruzado el umbral último y desconocido como estampa de un Greco pintor de adolescentes. Ya en lo exacto y firme, será llama en alburas perennes.

En el lugar vacío de Ramón Sijé, junto a las lágrimas, quemamos el aroma de un rezo.

María Cegarra Salcedo

(Tomado de "Vida y obra de Ramón Sijé". José Muñoz Garrigós. Universidad de Murcia y Caja Rural Central de Orihuela, 1987)

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    María Cegarra Salcedo (Ana María Otilia), nació en La Unión (Murcia) el 28 de noviembre de 1899 (no en 1903 como ella dijo por razones femeninas) en calle Mayor de la Unión. Fue la primera mujer perito químico de España, ejerció la docencia durante 40 años en Cartagena, obtuvo la cátedra de Químicas en la Escuela de Peritos Industriales. Su hermano Andrés (1894-1928) también fue poeta, maría sintió mucho la muerte de su hermano, tuvo una hermana Pepita.  Permanecio soltera y no se caso.  Además de poetisa, era amiga del matrimonio Antonio Oliver y Carmen Conde, fundadores de la Universidad Popular de Cartagena. María y Miguel se conocieron en el homenaje a Gabriel Miró Ferrer (Alicante, 1879-Madrid, 1930) celebrado  en Orihuela el 2 de octubre 1932 y organizado por Ramón Sijé, alma del homenaje, cuyos primeros casos, según nos cuenta Vicente Ramos Pérez, se dieron en julio de 1931, el comité estuvo integrado por José María Olmedo, José María Pina Brotons, José María Ballesteros, a quienes se les unió más tarde Augusto Pescador, Miguel Hernández. Previamente Sijé le dedicó a María Cegarra su conferencia «Oleza, Pasional natividad estética de Gabriel Miró», que leyó el 30 de septiembre de 1932 en la Universidad Popular de Cartagena (antigua Escuela de Comercio).

lunes, 15 de julio de 2013

20 años del fallecimiento de María Cegarra Salcedo

María Cegarra Salcedo. La Unión (Murcia), el 28 de noviembre 1899 - Murcia, 26 de marzo de 1993

     Poesía y química serán las dos aficiones que encuadran y protagonizan la biografía de María Cegarra Salcedo. Junto a ello, la unión de los hermanos Cegarra Salcedo es otro de los puntos de partida para entender la figura de esta unionense. Nombrada Hija Predilecta del municipio el 24 de octubre de 1992.

Un ambiente muy familiar
     De padre comerciante y madre maestra, no había en la familia Cegarra ningún precedente conocido de escritores ni poetas, siendo su hermano Andrés (invalido) el que inicia la afición. Y una hermana llamada Pepita.
     Su madre, cordobesa, había venido a La Unión junto con unos familiares. El recuerdo que de ella tendrán siempre sus hijos será el de una mujer alegre y cantarina. Cuando llegó a la localidad murciana conocería al que se convertiría en su marido, persona reconocida en el municipio por hacer cambios en moneda extranjera.
     El matrimonio tuvo tres hijos, siendo María la segunda de ellos, y supieron crear un clima familiar muy cálido y cariñoso, manteniéndose todos muy unidos.
     María Cegarra nunca se casó. Tuvo amores que no pudieron ser y se dedicó íntegramente a los suyos, acompañada de sus hermanos hasta que la trágica muerte los separara.
     La infancia de María transcurrió tranquila en las calles de su Unión natal, una infancia muy vinculada a su buen amigo Asensio Sáez, que compartirá además con ella su afición y posteriormente profesión por la escritura. Ambos desarrollaron sus vidas bajo el profundo respeto y devoción por su tierra, a la que dedicaron muchas de sus letras, a veces de forma conjunta.

La figura siempre presente de Andrés y Pepita
     Las personas primordiales en la vida de María fueron sin duda las de sus hermanos, Andrés y Pepita.
     Él, adorado por María y convertido en el niño a quien dar su amor, su cariño y su apoyo. Luchaba junto a Andrés para que la enfermedad que le dejó postrado a una silla de ruedas durante catorce años no le mermara nunca la sonrisa. Pepita su segunda madre, su apoyo, su referencia más inmediata.
     El sufrimiento y la pena de María en cada una de las pérdidas de sus hermanos, la de Andrés demasiado temprano, será el seno de su dolor pero también de su inspiración. Por la muerte de su hermano escribiría su primer poema publicado, Cristales Míos, y tras el fallecimiento de su hermana, muy cercano a su propia desaparición, surgiría su última obra, Poemas para un silencio.
     Con anterioridad al fallecimiento de su hermano en 1928 María nunca había escrito nada seriamente. Tras este suceso tan doloroso en su vida, se iniciará su camino poético, en primer lugar por la 'prolongación del recuerdo de Andrés, el deseo de mantener viva su memoria'.

La primera mujer perito químico de España
     En un mundo de minas y mineros, María estudió química animada por su hermano, quien pensó que debía proporcionarse un modo de vida, y que mejor futuro en esa tierra que dedicarse al análisis de minerales.
     Tras las penurias sufridas durante la Guerra Civil, recibiría la Licenciatura de Ciencias Químicas de esa especialidad. Se creó su propio laboratorio de análisis de minerales. A pesar de su poco afán de protagonismo, esta faceta de María despertó la atención de muchos, en una época en la que la mujer no estudiaba tan sólo dedicada a las tareas del hogar.
     La unionense reconocería más tarde que ella no eligió la química, pero acabaría por enamorarse de ella. Por paradójico que parezca, cuando conforme se adentraba en el orden de las fórmulas químicas más significado encontraba su vida, confluyendo en su sentir más profundo de la mano de la poesía.

Su otra pasión: la enseñanza
     Desde 1928, tras la muerte de su hermano, solicita entrar a trabajar, consiguiendo una plaza como interina en Cartagena. Descubre su vocación por la enseñanza, impartiendo clases por la mañana y por la tarde en tres o cuatro lugares distintos.
     La dedicación de María a la enseñanza se prolongará durante 40 años, siendo profesora de Químicas en la Escuela de Peritos Industriales y Maestría de Cartagena y en otros centros de Formación Profesional y Bachillerato.
     Además, ya solas ella y Pepita, durante muchos años sus ingresos fueron los únicos que tuvieron para vivir. No pasaron dificultades económicas, entre otras cosas porque no fueron ni ella ni su hermana mujeres de grandes ambiciones.
     Después llegaron sueldos más altos, con los que se compró una casa en Cabo de Palos de la que estaba muy orgullosa.

El apego a su tierra
     A María le gustaba mucho vivir en La Unión. Pudo marcharse a vivir a otro lugar, pero quizá el profundo afecto a sus padres, y a todos los que tenía cerca de ella, le hizo permanecer en su casa de toda la vida.
     Participaba de la devoción popular de la Virgen del Rosario, a quien ofrecería en varias ocasiones sus palabras. Se sentía fascinada con el tema de la Semana Santa de su tierra. Se afirmó que no se conocía Jueves Santo sin María acompañando al Cristo de los Mineros, ni noche del Festival del Cante sin María, evento que también promocionó y del que le gustaba participar íntegramente cada año.
     Por la casa de María pasaron muchos de los escritores y personajes más relevantes de la contemporaneidad murciana literaria, Raimundo de los Reyes, Carmen Conde, Antonio Oliver, Miguel Hernández o Ramón Sijé.
     A partir de 1979 María instituye y costea el Premio Andrés Cegarra Salcedo, homenajeando a su desaparecido hermano. El propósito fue estimular la creación de nuevas letras de 'mineras' con destino al Festival del Cante de las Minas. Con este concurso se enriquecerán las letras del cancionero de las minas.

María y Miguel
     Mucho es lo que se ha hablado o escrito sobre la amistad de María y Miguel Hernández, circulando una leyenda sobre el enamoramiento del poeta hacia esta mujer.
     El cariño que ambos se profesaban suscitó todo tipo de comentarios, pero lo cierto es que, muchos años después, la propia María afirmará que los viajes que el gran escritor oriolano hacía hasta La Unión para verla se fundamentaban en una sincera amistad.
     Fuera o no amor, el sentimiento quedaría escondido y reservado en sus interiores, pero la evidencia del gran afecto que ambos se tenían quedaría reflejado en la correspondencia que María y Miguel mantuvieron durante años.
    Se conservan tres cartas de Miguel a María. Los originales los compró la Diputación de Alicante.

Las creencias políticas de María
     Con anterioridad al estallido bélico que sacudió a toda España, María no estaba definida políticamente. Después, como muchas mujeres de su época, se introdujo en la Sección Femenina franquista.
     Allí desempeñó diferentes tareas, ocupándose del taller de artesanía, de dar comidas a las chicas, o trabajando en Auxilio Social. María Cegarra se confesó una mujer del régimen anterior, aunque por su casa pasara gente de toda clase y condición.
     Durante la guerra les hicieron registros en varias ocasiones. Su padre murió en el año 40, hombre pacífico y bueno, según lo califica su propia hija.
     No se consideraba revolucionaria ni marxista, pero si creía firmemente en que las cosas debían darse a conocer tal y como eran. Estaba conforme con las huelgas reivindicativas, criticaba la actitud de las grandes empresas que no trabajaban a favor de otros... tenía al fin una actitud conservadora encerrada en unos ideales de solidaridad e igualdad. Como la misma María decía, a ella lo que le gustaba era la paz, ya fuera de unos o de otros.

La postergación de su poesía
     Como ha quedado escrito, el hecho de publicar no es parte esencial del destino de un escritor, y así se entiende en la trayectoria lírica de la poetisa unionense.
     La poca repercusión a nivel nacional de María Cegarra ha sido entendida como la consecuencia de las pocas salidas fuera de su entorno y de la irregularidad en sus publicaciones.
     Como suele suceder con gran pesar, fue tras su desaparición cuando muchas de las personas que hasta entonces no habían conocido la obra de María comienzan a interesarse por ella.
     Carmelo Vera, escritor murciano que mejor conoce la obra de la unionense, achacaría las causas del escaso y tardío reconocimiento a la obra de María a esa irregularidad en sus publicaciones pero sobre todo a su aislamiento, lo que él llamó su 'profundo ser'.

El reconocimiento a María
     Aunque algunos dijeron que la rutinaria vida unionense la ahogaba, lo cierto es que María sentía verdadera devoción por su pueblo, por el que se preocupó durante toda su vida. Los homenajes y premios tardaron en llegar, pero fueron muchos los que reconocieron y admiraron la gran huella y legado artístico que este personaje dejó en su tierra y fuera de ella.
     Estando en Murcia, ya enferma y a punto de morir, a María se la recuerda pronunciando el '¿cuándo nos vamos a La Unión?'.
     María Cegarra falleció el 26 de marzo de 1993, declarando el Ayuntamiento de La Unión dos días de luto oficial. La capilla ardiente se instala en el Instituto Nacional de Bachillerato que actualmente lleva su nombre.

Tomado de la página de la Región de Murcia.



..................En 1995, se le dedicó un homenaje con la edición de un libro de actas...........
 Editado en Murcia I.S.B.N. 84-7564-164-4



 HOMENAJE A MARIA CEGARRA

INDICE DE AUTORES

José María Alvarez (Pág. 389).

Antonio Arco (Pág. 65, 71, 75, 393, 403, 411, 459).

Josep María Balcells (Pág. 163).

Juan Barceló Jiménez (Pág. 195).

José Belmonte (Pág. 49, 105, 175, 430, 473).

Francisco Bernabé Díaz (Pág. 415, 495).

Rafael Braquehais (Pág. 125).

Ana Cárceles (Pág. 106, 126, 179, 193, 195, 205).

Pedro Ginés Celdrán (Pág. 125).

M." Teresa Cervantes (Pág. 89, 219, 223).

Carmen Conde (Pág. 215, 439, 491).

Antonio David Aguilar (Pág. 391).

Verónica P. Dean-Thacker (Pág. 227).

Santiago Delgado (Pág. 55, 100, 149, 235, 243, 251, 253, 377, 379, 477, 493).

Francisco Javier Diez de Revenga (Pág. 11, 119,259, 261,397).

José María Galiana (Pág. 69, 79, 107).

Dionisia García (Pág. 85, 113, 467, 499).

Salvador García Jiménez (Pág. 389).

José García Martínez (Pág. 59).

Ernesto Giménez Caballero (Pág. 263).

M. Huertas González Bezos (Pág. 417).

Miguel Hernández (Pág. 135, 139).

Paco Icaro (Pág. 369, 401, 403).

María Pilar López (Pág. 108).

Antonio Marín Alabalate (Pág. 497).

José Luis Martínez Valero (Pág. 461, 501).

Juana J. Marín Saura (Pág. 271).

Dora Martínez-Alfaro (Pág. 367).

José Luis Martínez Bermúdez (Pág. 275).

Antonio Oliver Belmás (Pág. 20).

Belén Pardo Cifuentes (Pág. 145).

Antonio Parra (Pág. 487).

Soren Peñalver (Pag. 471).

Ramón Pérez Alvarez (Pág. 141).

Victorino Polo (Pág. 277).

Juana Román (Pág. 503).

José María Rubio Paredes (Pág. 279).

Asensio Sáez (Pág. 17, 291, 385, 425, 485).

Francisco Sánchez Bautista (Pág. 390).

Aurora Saura (Pág. 390, 463).

Josefina Soria (Pág. 111, 371).

Manuel Torres (Pág. 387).

Carmelo Vera Saura (Pág. 305, 311, 315, 407, 505). J. M. Villanueva Valverde (Pág. 349). José Zarco Avellaneda (Pág. 405).