Sinopsis:

Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

viernes, 8 de mayo de 2020

CONFERENCIA-HOMENAJE A EFRÉN FENOLL FELICES, AMIGO DE MIGUEL HERNÁNDEZ, por Antonio Parra Ruiz





                                                         Efrén Fenoll Felices (1917-2004)








CONFERENCIA-HOMENAJE A EFRÉN FENOLL FELICES, AMIGO DE MIGUEL HERNÁNDEZ, Y
“COMPONENTE DEL GRUPO LITERARIO DE LA TAHONA”
EN LA CONMEMORACIÓN DEL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO,
 TITULADA
“LA TAHONA, PUNTO DE ENCUENTRO DEL POETA Y SUS AMIGOS”

[Enviado por el conferenciante para publicar en el portal Miguel Hernández-multimedia centenario]



Enlace PDF para ver fotos de los componentes de la Tahona:




¡Buenas tardes a todos! Antes de empezar con el tema de la Conferencia, voy a explicar cómo surgió el asunto y su desarrollo posterior. Este verano en un encuentro casual con Antoñita, nuestra Presidenta, antes de despedirme de ella, le expresé mi intención de hacer un pequeño Homenaje a Efrén Fenoll, padre de nuestra compañera de Asociación y amiga, María Teresa Fenoll, por celebrarse este Año de 2017 el Centenario de su nacimiento; para lo cual le solicité que, en una de nuestras reuniones, me dedicase un pequeño espacio de tiempo para exponer todo lo que yo sabía sobre él y leer uno de sus Artículos: esto me hubiese ocupado no más de media hora pero, mi sorpresa fue, cuando Antoñita me dijo como contestación: ¿Y por qué no das una Conferencia, en la que además de Efrén hablas sobre la Tahona y sus personajes, pues tú sabes mucho sobre ello? Entonces, yo le contesté sonriendo: ¡Antoñita, eso son palabras mayores! El caso es que le recogí el guante, y me comprometí con ella; también le dije que se podía hacer un reportaje con las fotografías que existen de todos los protagonistas, para pasarlo durante el discurso. El caso es que aquí estoy, como primerizo, acordándome de nuestro gran escritor Lope de Vega que, en una composición suya titulada “MODO DE HACER UN SONETO”, comienza diciendo: Un soneto me manda hacer Violante;/ en mi vida me he visto en tal aprieto,… y, eso mismo digo yo. La Conferencia la voy a dividir en dos partes: en la primera, voy a hablar de la Tahona y de todos sus personajes y, en la segunda, que la voy a dedicar exclusivamente a Efrén Fenoll en su Homenaje.


Hablar de la Tahona familiar de los Fenoll en la calle de Arriba de Orihuela, es hablar de un suceso extraordinario: como todo suceso extraordinario, cuando ocurre, está sujeto, a veces, a conjeturas y controversias.
En la vida de Miguel Hernández, al ser un personaje excepcional, se dan esta clase de circunstancias, es decir, que exceptuando la parte más conocida de ella, que ha sido respetada en su integridad por todos los biógrafos, en la más oscura e ignorada, ha estado sometida a toda clase de arbitrariedades y fabulaciones: así ha ocurrido, sobre todo, en los últimos episodios de su estancia en la cárcel o, en algún otro momento aislado, como también ha sucedido, según me estoy refiriendo, con la mencionada Tahona de los Fenoll.
Mientras los primeros biógrafos de Miguel Hernández escriben sobre lo acontecido en la Tahona, magnificándolo como un hecho extraordinario (incluso este tema lo incluyen muchos doctores y licenciados en sus tesis de licenciatura); con la muerte de Miguel Hernández, pasado el tiempo, se ha dado toda serie de lucubraciones negativas sobre la Tahona, por parte de algunos de los escritores posteriores, negando la existencia de tertulias literarias entre sus concurrentes o cualquier otra reunión en este sentido que se celebraban en ella; de modo que se ha llegado a decir, sin ningún rigor histórico, con un argumento estólido sin documentación que lo acredite, de que en los años 30 todos ellos se encontraban haciendo el Servicio Militar y, por dicho motivo, eran inexistentes estas reuniones, dando desde entonces como zanjado el tema (noticia totalmente falsa, pues en esas fechas se encontraban todos sus asistentes en sus respectivas casas y en sus trabajos, vivitos y coleando, como se suele decir, e incluso, despertando en sus inclinaciones literarias publicando sus obras en los periódicos locales, lo que no hubiesen podido hacerlo de estar atareados en el Servicio Militar); además, bastaba hacer una breve averiguación sobre sus edades en esa época: el Servicio Militar era obligatorio hacerlo a partir de los 21 años cumplidos, excepto los que lo hacían voluntariamente, que lo adelantaban, ya fuera en la Marina o en la Legión, o las Milicias Universitarias para los estudiantes universitarios, que lo hacían en varias etapas en Campamentos veraniegos: todo esto lo digo como aclaración, y lo demostraré a continuación con un breve resumen biográfico de todos ellos; pero, lo más insólito, es el argumento de otros escritores que no sólo no le dan crédito a lo de la Tahona, sino que llegan a decir que el hecho en sí, para ellos, no merece ser comentado ni estudiado, como si no importara nada.  
Lo cierto y verdad es que en ella llegaron a reunirse un grupo de jóvenes de diversa condición con aficiones literarias, la mayoría de ellos eran obreros, con estudios elementales y básicos, procedentes casi todos de la calle de Arriba y adyacentes y donde se dedicaban en sus ratos libres no sólo a divertirse, sino a intercambiar libros, componer poemas, discutir sobre literatura, declamar, representar escenas teatrales y cantar romanzas de zarzuelas: con el tiempo, llegaron a destacar todos ellos en las Bellas Artes, aunque la mayoría lo hicieron solo en el ámbito local o provincial (es de resaltar que, también pasaron por la Tahona, como colaboradores en la revista Silbo, los extraordinarios pintores siguientes: Francisco de Díe García-Murphy -Orihuela 09/06/1909, Alicante 09/06/1988- que además, también lo hizo con viñetas en el Gallo Crisis y, la pintora Maruja Mallo -Vivero, Lugo 05/01/1902, Madrid 06/02/1995-, quienes tuvieron gran amistad con Miguel Hernández). Todos eran procedentes de familias religiosas, tradicionalistas y afectas al gobierno que imperaba, o sea, la monarquía; un régimen  de carácter autocrático y autoritario, pero, con la llegada e implantación de la Segunda República en el Año 1931, con nuevas ideas renovadoras y liberales, se adhirieron a ella con gran fervor e ilusión, involucrándose en la vida activa cultural, social y política de la localidad. Con el tiempo, la República, no sólo les decepcionó, sino que sufrieron en sus propias carnes sus consecuencias posteriores con la Guerra Civil Española, padeciendo persecuciones y cárceles la mayoría de ellos por persistir en sus ideales, sobre todo Miguel Hernández, que murió de manera desastrosa en la cárcel del Reformatorio de Adultos de Alicante. También se ha de decir que fue un grupo que estuvo marcado por la tragedia, pues cinco de sus integrantes murieron de forma trágica y cuatro, a edades muy tempranas, como se verá más adelante.
Al grupo de la Tahona se le ha denominado con el nombre de “GRUPO DE ORIHUELA”; también con el de “GENERACION ORIOLANA DE 1930”, por parte de escritores y biógrafos, o “GRUPO OLECENSE DE 1930” (éste, en Memoria de Gabriel Miró). A continuación, leo lo que dicen algunos de ellos y las diferentes etapas de la referida tertulia…
Uno de los Articulistas es José Antonio Sáez Fernández, nacido en Albox (Almería) el 21/mayo/1957, licenciado en filología hispánica por la Universidad de Granada; Director de la Revista Batarro de Albox (Almería) y, colaborador literario de la revista Canfali Vega Baja que, en un ESPECIAL MIGUEL HERNÁNDEZ de dicha revista en fecha miércoles, 24/marzo/1992, en Artículo titulado “MIGUEL HERNÁNDEZ EN EL MARCO DE LA GENERACIÓN ORIOLANA DE 1930”, entre otras cosas dice lo siguiente:
“Pocos grupos poéticos en la historia de la literatura española nos ofrecen una imagen tan homogénea y compacta como éste de Orihuela. A pocos se les pueden aplicar las teorías sobre generación literaria lanzadas por Petersen con tanta minuciosidad y exactitud como a este grupo literario oriolano, cuya principal figura fue, sin duda, Miguel Hernández. Pocos grupos también han tenido conciencia de la valía personal de uno de sus miembros y han aunado voluntades para su lanzamiento al exterior, buscando fuera de los límites locales o provinciales un reconocimiento y admiración para ese miembro del grupo. En pocos grupos literarios ha existido una amistad tan firme, una camaradería tan sana y un contacto tan intenso y cordial hasta que los azares del destino y la adversidad, se llevaron primero a Ramón Sijé y luego a Miguel Hernández; ausencias ambas que, junto a la conmoción ocasionada por la Guerra Civil Española, marcarán profundamente a algunos integrantes del grupo como son los casos, fundamentalmente, de Carlos Fenoll y Gabriel Sijé. Pocas generaciones literarias como ésta, marcadas por tan impresionante signo de tragedia, por un sentimiento de fatalidad tan acentuado y, posteriormente, tan real y cierto”… Luego, habla de los que se reunían en la Tahona, según escrito de Manuel Molina Rodríguez, componente de ese grupo, que decía: “En esta tertulia se reúnen un panadero, un pastor, un estudiante, un molinero y un oficinista. Miguel Hernández ha llegado hasta allí por vecindad, por afinidad, por amistad; Ramón Sijé, atraído por el amor a Josefina Fenoll; Poveda, el oficinista, por curiosidad, y el molinero (José Murcia Bascuñana) por escapar del molino”. 
También la escritora Ana María Reig Sempere en una publicación suya del Instituto de Estudios Alicantinos. Alicante. Año 1981, se ocupa de este grupo, titulándolo “La generación del 30 en Orihuela”, aplicando las teorías de Petersen sobre “generación literaria” a la de Orihuela.
En una Editorial del Legado de Miguel Hernández de Quesada (Jaén), habla de igual manera sobre “El Grupo de Orihuela”, diciendo: “El Grupo de Orihuela, llamado también Generación del 30, estaba formado por Miguel Hernández, Ramón Sijé, Jesús Poveda y Manuel Molina. El mayor de ellos era Miguel, y el más joven, Molina. El lugar donde se reunían era La Tahona, sita en la calle Arriba (ahora Miguel Hernández), panadería perteneciente a la familia Fenoll. Carlos Fenoll, hijo de éstos, es el creador de las tertulias, en razón de sus aficiones poéticas”.
Como último testimonio, que se adjunta, aunque existen muchos más, es el de Carmen Conde Abellán (Cartagena-Murcia 15/08/1907, Madrid 08/01/1996), licenciada en Filosofía y Letras, primera mujer que ingresó en la Real Academia Española, escritora y poeta, fundadora con su esposo, Antonio Oliver Belmás de la Universidad Popular de Cartagena; se ocupa del “Grupo de Orihuela”, en su trabajo titulado “Adolescentes”, en noviembre de 1946, en la revista VERBO.
Con respecto a las diferentes etapas de las reuniones literarias en la Tahona, doy cuenta de la versión de la escritora Verónica G. Ortiz, colaboradora en la revista “El Eco Hernandiano”, de la Fundación Cultural Miguel Hernández, que manifiesta lo siguiente:
“Iniciada su afición por la poesía, Carlos Fenoll comienza una gran amistad con un muchacho algo más joven que él que respondía al nombre de José Marín, más conocido por el seudónimo de Ramón Sijé. La común vocación por la literatura motivó entre ambos una gran amistad. Es en este periodo cuando surgen las reuniones desarrolladas en las tertulias entre los amantes del arte de escribir, en el horno-tahona, situado en el despacho de pan de la familia Fenoll, en la calle de Arriba. Estas tertulias se fecharían entre 1930 y 1936. Durante las reuniones realizadas en la tahona, los jóvenes escritores, además de leer y comentar las obras de sus escritores preferidos, también leían sus propios trabajos. Los personajes que con más frecuencia asistían a dichas tertulias eran José Murcia Bascuñana, Jesús Poveda, Miguel Hernández, Ramón Sijé, Gabriel Sijé, Efrén Fenoll, Manuel Molina y el propio Carlos. Resulta de gran interés destacar las tres etapas por las que pasaron las reuniones de la tahona. La primera etapa se desarrolla entre 1930 y 1934. Entre Carlos Fenoll, Ramón Sijé y Miguel Hernández se estableció una gran amistad, lo que les llevó a crear una revista de carácter literario conocida por Destellos (noviembre de 1930). La segunda etapa englobaría los años 1934 y 1935. A finales de 1935, tras la muerte prematura de Ramón Sijé y la ausencia de Miguel Hernández que marcha a Madrid, el significado de las tertulias va perdiendo interés entre sus asistentes. Por último, la tercera etapa que constituiría las reuniones de la tahona, se desarrollaría a lo largo de la primera mitad de 1936. Es en este momento cuando Carlos Fenoll, Jesús Poveda y Gabriel Sijé fundan la revista Silbo, con la intención de distraer la amargura en que se veía sumido Gabriel debido al fallecimiento de su hermano, Ramón Sijé. Ramón Pérez Álvarez sería el secretario de la revista”.
Como comentario personal, yo añadiría que a finales de 1935, no sólo pierden interés las tertulias, sino que quedan desarticuladas al completo, pues además de las ausencias de Ramón Sijé y Miguel Hernández, se han de añadir las de Jesús Poveda, Manuel Molina (que marchó en este Año a Alicante con su familia), Antonio Gilabert (primo de Miguel, que desapareció muy tempranamente), así como las de Carlos Fenoll y José Murcia Bascuñana que se incorporan a realizar el Servicio Militar, como lo indica también el escritor y biógrafo José Luis Ferris en su obra “Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta” del Año 2002 (en su Capítulo correspondiente a los Años 1934-1935); así como del escritor oriolano Julio Sarget Barceló que, en su biografía referente a Bascuñana, sitúa a éste en el Año 1935 en Almansa (Albacete), realizando el Servicio Militar.


A continuación, voy a dar una Relación detallada de los personajes que asistieron e intervinieron en estas tertulias de la Tahona de los hermanos Fenoll (cuya familia se componía del matrimonio y seis hijos: Carlos, Efrén, Josefina, Delfina, Carmen y Monserrate). La citada Relación, la voy a dar con una lectura abreviada de la vida y obras de los interesados, pues si no lo hiciera así, la conferencia se alargaría en grado sumo, pues hay mucho que contar pero, me voy a detener en los detalles descollantes e imprescindibles; también lo voy a hacer describiéndolos de mayor a menor edad, con excepción de Alfredo Serna, que lo hago al final entre los relacionados con la Revista Silbo

MIGUEL HERNÁNDEZ GILABERT:
Nació en Orihuela, en la calle de San Juan el 30 de octubre de 1910, murió en la prisión del Reformatorio de Adultos de Alicante el 28 de marzo de 1942 (sábado y víspera del Domingo de Ramos) de tuberculosis, contaba, por tanto, cuando falleció 31 años. En los años 30, por consiguiente, estaba comprendido en la edad del Servicio Militar pero, resultó exento del Servicio por exceso de cupo, pudiendo acudir asiduamente a la Tahona hasta el 30 de noviembre de 1931, fecha en que viaja a Madrid, haciendo estos viajes en sucesivas etapas, continuando sus visitas a ella cuando volvía de la capital. Era el de mayor edad de los asistentes, así como llegó a ser la máxima figura de todos ellos. No me voy a detener en los detalles de su vida ni en su producción literaria, pues no es el caso pero, sí lo voy a hacer en los conocimientos que obtuvo en su juventud en Orihuela: estuvo en el Colegio de Santo Domingo de los Jesuitas estudiando el Bachillerato (donde coincidió con Ramón Sijé) hasta el Año 1925 en que lo saca del Colegio su padre. A partir de este hecho, él procuraba documentarse y asesorarse a sí mismo leyendo libros y componiendo poesías  en solitario, mientras pastoreaba las cabras o de noche en su habitación, lo que le acarreaba sucesivas reprimendas de su padre, al descuidar sus labores de cabrero. El canónigo Don Luis Almarcha (posteriormente Obispo de León) vecino suyo de la calle de Arriba, le prestaba los libros de su Biblioteca y le asesoraba en la literatura; visitaba asiduamente la Biblioteca local, y otros Círculos literarios de Orihuela, donde coincidía también con Ramón Sijé y, en la casa de éste, donde se intercambiaban libros y discutían de literatura mientras Sijé se preparaba para la carrera de Derecho.
Es interesante el Artículo de colaboración en la revista Oleza, cuyo director fue Joaquín Ezcurra, escrito por María Dolores (Mari Lola entre sus amigos) Marín Gutiérrez, hermana de Ramón y Gabriel Sijé, de fecha 24 de mayo de 1961, sobre las reuniones que mantenían en su casa entre su hermano y Miguel que, entre otras cosas muy interesantes, decía:
“Empezaré diciendo que, en un atardecer, siendo muy niña, me oí llamar hermana por Miguel. Desde entonces, el cabrero rapado, de ojos grandes y risa franca, vino con frecuencia a la morada de los míos y los llamó padres y hermanos. ¿Los principios de la amistad entre ambos? A mi parecer -pues nunca lo supe por ellos- el amor a las Bellas Letras y el ansia de saber del pastor de cabras. ¡Cuántas veces les vi ascender los peldaños que conducían a la habitación de los libros! Allí encerrados dialogaban sobre poetas, filósofos, escritores… Mi curiosidad -fémina, al fin- hizo que en distintas ocasiones aproximara el oído a la vieja puerta y supe, por vez primera, de la existencia de un Dante, Virgilio, San Juan de la Cruz… Escuchaba las preguntas de Miguel -¡qué preguntón, me decía!- y las respuestas de Ramón. También sus discusiones, hasta encolerizarse, y sus reconciliaciones repentinas. En voz queda, y con harta frecuencia, pregonábanse las virtudes y belleza con que la Naturaleza había dotado a sus amadas, ambas Josefinas” (se refería a Josefina Manresa y Josefina Fenoll, ambas novias de Miguel y Ramón).
Pues bien, todo esto que Miguel iba recopilando y agrandando su sapiencia en todos los sitios que frecuentaba, lo trasladaba a la Tahona y allí discutía con sus amigos sobre estos temas literarios recogiendo sus opiniones, al mismo tiempo, que intercambiaban libros y poesías documentándose aún más: con todo este material, acudió a Madrid en condiciones de poder hacerse hueco entre los grandes de la literatura, como así fue y, asesorado y ayudado por su gran amigo Ramón Sijé y demás compañeros, que cooperaron también pecuniariamente, partió hacia allá un día 30 de noviembre de 1931; comenzando de esta forma su periplo de viajes a la capital de España. Anteriormente, junto con sus amigos, fundó un grupo teatral denominado “La Farsa”, que realizaban representaciones teatrales en la localidad. Estuvo afiliado al Partido Comunista de España. Su producción literaria oriolana fue copiosísima siendo redactor de varios periódicos; así como participó en los de localidades cercanas como La Verdad de Murcia y El Día de Alicante, cuyo Director fue el oriolano Juan Sansano Benisa. (Como puntualización voy a decir que sólo voy a hablar, mayoritariamente, de las publicaciones de todos ellos en Orihuela, que es donde nos afecta). Miguel, sufrió un calvario por las distintas cárceles franquistas y, lo condenaron a muerte conmutándole la pena a 30 años de cárcel.
El Año 2010, Aniversario del Centenario de su nacimiento, recibió numerosísimos homenajes, tanto a nivel local, provincial, regional, nacional y del extranjero y, anualmente, también se vienen celebrando, esta vez en conmemoración del Aniversario de su nacimiento y fallecimiento.
Termino con Miguel diciendo que, las reuniones de Miguel Hernández en la Tahona con sus amigos, junto con lo ya expuesto anteriormente, fueron fundamentales para sus éxitos literarios, hasta ser reconocido mundialmente. De cualquier forma, todas estas ayudas que recibió (que lo fueron, y muchas), no hubiesen sido suficientes para alcanzar la fama, si no fuese por su gran valía personal como escritor y poeta y, sobre todo por su, llamémosla así: indómita testarudez literaria

CARLOS FENOLL FELICES:  
Carlos Fenoll era 2 años menor que Miguel; nació en Orihuela el 8 de agosto de 1912 en la calle de San Juan (muy cerca de la Casa Natal de Miguel). En 1930, Carlos tenía 18 años, por tanto, no estaba comprendido en la edad del Servicio Militar. Fue el artífice de las reuniones literarias de la Tahona, pues fue el primero en escribir versos en el Año 1929 y, pronto, tomó amistad con todos los chicos del Barrio; y también con Ramón Sijé, Jesús Poveda y Miguel Hernández, dándolo a conocer en la prensa oriolana como poeta, dedicándole el 30 de diciembre de 1929 el verso “La sonata pastoril”, publicado en el periódico local El Pueblo de Orihuela: a partir de aquí, su producción literaria fue muy copiosa en los distintos periódicos oriolanos y redactor de algunos de ellos (tampoco me voy a detener en estos datos, ni en la forma en que se reunieron). Era el mayor de todos los hermanos y el que estaba a cargo de su oficio de panadero en la Tahona; cuidaba de ellos y de su madre, ya que su padre falleció muy joven. Entre sus aficiones favoritas estaban las de cantaor de flamenco, novillero (lo que le acarreó alguna que otra detención al lanzarse al ruedo como aficionado) pero, sobre todo, la de trovero, afición ésta última que adquirió como legado de su padre que componía versos improvisadamente. Al hacerse cargo de la Tahona, tuvo que abandonar muy pronto la Escuela y formarse así mismo como escritor y poeta; leyendo ávidamente libros e intercambiándolos con sus amigos (estaba suscrito al periódico ABC). Una vez terminó la Guerra Civil, volvió a Orihuela, donde vivió escondido en su casa de la Tahona, por temor a ser represaliado y, así estuvo, hasta que pasó la chamusquina. En el Año 1947, Carlos Fenoll marcha, junto a su familia a Barcelona; viviendo al principio con dificultades económicas, hasta que se asienta definitivamente en su profesión; desde aquí, irá enviando sus versos a las revistas oriolanas. Existen muchos escritos sobre Carlos Fenoll, su vida y su obra pero, sobre todo, en 2012 en el Centenario de su nacimiento, donde se le rindieron homenajes y realizaron publicaciones dedicadas a él; siendo uno de los primerizos en manifestar estos tributos Ramón Fernández Palmeral por Internet. Carlos Fenoll murió el 31 de diciembre de 1972 en Barcelona, el último día del año.
He aquí, parte de la entrevista realizada a Carlos Fenoll, publicada posteriormente a su muerte en el ABC de Madrid el 26 de marzo de 1978, Página 104, referente a la Tahona, donde dice Carlos lo siguiente:
“Miguel tenía una gran facilidad para versificar. En la panadería acostumbrábamos a improvisar. En Orihuela, donde se han dado algunos muy famosos, a esto se le llamaba trovar. Se daban, incluso, reñidas competiciones. Luego Miguel avanza a grandes saltos. Fue de Bécquer a Machado, Juan Ramón, Gabriel Miró y Góngora. El salto a Góngora fue rapidísimo. Perito en lunas, libro evidentemente gongorino supera al propio gongorismo. Es un puro libro de acertijos”... Más adelante, Carlos Fenoll habla sobre las tardes de la panadería, diciendo lo siguiente: “Solíamos reunirnos por las tardes en el alcabor -estancia situada sobre el horno, donde disponían el pan sobre paños de madera para la yelda-. Se estaba muy calentito y nadie nos molestaba. Nos reuníamos allí porque yo no podía ausentarme. Además, Sijé era novio de mi hermana. Venían también José Murcia Bascuñana, Poveda, Miguel y algunos contertulios ocasionales más. Allí leíamos nuestros versos en voz alta, los discutíamos, comentábamos libros de poesía, contábamos chistes y tomábamos tortas de pan y aceite mientras Bascuñana cantaba. Lo hacía bastante bien. Las tardes calurosas salíamos a la puerta. Parece que lo estoy viendo: Miguel llegaba en mangas de camisa y se ponía a cantar El café de Chinitas. Tenía una risa contagiosa. Daba gusto verlo siempre alegre, jovial, dispuesto para todo. Sijé, por el contrario, tenía otro temperamento. Era más aprensivo. Se cuidaba mucho. No tenía una salud muy vigorosa. En cambio a Miguel se le notaba sano”.
Como se ve Carlos apunta ya la existencia de tertulias literarias, como también lo corrobora José Ruiz Cases (Sesca), escritor oriolano, amigo y compañero de trabajo, que entre sus numerosas investigaciones bibliotecarias, encuentra y publica una carta inédita escrita conjuntamente por Miguel Hernández y Carlos Fenoll, dirigida a Justo García Morales, procedente del Legado de Justo García Soriano (su padre). Está fechada en Orihuela el 6 de marzo de 1930 y, es muy interesante, pues revela cuáles eran sus escritores preferidos y sus aficiones literarias. Dicha carta, dice así:
“Nos aconsejas debemos leer a Vicente Medina, Salvador Rueda, Villaespesa, Rubén Darío, Espronceda y el gran autor de Las Rimas; nosotros hemos leído escasas composiciones de todos los autores pero, no obstante, haberlos estudiado poco, somos fervientes admiradores de los indicados y, además de Núñez de Arce, Campoamor, Gabriel y Galán y Zorrilla”.

JESÚS POVEDA MELLADO:
Jesús Poveda 2 años menor que Miguel nació el 12 de septiembre de 1912 en Murcia y murió ingresado en el hospital de Murcia el 8 de agosto de 1998 (está enterrado en el Cementerio de Orihuela). Poveda es, por tanto, uno de los dos integrantes de la Tahona que no nació en Orihuela, adonde llegó con su familia a los dos años, o sea, en 1914 y, donde se crió y vivió. Como se observa nació un mes después de Carlos Fenoll y, en 1930 también tenía 18 años, sin estar en edad del Servicio Militar pero, lo adelantó voluntariamente desde 1930 a 1932, en la Base de Submarinos de Cartagena (Murcia); continuando después las reuniones con sus amigos interrumpidas anteriormente: es principalmente por este motivo en el que se han apoyado erróneamente los escritores últimos, para desmontar las tertulias de la Tahona dando, por descontado, que todos sus componentes también estaban en dicha situación. De joven estudió solfeo, violín y armonía; también era un lector empedernido. A los 13 años entra a trabajar en el despacho -cercano a la Tahona- del abogado don Tomás López Galindo que creó el semanario Actualidad donde escribía sus crónicas, y Poveda, clandestinamente, introducía sus escritos y versos entre los de su jefe para que fuesen publicados. Es en 1930 precisamente, cuando junto a Ramón Sijé funda la revista Voluntad (le pusieron curiosamente este nombre por una novela de Azorín que llevaban en la mano con ese título); al mismo tiempo, se relacionó con sus compañeros de la Tahona. En 1936 formó parte del equipo de Redacción de la Revista oriolana Silbo. Al morir en 1935 su amigo Ramón Sijé, novio de Josefina Fenoll, con el tiempo, Poveda, enamorado de ella, la solicitó en matrimonio y casó el 14 de abril de 1937 (como sabéis a Josefina Fenoll también le hizo una elegía Miguel, al morir su novio). Con el estallido de la Guerra Civil Española, al estar en el bando republicano, se exiliaron ambos en Santo Domingo y México y, el 16 de mayo de 1974, regresan a España para residir en Torrevieja hasta que fallece. Entre sus escritos figuran Sobre la misma tierra de 1940; Ensayos de 1941 y Vida, pasión y muerte de un poeta: Miguel Hernández, editada en México de 1975; también colaboró con Artículos en diversos periódicos americanos. El Año 2012, el escritor alicantino Ramón Fernández Palmeral, le dedicó páginas en su Bloc de Internet conmemorando el Centenario de su nacimiento. 

JOSÉ MURCIA BASCUÑANA:
José Murcia era 3 años menor que Miguel; nació en Orihuela el 7 de mayo de 1913 en la calle de San Isidro (bautizado en la Catedral el día 11) y, murió en Orihuela el 19 de enero de 1951, cuando contaba 37 años (hay que mencionar que, su verdadera fecha de fallecimiento es el 19 -tal como reza en su lápida mortuoria-, no el 20 que figura en su biografía). En el Año 1930 tenía 17 años, insuficientes para el Servicio Militar. Tuvo tres apodos: “El Arriero”, porque era cantante de zarzuelas y, la mejor que cantaba era “El cantar del Arriero”; el segundo sobrenombre fue “El Rapsoda”, de lo bien que recitaba versos (recitaba todos los versos de Miguel, cuando éste se presentaba en público) y, por último “El Fefo”, mote que le puso cariñosamente su amigo Efrén Fenoll. Fue el personaje “oscuro” de la Tahona en el sentido de que, todos los escritores al escribir sobre ésta lo mencionan solo con su nombre y dos apellidos, pero no dan datos de su vida y sus pasos, por desaparecer de Orihuela muy joven; sólo el escritor Manuel Roberto Leonís en algunas colaboraciones suyas, da detalles sobre su gran amistad con Carlos y Miguel, de su oficio de molinero de pimentón y el aciago accidente que le ocasionó la muerte, cuyos datos le proporcionó su padre por haberlo conocido.  De esta amistad primitiva entre los tres (me refiero a Miguel, Carlos y Bascuñana) hay constancia de otros amigos de Miguel como el de Tomás Moreno Serna (compañero de Miguel en el colegio del Ave María de Santo Domingo, en los años 1920 y 1921, así como en la época de sus noviazgos), quién, en confidencias sobre sus correrías juveniles junto con otros amigos, efectuadas al periodista Joaquín Ezcurra Alonso y, publicadas en Información Digital de fecha 04/06/2011, titulando el Artículo: “HABLANDO CON UN AMIGO DE MIGUEL HERNÁNDEZ”; Tomás Moreno, dice lo siguiente:
“Ya en los años 1929 y 1930, en el verano, nos juntábamos todas las noches un grupo de amigos. Miguel, siempre venía acompañado de José Murcia Bascuñana, a quien todos conocíamos por El Arriero, que recitaba muy bien y cantaba mucho mejor, y por Carlos Fenoll. Éste nos recitaba sus propias poesías y José Murcia Bascuñana las de Miguel Hernández. En el Salón Novedades presentó su primer libro Miguel, recitó muchas poesías. Los otros recitadores no los recuerdo. Creo que uno de ellos debió ser José Murcia Bascuñana. Lo que sí recuerdo es que acompañaban a Miguel, Ramón Sijé y Carlos Fenoll”.
También Julio Sarget Barceló, amigo suyo de toda la vida y autor de su biografía, menciona que, todas las tardes veraniegas, al anochecer, se reunían los tres amigos con él, para dar un paseo y tomar el fresco hasta el extrarradio de Orihuela, donde pasaban todo el tiempo divirtiéndose versificando.
Como hay mucho que contar sobre él, les recomiendo la lectura de su biografía editada por la Fundación Miguel Hernández; yo, sólo voy a ahondar en algunos detalles que no han salido en el libro; por ejemplo: en dicho libro, se publica una poesía inédita suya escrita a plumilla en una libreta escolar, titulada ”Como sombra de sombra”: lo que no se especifica, por no darnos cuenta entonces, es que esa poesía formaba parte de un cuaderno completo de poesías de José Murcia que, por motivos que se ignoran desaparecieron, permaneciendo una hoja anterior de dicho cuaderno -que se conserva-, donde aparece la estrofa final incompleta de otra de sus poesías (también inédita y escrita a lápiz), que termina así: igual que ya eres/ la reina del alma mía; esto me hace suponer que, aparte de las publicadas, José Murcia, compuso gran variedad de poesías.
Desde bien pequeño siguió la misma trayectoria que sus amigos: vivió en la calle de San Juan, en la del Colegio y, por último, en la calle de Arriba en el número 4, justo enfrente del número 5 de la Tahona. Ya, con anterioridad, su hermano Monserrate, de la misma edad que Miguel, era amigo de éste y participaba en sus correrías y, es de suponer, que Pepe (como le llamaban) también intervenía en ellas. Un detalle que ha pasado inadvertido por los escritores es que el Pepe que figura en el equipo de fútbol de Miguel “La repartiora”, es José Murcia, que también figura en el himno compuesto al mismo: como prueba  fehaciente es que en el Café Colón de Orihuela (ya desaparecido) que existía enfrente de la Plaza Nueva, había un gran cuadro con la fotografía del equipo y con los nombres completos de los integrantes, entre los que aparece el suyo (si no me equivoco es el que está en primer plano de la fotografía agachado, en el extremo derecho de la fotografía, junto a Miguel). Algunos de los biógrafos de Miguel, lo dan como incorporado a la Tahona al poco tiempo de constituirse el grupo, cuando no es así, ya que él estaba desde un principio por su amistad con ellos, en el comentario anterior aparece ya desde 1929. Ramón Pérez Álvarez en un Artículo suyo publicado en La Lucerna lo considera como un amigo inolvidable, el hombre con menos hiel que ha conocido, y que colaboró con él en la Revista Silvo. Publicó versos en los periódicos oriolanos El pueblo de Orihuela y en el Radical (periódico que sale a la luz el 17/01/1932); también fue redactor de este último periódico figurando entre los componentes del mismo, escribiendo bajo seudónimo, ya que así lo hacían casi todos excepto el Director Ricardo García López, que lo hacía con su nombre completo. En la boda de Miguel con Josefina Manresa fue invitado y asistió al convite familiar junto con Carlos Fenoll y Poveda, dando un recital de canciones (del libro Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández de Josefina Manresa y, en el de José Luis Ferris Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta). En el Año 1932, aparece como concejal del Ayuntamiento de Orihuela por el Partido Radical Socialista, siendo Alcalde Alberto Escudero Bernicola: la Relación de los concejales viene detallada en la página 119 del libro Vistas desde el Puente de Rusia del autor Antonio José Mazón Albarracín (nuestro guía turístico oriolano), figurando en quinto lugar de la mencionada Relación: algunos de estos concejales compañeros de Corporación de Bascuñana partieron al exilio en la Guerra Civil, como José María Lucas Parra; Antonio Cubí Tomé (que fue Presidente y Secretario General del Partido Socialista y de la UGT de Orihuela) y Andrés Martínez Jacobo. Es muy interesante el libro que relata las biografías y con fotografías de los personajes oriolanos que se exiliaron en la Guerra Civil (entre los que se encuentran los 3 nombrados y Jesús Poveda): se titula el libro Los amigos exiliados de Miguel Hernández, escrito al alimón por mis grandes amigos Aitor Larrabide y Juan José Sánchez Balaguer. José Murcia tuvo una vida errante, desde que se fue a la mili en Almansa (Albacete), pasando por Sevilla y Barcelona: actuó en teatros (en el Teatro Circo de Orihuela hizo un recital de poesías él solo y, en Radio Murcia cantó y recitó), creó su compañía teatral y fue actor y recitador en Barcelona; en Sevilla tengo referencias de que llegó a ser muy nombrado y, desconozco si publicó en los periódicos de esas ciudades. En Almansa lo llevaron al frente y, desde la zona republicana se pasó al bando franquista, donde estuvo confinado por algún tiempo en un campo de concentración, hasta que fue liberado con un aval del Obispo Almarcha. El 26 de abril de 1942 se reunieron un grupo de amigos de Miguel, escritores y poetas, al mes de su fallecimiento para recordarle, plantando el “ciprés máximo”; entre ellos, se encontraban Carlos Fenoll, Justino Marín y José Murcia. Como capítulo final sobre Bascuñana diré que, falleció en Orihuela atropellado por un tren, cuando paseaba cantando y recitando por las vías en el Puente de Hierro, acompañado por su novia Carlota Sánchez y otras amigas; al entierro acudió Orihuela en un acontecimiento masivo (testimonio personal de mi esposa, Piedad Murcia, sobrina carnal de José Murcia, quien me manifestaba que las calles contiguas de Arriba -ahora calle Miguel Hernández- y el Paseo -antes llamado de Calvo Sotelo-, se encontraban abarrotadas de público en su totalidad). De este accidente se hizo eco el periódico ABC del domingo 21 de enero de 1951, EDICIÓN DE LA MAÑANA, Pág. 29, que decía lo siguiente: 
ATROPELLADO Y MUERTO POR UN TREN: Orihuela 20. Cuando pasaba junto a la vía férrea, por el sitio denominado “Puente de Hierro”, fue alcanzado por el tren valenciano el conocido poeta de esta localidad, José Murcia Bascuñana, quien no tuvo tiempo de apartarse del peligro, debido a la velocidad del convoy. José Murcia resultó muerto en el acto.-Cifra. 

JOSÉ RAMÓN MARÍN GUTIÉRREZ:
Tres años menor que Miguel. Nació en Orihuela el 16 de noviembre de 1913, en la calle Mayor número 27 y bautizado en la Catedral. Murió en su domicilio el 24 de diciembre de 1935 (día de Nochebuena) de una infección intestinal, cuando contaba 22 años. Como vemos nació unos seis meses después de Bascuñana y en el año 1930, tenía 17 años como él, no estando tampoco comprendido en el Servicio Militar; aunque en el mes de agosto de 1932 acudió al campamento universitario de la FUE realizado en Sierra Espuña de Totana (Murcia), donde tomó contacto y amistad con jóvenes literatos y poetas como Carmen Conde, Antonio Oliver, García Lorca y otros. Fue el más intelectual y precoz del grupo de la Tahona, pues ya el 31 de marzo de 1926 (con solo 12 años), escribiría su primer Artículo periodístico con el título de España la de las gestas heroicas en el número 41 de la revista madrileña Héroes. En octubre de 1923 ingresó en el Colegio de Santo Domingo, completando en los años 1927-28 el Bachillerato elemental con la calificación de sobresaliente, comenzando desde entonces su vocación literaria y periodística, colaborando en periódicos oriolanos, y de Murcia, Alicante, Cartagena y Madrid, adoptando el seudónimo de Ramón Sijé y otros muchos. En 1930 termina el Bachillerato con Premio Extraordinario. Es en este año de 1930 cuando funda con Jesús Poveda la revista Voluntad, que aparece el 15 de marzo, donde comienzan a escribir los integrantes de la Tahona, participando todos ellos en el número 3 especial de Semana Santa del 15 de abril. El 15 de noviembre aparece la revista Destellos, también creación del Grupo; donde comienza a colaborar junto con Miguel Hernández. El 15 de abril de 1931, con la proclamación de la República, Ramón Sijé publica un Artículo de adhesión y ensalzamiento de la misma, a pesar de que siempre mantuvo sus ideas neocatólicas y conservadoras, firmando el escrito con seudónimo de “Babbitt”: éste Artículo aparece en el número 11 de la revista Destellos, reproducido posteriormente en el número 74 de la revista Renacer, en su Página 3, cuyo mensaje transcribo a continuación…
LA PRIMER LECCIÓN
REPÚBLICA ESPAÑOLA
“14 de Abril de 1931. Jamás podrá borrarse de las páginas de la Historia, los refulgentes destellos que esta fecha memorable despide rápidamente por las cinco partes del mundo, como ejemplo digno de las unánimes alabanzas, por significar, aparte del triunfo rotundo de la libertad y del civismo, el triunfo indiscutible de la cultura ciudadana.
Ni en la historia de las naciones europeas, ni americanas, ni orientales, se ha dado el caso ejemplarísimo de España, al pasar de una manera tan mesurada, tan llena de cordura en todos los ciudadanos españoles, que sin duda llamará la atención del mundo. La proclamación de la República Española, viene a resucitar abiertamente, el temperamento heroico y altamente generoso del noble pueblo español. La proclamación de la República Española, en la forma en que se ha desarrollado e implantado es, la lección más hermosa que esta Nación, que siempre ha figurado y destacado en el transcurso de los tiempos como madre de civilizaciones, ha dado al mundo.
Hoy que la libertad de ideas es un hecho; hoy que la Nación conmocionada por el triunfo de la República ha sabido desterrar algo de ese apasionamiento que la ha caracterizado hasta hoy sustituyéndola por la serenidad; hoy que el trabajo corporal e intelectual entrañablemente abrazados dan a luz un pueblo nuevo y sensato; hoy que ondea en todos los mástiles la flamante bandera tricolor, España, nuestra Patria, recordando las gestas gloriosas de sus antepasados, da un salto, y de él, se coloca a la cabeza de la civilización y de la intelectualidad del Mundo”.
Babbitt

Es en este Año de 1931 cuando comienza su carrera universitaria que culmina poco antes de morir con Premio Extraordinario de Licenciatura. Como digo en la biografía de Miguel, Ramón Sijé, apenas acudía a las reuniones de la Tahona en su primera etapa, debido a emplearse en sus estudios y, es a partir de abril de 1932 en que formaliza su relación con Josefina Fenoll, hermana de Carlos y Efrén, cuando frecuenta sus visitas (según cuenta la misma Josefina Fenoll en un Artículo sobre Ramón Sijé). Carlos, también nos habla sobre estas visitas de Sijé en otro Artículo que, aunque resulta muy interesante leerlo al completo, lo resumo con el siguiente extracto:
“Muchas frases y pensamientos de su Estudio sobre el Romanticismo los expresó Ramón Sijé, bruscamente, a lápiz sobre el mármol del mostrador de nuestra panadería, durante las horas de la noche -de siete a nueve-, rigurosamente, que disponía para su coloquio amoroso y que tantas veces le robamos Miguel Hernández y yo, transformándose el idilio en tertulia, el manso rumor confidencial en charla general y risa. Y allí, donde el alma, la mística olor del pan subsistía después de vendido, leyó Sijé muchas cuartillas que luego constituyeron las más sabrosas páginas de su revista El Gallo Crisis”.
Es el 2 de octubre de este año de 1932, cuando se efectúa un Homenaje y colocación del busto de Gabriel Miró en la Glorieta, como producto de una idea del propio Sijé, Miguel Hernández y un grupo de intelectuales oriolanos y del cual salió la revista El Clamor de la Verdad: al acto de colocación asistieron muchas personalidades del mundo literario y artístico, con polémica e incidencia por parte del disertador Ernesto Giménez Caballero, que, por abreviar, no voy a narrar. Por último, a mediados de 1934 es cuando surge la revista ideada por Ramón Sijé El Gallo Crisis de corte católico, donde escribían literatos y periodistas encabezados por el fraile Buenaventura Puzol; Miguel Hernández le enviaba colaboraciones desde Madrid. Es en 1935, poco antes de morir, cuando realiza su única novela de ensayo titulada La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas, sobre el romanticismo en España (1830-Bécquer). Como punto final, cabe decir que, Ramón Sijé fue quien azuzó, por llamarlo así, a Miguel Hernández a embarcarse en su carrera literaria en la capital de España, recomendándolo a sus amigos escritores de Madrid; influyendo también sus amigos de la Tahona; ayudándole todos ellos pecuniariamente en los momentos de necesidad. El Año 2013, se le rindieron a Ramón Sijé homenajes y dedicaciones por el Centenario de su nacimiento.
(Como curiosidad diré que resulta chocante y digno de reflexión el hecho coincidente de que seis de los principales integrantes de la Tahona muriesen en distintas fechas destacadas del año: Miguel en vísperas del Domingo de Ramos; Carlos Fenoll en la Nochevieja; Ramón Sijé en la Nochebuena; Gabriel Sijé el día del Corpus Christi; José Murcia Bascuñana dos días después de San Antón y, Manuel Molina Rodríguez, dos días antes de final de año).
ANTONIO GILABERT AGUILAR:
Es el primo hermano de Miguel Hernández, que estuvo en la Tahona en su primera etapa, ya que después desapareció de Orihuela para irse a Barcelona donde instaló un negocio de tejidos; adonde también se incorporó con el tiempo como empleado, su compañero de tertulia José Murcia Bascuñana, al marchar a Barcelona; esto fue al principio, pues después se dedicó al espectáculo. Antonio, es el menos conocido de todos, pues no se saben sus datos ni de nacimiento ni quienes fueron sus padres, aunque, eso sí, nació en Orihuela. Fue poeta, versificador, pero, según parece, no llegó a publicar nada; también fue actor de teatro, actuando junto a Miguel y Josefina Fenoll en La Farsa. Dicen que tenía gracia al andar, pues lo hacía dando saltitos como si estuviera bailando. Como tenía mucha afición a actor marchó con su primo Miguel a Madrid, hospedándose junto a él, para probar suerte pero, ésta le fue adversa y no lo consiguió. Murió en accidente de circulación en Valencia el Año 1971.
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JUSTINO MARÍN GUTIÉRREZ:
Es hermano de Ramón Sijé, 2 años menor que él y 5 menor que Miguel. Como su hermano, se puso a escribir con el seudónimo de Gabriel Sijé; el nombre de Gabriel lo hizo en memoria de Gabriel Miró. Nació en Orihuela el 30 de octubre de 1915 y murió aquí el 20 de junio de 1946, día del Corpus Christi, a la edad de 31 años. Se incorporó a la Tahona en su última etapa en el Año 1936, pues los años anteriores los dedicó al estudio (aunque no completó su carrera) y, precisamente, se fundó en esta etapa la revista literaria “Silbo” para animar a Justino en su decaimiento, debido a la prematura muerte de su hermano: es precisamente en esta revista donde escribe sus primeros Poemas. Tras la Guerra Civil, publica la obra titulada Del sencillo amor (Poemas de mi amigo), Madrid 1944 y, póstumamente, Cuentos por el Instituto de Estudios Alicantinos. Alicante. 1972. Se conserva un famoso retrato suyo que le pintó Eduardo Vicente Pérez, pintor madrileño (Madrid 1909-1968), autor de los famosos cuadros de la Catedral de Orihuela. La antigua Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), convocaba anualmente un Concurso de Cuentos con el nombre de Gabriel Sijé -creo que ya no los convocan, al cambiar de nombre la Entidad-; yo mismo participé en el Concurso pero no me premiaron, aunque sí recibía por correo las convocatorias. Justino fue el que acompañaba a Miguel cuando lo detuvieron en Orihuela en la calle Mayor, cuando salían ambos de la casa de Justino, tras visitar Miguel a los padres de éste; pero no pudo hacer nada por él. Le visitó en la cárcel de Alicante, unos días antes de su muerte, acompañado de don Luis Almarcha y otras personalidades, y por último, estuvo en el primer Homenaje-recuerdo, junto con otros amigos, en el “ciprés máximo”, como ya he relatado.
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JULIO SARGET BARCELÓ:
Julio Sarget nació en Orihuela el 4 de mayo de 1916 y murió en Orihuela el 25 de junio de 2003, es por tanto, 6 años menor que Miguel y, en vida, junto con su esposa, Encarnación Fenoll (comadrona), fueron grandes amigos nuestros. Fue funcionario Interventor de Fondos del Ayuntamiento de Orihuela. Vivió de muy joven en la calle Campillo de Orihuela, situada junto a la de José Murcia Bascuñana, su gran amigo y compañero y, a escasos metros de la Tahona. Desde un principio, asiste a las reuniones de la Tahona junto a Bascuñana, más como oyente que participativo. Es el autor del libro de la biografía de Bascuñana (donde aparece una Elegía compuesta por Julio, dedicada a su Memoria); dicho libro fue editado por la Fundación Miguel Hernández en el Año 2012, coincidiendo con el 99 aniversario del nacimiento de Bascuñana y, donde Julio pone los puntos sobre las íes en el tema de las reuniones literarias en la Tahona, de forma que no hay lugar a más dudas ni incongruencias sobre ella y en la realidad de las mismas. El mismo Juan José Sánchez Balaguer, prologuista del libro y entonces Director de la Fundación, ante la evidencia, se pronuncia tajantemente, titulándolo como “NOTICIA SOLVENTE DEL PRIMER ENTORNO HERNANDIANO” y ya, en el texto dice que hace años entrevistó a Julio con motivo de la publicación de su primer libro y le preguntó por el asunto de la Tahona, a lo que Julio le contesta: Sobre todo aquello se han dicho y escrito algunas inexactitudes y tonterías. Si quieres, otro día podemos hablar de ello pero, el caso es que no pudieron hacerlo. Ya, en el texto del libro, Julio dice de Bascuñana que escribe sobre él para que no quede en segundo plano este hombre extraordinario y que figure con todos los honores en la Tahona: recomiendo su lectura, con datos muy curiosos y otros relevantes. En su juventud, Julio, cantó y actuó en compañías teatrales, alguna de ellas creaciones de ambos amigos. En 1989 comienza a publicar cinco libros, que titula “Cuentos para todos” y un librito de poesías, de los cuales nos regaló cuatro y el libro de poesías que nos lo dedicó.

EFRÉN FENOLL FELICES: aunque viene a continuación, por orden de fecha de nacimiento, lo voy a dejar en último lugar, con separación del resto, en Homenaje al Centenario de su nacimiento.

MANUEL MOLINA RODRÍGUEZ:  
Manuel Molina nace en Orihuela el 28 de octubre de 1917, en la calle Trinidad, trasladándose después al Barrio Nuevo (que es como una continuación de la calle de Arriba) y murió en Alicante el 29 de diciembre de 1990 (dos días antes de final de año). Tenía 7 años menor que Miguel y en 1930 contaba con trece años, por eso le llamaban el benjamín o epígono de la Tahona. Comenzó en Orihuela los estudios primarios y en el Instituto el bachillerato, aunque no lo terminó. Era un gran amigo de Efrén (8 meses menor) con el que compartía juegos por ser de la misma edad y fue éste el que lo llevó a la Tahona, conociendo así a todos los poetas y escritores que en ella se reunían. El Año 1935 tuvo que abandonar Orihuela y trasladarse con su familia a Alicante, donde residió y casó con Maruja Varó y, es por esto, por lo que sus vivencias y relaciones con los personajes de la Tahona son hasta esta fecha. Posteriormente en Alicante frecuentó todos los círculos literarios y fue miembro de número del Instituto de Estudios Alicantinos, publicando numerosas obras poéticas y en prosa; además, en prensa, publicó numerosos artículos y dio muchas conferencias (una de ellas, la hizo en este Casino de Orihuela, de la que existe una fotografía). Sobre Miguel Hernández y el grupo de la Tahona, tiene numerosos escritos, algunos de ellos en colaboración con Vicente Ramos Pérez, doctor en filosofía y letras, nacido en Guardamar del Segura (Alicante). De sus novelas referentes a Miguel Hernández tiene las siguientes: Miguel Hernández y sus amigos de Orihuela (Testimonio personal) de 1969 (este libro está dedicado a Miguel y todos los personajes de la Tahona; está narrado desde la mirada perspicaz de su vida de adolescente); Amistad con Miguel Hernández de 1971; Miguel Hernández en Alicante (escrito junto a Vicente Ramos) de 1976; Un mito llamado Miguel (XXV Aniversario de la muerte de Hernández) de 1977; Canto encadenado de Carlos Fenoll con edición y prólogo de Manuel Molina de 1978. Manuel Molina también se alió con la República y en Alicante presidió las Juventudes de Izquierda Republicana; estuvo en Madrid en la Alianza de Intelectuales Antifascistas, donde conoció a los escritores madrileños y, en el campo de concentración de la Plaza de Toros de Valencia. Por su libro Miguel Hernández y sus amigos de Orihuela fue denostado por otros escritores, que argumentaron que fue un invento de su imaginación, cuando en la realidad es una vivencia real de sus años mozos en la Tahona, describiendo perfectamente a los personajes e, incluso, se da la paradoja de que a José Murcia Bascuñana (a quién describe a la perfección) le concede su verdadero nombre al principio y después le menciona como Jesús, se ve perfectamente que con el tiempo pasado se le olvidó su verdadero nombre y decidió poner los dos. Que yo sepa, él no se incluyó en la Tahona en la revista Silbo del Año 1936; fue Carlos Fenoll el que le dio esa atribución como benjamín de Silbo; quién sabe si desde Alicante le envió algún trabajo que luego no pudo publicarse, porque la revista se suspendió por comienzo de la Guerra Civil; todo esto, por supuesto, son conjeturas mías. Este año de 2017, también se celebra el Centenario de su nacimiento; está recibiendo homenajes, tanto vía Internet de Ramón Fernández Palmeral y, en distintas Entidades tanto culturales como políticas de Alicante y de Orihuela.

ALFREDO SERNA GARCÍA:
Nació en Catral (Alicante) el 20 de diciembre de 1903, murió en Lérida (Lleida) el 25 de marzo de 1987. Se instaló en Orihuela donde fue alumno en el Colegio de Santo Domingo, regido por los jesuitas, en la promoción de 1918. Se licenció en farmacia, instalándola en el centro de la ciudad, donde le ofreció a Miguel Hernández un puesto de empleado. Se relacionó con intelectuales y políticos, siendo el director del periódico socialista El Porvenir. Como político fue concejal del Ayuntamiento de Orihuela en 1931; figurando en el Listado de concejales del Año 1932 como concejal Socialista, entre cuyos concejales también se encontraba (como ya he mencionado) José Murcia Bascuñana: este mismo Año, el 3 de marzo, Alfredo Serna solicita al Ayuntamiento de Orihuela una beca; para sufragar los gastos del poeta Miguel Hernández en Madrid. Al término de la Guerra Civil estuvo escondido en Valencia, pasando al final a Lleida donde estuvo en el exilio interior, adoptando el nombre falso de un familiar llamado Ángel Gállegos Marín. Su paso por la Tahona fue efímero, en la última etapa de 1936, al colaborar en la fundación y financiación de la revista Silvo. Su biografía completa y muy interesante se encuentra en el libro Los amigos exiliados de Miguel Hernández, de donde se han sacado estos apuntes muy resumidos, que afectan a esta redacción.

RAMÓN PÉREZ ÁLVAREZ:
Nació en Orihuela el día 18 de enero de 1918 en la calle Masquefa, falleciendo en noviembre de 1998 en Murcia, es por tanto, el menor adscrito a la Tahona con 8 años menor que Miguel. Estudió el Bachiller elemental de externo en el Colegio de Santo Domingo, abandonándolo a los doce años. Fue cartero de profesión e hijo de cartero. Funda las Juventudes de Izquierda Republicana y, con Antonio Pujazón la CNT de Orihuela. Fue junto a Justino Marín y Alfredo Serna, los tres últimos incorporados a la Tahona en su etapa final, en el Año 1936; seguramente acudió atraído por la fama adquirida por Miguel Hernández (lo que también apunta José Luis Ferris, en su libro dedicado a Miguel -ya mencionado anteriormente- Pág. 172): que yo sepa, Ramón Pérez, no tuvo anteriormente a esta fecha, trato alguno con los de la Tahona, aunque sabría de sus vidas y milagros al ser de la misma localidad. Al final de la Guerra Civil fue confinado junto con Miguel Hernández en el Reformatorio de Adultos de Alicante y, en donde sufrió dos procesos con dos condenas a muerte, que le fueron conmutadas por siete años de cárcel; al salir de ella fijó su residencia en Murcia, donde, en 1952 puso una librería llamada Biblión, en memoria y recuerdo de la que tuvo Gabriel Sijé. Escribió numerosos artículos inéditos sobre Miguel Hernández, publicándolos principalmente en la revista oriolana La Lucerna del director José Luis Zerón, donde le dedicaron un número especial completo. Al fallecer, entre el filólogo Aitor L. Larrabide y el mismo José Luis, recopilaron todos sus artículos en un libro que publicó la Fundación Miguel Hernández, titulado Hacia Miguel Hernández en 2003. El escritor José Ruiz Cases “Sesca” escribió una biografía suya titulada Ramón Pérez Álvarez. Yo hablo de un Miguel real. Antes de morir, cedió su Legado muy valioso a la Biblioteca Pública Estatal de Orihuela. Como digo, su relación con la Tahona fue cuando se creó en 1936 la efímera revista Silbo, de la cual fue su Secretario, carteándose con los grandes escritores del momento, todos ellos amigos de Miguel Hernández, a quienes reclamaba colaboración, entre los que figuraban Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre y Pablo Neruda, tres premios Nobel. Él mismo colaboró con una poesía en uno de los ejemplares. De la revista salieron dos números y, el tercero, hubo de suspenderse por la declaración de la Guerra Civil.  Ramón Pérez, siempre tuvo una espina en el corazón, de la que se quejaba y con razón, cual era que, en todas las biografías, escritos y referencias a Miguel Hernández y con respecto a la revista Silbo, nunca se le nombró como integrante del grupo, como si no hubiese existido y, tuvo que ser él mismo el que se descubriese en sus escritos. Miguel, en alguna que otra carta lo nombraba diciendo: ¿Me ha enviado Ramón lo que le pedí?... o algo por el estilo, permaneciendo en el anonimato, así pues, yo quiero enviar desde aquí una lanza a su favor.

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-  Hasta aquí, todo lo referente a los personajes de la Tahona, que como se puede comprobar no tiene desperdicio: ahora quiero comenzar con el Homenaje a nuestro anfitrión, o sea, EFRÉN FENOLL FELICES, padre de nuestra amiga y compañera de la Asociación María Teresa Fenoll, al cumplirse en este Año de 2017, al igual que su compañero del alma y amigo Manuel Molina Rodríguez, el Centenario de su nacimiento. A los dos les llamaban los benjamines de la Tahona, aunque luego llegó Ramón Pérez, que fue el colofón.
Efrén Fenoll Felices, nació en Orihuela el día 18 de febrero de 1917 y, falleció en Valladolid el 22 de junio de 2004 (este último dato facilitado por María Teresa); en el Año 1930 tenía por tanto 13 años, llegaron a decir que, por entonces, estaba haciendo la mili en Barcelona, lo que es una aberración. Efrén casó con María Teresa Vicente y tuvo dos hijas, una de ellas María Teresa, nuestra amiga y compañera. Efrén tuvo con Miguel una amistad primordial, como hermanos (en realidad, que entre todos ellos eran como una piña). Cada vez que se encontraba con Efrén le soltaba en la cara una frase cariñosa, tal cual era: “Efrén, ese chico negro que rima con tren”. Las referencias que tengo en lo que he leído y comentado sobre él son excelentes, pues se decía que era correcto con todo el mundo, atento, galante y muy dicharachero, siempre estaba riendo. Le dijeron en una ocasión que mentía sobre lo ocurrido en su Tahona, pero él no entró al trapo: al contrario, lo reafirmó con más fuerza. María Teresa, nos decía hace unos días que era un “padrazo” y muy solícito con su mujer y sus hijas y que, era un oriolano hasta las cejas. El día que se tuvo que ir de Orihuela fue un drama para él pues, le ofrecieron el empleo de bibliotecario en el Colegio de San José de los jesuitas de Valladolid y él, al principio lo rechazó porque no quería irse de aquí pero, debido a los reiterativos ruegos de los jesuitas, no tuvo más remedio que claudicar. Cuando llegó a Valladolid, se encontró una biblioteca que más que biblioteca era una cacharrería; tuvo que ordenar los pocos libros de que se disponía e ir adquiriendo ejemplares y ordenándolos debidamente hasta conseguir una biblioteca que es modélica. Efrén, siempre añoró a su querida Orihuela y recordaba con cariño a sus amigos de la Tahona; con quien más congeniaba era no sólo con su hermano Carlos y Manuel Molina, sino con Miguel y, con José Murcia Bascuñana con quien gastaba chistes y hasta le puso el apodo de el “Fefo”, como ya he dicho. En la Guerra Civil también pasó sus apuros hasta ser perseguido, como todos, pero pudo zafarse hasta que respiró tranquilo. Escribió sobre Miguel y dio alguna conferencia aunque no le gustaba sobresalir a cargo de la fama de Miguel,  como nos contaba María Teresa, que hasta rechazó el ofrecimiento del gran locutor de radio y televisión Tico Medina, para intervenir en un simposio, con todos los gastos pagados, que se celebró en New York (Estados Unidos) con la asistencia de grandes celebridades para tratar el tema de Miguel Hernández. Hasta aquí es todo lo que sé personalmente de Efrén. A continuación, voy a leer la extraordinaria descripción que ha narrado magistralmente de él, su gran amigo Manuel Molina, en el libro Miguel Hernández y sus amigos de Orihuela:… ¿?
(La singular y magnífica semblanza de Efrén Fenoll que destaca en este libro, se puede consultar en el “Facsímil” que de dicho libro ha editado la Fundación de Miguel Hernández, con motivo también del Centenario del nacimiento de Manuel Molina, en este mismo Año 2017, Páginas 19, 37 y 38)
A continuación transcribo el perfil de Efrén descrito por Molina:
“Entre un enjambre de niños está Efrén, el varón menor de la casa, que hace pinos de comerciante, de donjuán, de trovero. Con el tiempo, él será el encargado de cerrar, más que la puerta, la esencia de este templo inmortal.
Efrén, el varón menor de los panaderos de la calle de Arriba, era entonces un jovenzuelo muy avispado y chistoso, simpático y desenvuelto, como un galán de opereta. Otros chicos de su edad, pero más tímidos, le admirábamos y le acompañábamos en su faena. Entre otros, Antonio Gilabert Aguilar y yo, que nos colamos en el horno y en su mágico mundo, guiados por él. Luego resultó que Antonio Gilabert era primo hermano de Miguel Hernández. Efrén Fenoll tenía un aire juvenil de capitán de bandidos, de rey árabe en el exilio, de conquistador de cámara. Lo recuerdo recién salido de la niñez y trabajando como una persona mayor. Él era el recadero del negocio familiar. Caminaba de la tienda al mercado, del puesto de la madre Monserratica al domicilio particular de la alta clientela. En un carrito cerrado, chapado de hojalata pintada borrosamente de verde, con el rosa desvaído del título comercial de la industria paterna, iba sentado, milagrosamente, en el varal derecho del carromato, acariciando, domando con sabiduría al burrillo diabólico, espinoso y rebelde, que rebotaba por el desnivelado adoquín del centro de la ciudad de Nuestro Padre San Daniel. Tenía Efrén aires de doncel alto, de piel morena y saludable, de ojos resplandecientes y una voz de adormidera baja, suave y vagamente imprecisa, como sus ademanes, de una lentitud voluptuosa, de una dulce teatralidad. Efrén Fenoll fue el heredero exclusivo del patrimonio familiar, de la casa y de la tienda, del horno y de sus recuerdos. Años después de la guerra lo he visto cuidar los papeles íntimos de Ramón Sijé, los autógrafos de Miguel Hernández y los versos olvidados de su hermano Carlos. Fue creciendo en los negocios y en la actividad literaria en revistas juveniles, que él guiaba con habilidad. Parecía combinar bien las letras de cambio con el espíritu de las letras. Pero un día, misteriosamente, desapareció de Orihuela, tapando el único hueco por donde penetrábamos a nuestra adolescencia, a la evocación de un mundo maravilloso”.
El periódico ABC del sábado día 28/03/1992, le dedica unas páginas a Miguel Hernández, con el titular de “CINCUENTA AÑOS SIN MIGUEL HERNÁNDEZ”, bajo el Lema: “CONFESAMOS QUE HAS VIVIDO, COMPAÑERO DEL ALMA, COMPAÑERO”, donde escriben destacados escritores y biógrafos del poeta, que fueron compañeros de celda y amigos: entre ellos, figura un Artículo de Efrén Fenoll, titulado “AL VUELO DE SU AIRE”, que aparece en las páginas 48 y 49 de dicho Diario. En la página 48, aparece su escrito entre los Artículos de Leopoldo de Luis y Rosario Sánchez La Dinamitera (a la que dedicó una poesía Miguel, al explosionarle un artefacto: es ella misma quien relata cómo perdió su brazo derecho por la explosión de una bomba que manipulaba); en la página 49 termina su Artículo Efrén, junto al de Jacinto Luis Guereña. A continuación leo el citado Artículo (que también transcribo) para constancia:
“Desde mi rincón y mis años, observo la parafernalia y el ruido que se están produciendo en el 50 aniversario de la muerte de Miguel Hernández. Ahora viene a mí el recuerdo de una frase, que él un día dijo: Lo peor de la memoria son los muertos. Yo sé bien por qué lo dijo… por Ramón Sijé y por otros amigos muertos, de entrañable memoria.
Si ser bueno, humanísimo y tener un exaltado ideal de la justicia y un sentido honrado de la libertad, es ser un hombre de izquierdas o ser comunista, no cabe duda que Miguel lo sería; pero, dicho esto, debo aclarar que, cuando sentía así, él no tenía conocimiento exacto de lo que era el comunismo, como tampoco tenía preocupación ideológica alguna por la filosofía marxista. No eran ésas sus lecturas, ni, por supuesto, las nuestras: Ni las de Carlos, ni las de Josefina ni las mías, que era, como me llamaba Miguel: El chico negro que rima con tren: Efrén.
A nosotros nos faltaba tiempo para leer la Antología poética de Juan Ramón Jiménez, el teatro de Ramón María del Valle-Inclán y las novelas de Gabriel Miró o de Pío Baroja, y más tarde las obras de Luis de Góngora y de Lope de Vega. Tanto que convertimos la tahona en un particular Ateneo de nuestra flaca cultura, por lo que Miguel decía: En este horno se hacen versos como panes y panes como lunas.
Luego nos llegaría la asistencia de Pepito Marín -o sea: Ramón Sijé-, que se hizo novio de mi hermana Josefina y quién nos trajo un montón de nuevas lecturas. Tanto se incrementó gracias a él nuestro entusiasmo por la literatura, que osamos publicar una hojita poética todos los meses, con versos de Miguel, de Carlos y de algún poeta importante de la época, por ejemplo Vicente Aleixandre, a quién le escribimos y le pedimos que perdonara nuestro atrevimiento por la ilusión puesta en ello. Él nos contestó con un poema inédito, que encabezó con una glosa que decía “¿Y no es nadie la ilusión? “. ¡Qué alegría nos trajo aquel poema, que publicamos en nuestra modesta revista Silbo!… Yo era el encargado de su reparto y la llevaba a las barberías y a algún que otro café, donde la regalábamos. Se editaba en papel de colorines, del más barato, de aquél con el que los chicos hacían sus cometas para volarlas.
Sin embargo, situar a Miguel en cualquier cuadro político, antes o después de sus viajes a Madrid, como escudo emblemático, yo bien sé que, a pesar de las apariencias, no es posible. No ignoro sus actividades durante la guerra, sus poemas en las cárceles y su libro “viento del pueblo”, pero sé que Miguel era, sobre todo, un singular Quijote, y que allí donde veía una injusticia, él se enrolaba como el más encendido combatiente. ¿Quién podría considerarle como un militante fanático, como un dirigente o como un funcionario comunista?
Nunca mejor momento que éste para recordar lo que dijo Ortega y Gasset acerca del hombre y de su circunstancia. Y, no obstante las circunstancias trágicas de la guerra y de su significación ideológica o sociopolítica, Miguel nunca fue hombre de partido, sólo fue lo que siempre había sido, un poeta que con sus versos quiso dejar entre los hombres un aire de libertad y de amor. Por favor, no lo zarandeéis más. Quienes tuvimos la fortuna de conocer y de convivir con él, nos conformamos con recordarlo como poeta y no como bandera de una ideología, como un hombre tan modesto que, cuando escribió de sí mismo, sólo dijo: Barro soy aunque Miguel me llamen. Que los creadores de capillitas no contaminen ése barro que era barro enamorado, hecho de desventuras”. Efrén FENOLL
(En este Artículo, a Efrén la memoria le hizo una mala pasada, al igual que Molina con el nombre de Bascuñana; cual fue que, según dice en el escrito, el Lema que le pusieron en la portada a la Revista Silbo, titulado, ¿Y NO ES NADIE LA ILUSION?, lo hicieron en honor del escritor y poeta Vicente Aleixandre, cuyo poema con el que colaboró contenía dicha frase, cuando en la realidad fue obra de Juan Ramón Jiménez).  

Termino con uno de sus últimos trabajos que yo sepa, que fue una carta que envió a la Revista oriolana La Lucerna Número 41 de diciembre de 1995, del director José Luis Zerón Huguet, colaborando en el Homenaje-recordatorio al poeta Carlos Fenoll Felices (su hermano), a quien está dedicada por entero la revista. En la misma colaboraron también y escribieron sobre Carlos los escritores de entonces, algunos ya fallecidos y, los demás, continuando en su momento dulce, los que relaciono a continuación:

Ramón Pérez Álvarez;
José Ruiz Cases (SESCA);
Francisco Martínez Marín;
Jesús Poveda Mellado;
José Luis Zerón Huguet;
Vicente Ramos Pérez;
Joaquín Mas Nieves;
Mariano Abad;
Aitor Luis Larrabide Achútegui;
Efrén Fenoll Felices.

La carta de Efrén Fenoll está escrita rememorando aquellos tiempos pasados en Orihuela en su Tahona y, rezuma mucha espiritualidad y sentimiento y, sobre todo un gran amor y admiración por su hermano, así como también un hermanamiento y cariño sobre sus amigos que recuerda, que no son otros que Miguel Hernández y el “Fefo”, o sea, José Murcia Bascuñana. A continuación, leo la referida carta, y cuya transcripción que estampo de la citada revista La Lucerna, es la siguiente:

“Hablar de Carlos Fenoll (para mí, hermano Carlicos), no es cosa fácil. Pues a mi edad y con el recuerdo emocionado que siento, no es bueno para este corazón, (hoy ya “terciopelo ajado”).
No puedo evadirme de estar presente en el homenaje que vosotros, jóvenes paisanos, dedicáis con la revista La Lucerna a su memoria.  
Yo sólo os voy a relatar, cómo nace un poema. Es la madrugada de julio del año 1932-33. Como otras muchas madrugadas. Carlos y yo, estamos en la Tahona, preparados a la faena diaria, hacer pan para la venta del día. El horno ya está encendido, el fuego empieza a blanquear el techo de su bóveda; Carlos sentado en una vieja silla de enea y con el largo remo para ir moviendo el fuego encendido. En el regazo tiene un libro. Yo sentado junto a él, veo cómo el fuego se refleja en su cara, los ojos los tiene iluminados, como esas figuras que nos dejó Velázquez en sus cuadros. Allí y a estas horas, sólo nos acompañan el crepitar del fuego y el sonoro chirriar de un grillo que todas las madrugadas nos da su gratuito concierto.
Carlos está leyendo el libro. Le pregunto de qué trata el libro y me dice que es de un poeta nuevo en España, es hispanoamericano: y se llama Rubén Darío, el libro lleva por título, Azul. Carlos ya se sabe algunos poemas del libro. Le digo: ¿Carlicos, te gustaría ser tan buen poeta como ese Rubén Darío? Me mira y dice: ¡Claro! Y yo sigo preguntando: ¿Y si fueras como él, dejarías de hacer pan? ¡Ya lo creo, y además, a ti te mandaría a la mejor escuela para que no fueras panadero!
Quiero aclararos, que mi hermano era, desde la muerte de nuestro padre, mi tutor, mi guía… y mi héroe. Me pasé la mitad de mi vida, imitando sus cosas, hasta la caligrafía, con la que escribo. Todavía recuerdo emocionado, que los primeros pantalones largos que vestí, eran suyos. Con ellos me figuraba que era un Carlos pequeño.
Carlos mira la cúpula del horno y me dice: Efrén, baja al mostrador y me subes algo del papel y ya puedes empezar a preparar la harina, el agua y la sal. Y allí dejo a Carlos, con el remo, su libro y el papel, y sus pensamientos.
Más tarde cuando subo al horno, veo a Carlos todavía con el lápiz en la mano y sumido en un profundo silencio. La luz del horno, está más quieta y el calor del fuego es rojo y estable. Yo, para romper su estatismo, se me ocurre decirle: ¡Mira Carlicos, el fuego del horno, parece un inmenso corazón rojo y vivo! Me mira sonriendo y dice: Efrén, ¿eso que has dicho se te ha ocurrido a ti, o lo has leído? Le respondo: Sí, el otro día estuve leyendo unas greguerías de Ramón Gómez de la Serna y algunos de esos piramidones líricos hicieron blanco en mi espíritu.
Carlos sonríe y dice: mira escucha, he escrito un poemita. Dice así: con su voz pausada como un rapsoda, recita los versos: 

Quise que mi vida fuera
un viento en constante anhelo
de prenderse en otro cielo;
el inmediato al que viera.
A imagen de la palmera,
el gran querer de mi vida;
su afán glorioso de huída
quedó en vaivén ante el horno,
remando nube encendida. 

¿Entonces, Carlicos es verdad que quieres ser como ese Rubén Darío? Por fin tus poesías ya no serán como un Canto Encadenado. ¿No…?
En la atardecida de aquel día, llegan al horno en plan de tertulia, Miguel Hernández y el (Fefo), o sea, José Murcia Bascuñana. Algo le habría contado el Fefo a Miguel, porque vienen riendo a fuertes carcajadas. Llega Miguel y el olor cálido del obrador, se llena de un olor fresco a huerta y a pasto de las cabras. Miguel nos trae la fragancia viva de toda la Vega Baja. Carlos y Miguel, hablan de verso y de medida de los sonetos y cuartetas. Cuentan con los dedos como los viejos tenderos. Los miro con curiosidad y asombro. El Fefo me canta el Yo soy arriero de Marcos Redondo. A su modo él cree ser un artista. Y sabed que en este “Ateneo” de la Tahona, todo lo que se cree, se es, ya Miguel dejó escrito aquello de: “En este horno se hacen versos como panes y panes como lunas redondos, perfectos”.
Carlos enseña a Miguel su poemita que hizo en la noche de aquel día. Lo lee Miguel y dice a Carlos: ¡Carlicos esto es muy bueno! Carlos hace un mohín de disimulada complacencia. Pero yo, que estaba allí, me hincho como un globo de vanidad, que en verdad, creo ser yo el autor. Y me digo: ¡Releches viva mi héroe! El tiempo que no devuelve ni un solo minuto, nos sitúa en el viaje sin retorno, donde la distancia es más cerca que la de salida. Por ello, sólo nos queda ir al punto de destino.
Quiero agradeceros la intención de este público homenaje que hacéis a mi hermano Carlos, que sólo tuvo en vida sus versos y su amor infinito a todos los seres de la tierra. Y estos valores los regaló a manos llenas. Sólo tuvo en propiedad su Canto encadenado.  
Yo sigo llorando su recuerdo.
Valladolid en su dorado otoño-1995, donde resido, pero vivir, vivir, siempre en Orihuela de la que nunca he salido”.
- - - -
Aquí termino con este Homenaje a Efrén Fenoll y, en extensivo, a todos los personajes de la Tahona; sólo me queda decir: ¡Amigo Efrén, descansa en paz!

- - - -







Conferenciante: Antonio Ángel Parra Ruiz
 (Miembro de la Asociación Universitaria “ORIOL”)
Lugar: Casino Orcelitano
Horario: 18 horas
Orihuela a 22 de noviembre de 2017.

 











                                                                Currículum del autor




ANTONIO ÁNGEL PARRA RUIZ

NATURAL DE HUÉSCAR (Granada), ACT. RESIDENTE EN ORIHUELA





ESTUDIOS: Bachiller

CARGOS: Funcionario del Cuerpo Especial Ejecutivo de Correos y Telégrafos (jubilado)

LIBROS: “Osceda, Oleza y Caloxa, tres ciudades unidas en la antigüedad” (sin editar)

RELATOS CORTOS: “Jueves Santo en Oleza (un retazo de Orihuela)”; “Evocación”;

“Amor en el atardecer de Osceda”; “Un día memorable”; “La Matanza”;

“La leyenda de la Cueva de la Encantada” (todos ellos sin editar)

CONFERENCIAS: Conferencia Homenaje a Efrén Fenoll en Casino Orcelitano

RAPSODA: Recitales en Asociación Universitaria “ORIOL”; Radio Orihuela (con la Asociación recitando a Miguel Hernández) y Casa-Museo Miguel Hernández

ACTOS CULTURALES: Con Asociación Universitaria “ORIOL” de quien soy miembro.

Recitando en la comida hermandad de la Asociación en el Hotel Tudemir Orihuela

lunes, 4 de mayo de 2020

"Miguel Hernández: el poeta de la tres heridas" "Cancionero y romancero de ausencias" en e:book





 

Leer "Miguel Hernández: el poeta de la tres heridas" "Cancerro y romancero de ausencias" en  e:book en Amazon version KINLER.  Obra de Ramon Fernández Palmeral, con ilustraciones:

 Pinchar en el enlca siguiente:

https://www.amazon.es/dp/B0881BTN2Y/ref=sr_1_3?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&dchild=1&keywords=ramon+fernandez+palmeral&qid=1588572657&sr=8-3

Algunas de las ilustraciones originales del ilustrador Ramón Palmeral, para este libro:




miércoles, 15 de abril de 2020

¿Congreso para los 110 años del nacimiento de Miguel Hernández? en 2020.







En las fechas en la que estamos (abril de 2020) ya debería haberse convocado el V Congreso Internacional  de Miguel Hernández, tanto en Alicante como en Orihuela para 2020, cuando se cumplen los 110 años del nacimiento del poeta, nacido el 30 de octubre de 1910.

Las actas del IV Congreso que se organizó en septiembre 2017 por el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, no se han publicado a fecha de hoy, esperemos que la nueva directora Teresa Pérez Vázquez le dé un empujón a la publicación de las Actas.

También están pendientes de publicación las actas del Congreso de Juan Gil-Albert de abril de 2019.

Si los ponente y comunicantes tienen algún aliciente por participar, es para que les publiquen sus trabajos presentados. Uno se muere con el coconavirus dicho, y se va a otro barrio sin ver publicadas las actas.

Ramón Palmeral

viernes, 3 de abril de 2020

Homenaje a Miguel Hernandez 1 de marzo de 2020 en Madrid


Lectura de poemas de Miguel Hernández en el Cementerio del Este de Madrid; recital por la Memoria - Lectura de poemas por Martha Asunción Alonso, Juan Carlos Mestre, Marta Sanz, Ángel Guinda, Inma Luna, Luis García Montero, Laura Casielles, Almudena Grandes, Gsús Bonilla, Rosana Acqueroni, Andrés García Cedrán, Matías Escalera Cordero, Ariadna G. García - Acto organizado por LibredeBarrio Madrid 1-03-2020

Merecido homenaje a Josefina Manresa, esposa de Miguel Hernández en Quesada. Lucía Izquierdo


martes, 24 de marzo de 2020

VI. MIGUEL HERNÁNDEZ, ¿POETA DEL PUEBLO?





VI. MIGUEL HERNÁNDEZ, ¿POETA DEL PUEBLO?



 Por Gabriel Insausti



Poeta nacional, poeta popular

Así las cosas, puede decirse que en la elección de Lope como modelo dramático
por parte de Miguel Hernández convergen motivaciones de diversa naturaleza:
literarias, autobiográficas, ideológicas… Regresar a través de Lope a
esa vena popular significaba volver a aquel mundo rítmico, aquella memoria
fónica, que yacía en sus primeras escaramuzas con la poesía. Al fin y al cabo,
sus lecturas en la Biblioteca Pública de Orihuela habían sido, ante todo, Gabriel
y Galán, Zorrilla, Espronceda, Salvador Rueda, Balart y Bécquer: una
nómina de sesgo muy distinto de aquella –Homero, Petrarca, Virgilio, Boscán,
Dante– a cuya invocación se encomendaba en la “Carta completamente abierta
a todos los oriolanos”. Es decir, que en este regreso habría un cierto “sinceramiento”
consigo mismo: como ha señalado Juan Cano Ballesta (1963, 18),
en aquellos poemas juveniles el afán de imitación se muestra tan crudamente
porque el poeta, consciente de su escasa formación cultural, necesitaba “cogerse
de la mano de un ayo para lanzarse a la gran aventura de la poesía”. Sin
embargo, a través de ese breve e intenso periplo llegará al descubrimiento de
su propio yo poético, del que El labrador de más aire es buena muestra.
Conviene recordar aquí que la imitatio ha sido siempre el procedimiento
más habitual para el aprendizaje del poeta, y que lo es aún más cuando ese ejercicio
transcurre en la soledad y el aislamiento relativos de Hernández en Orihuela.
Si olvidamos por un momento las ensoñaciones románticas y la idea excesivamente
prometeica de originalidad que a menudo comportan, lo cierto es
que la voz propia, el yo al que alude Cano Ballesta, es menos producto de una
ostensión cruda y más bien resultado de una búsqueda, o de una construcción,
sencillamente. De hecho, en la “Carta completamente abierta” el propio Hernández
daba muestras de que era consciente de estar realizando “imitaciones /
118
harto serviles y bajas, / reminiscencias y plagios / y hasta estrofitas copiadas”,
en una ironía más que delataba su deliberada y morosa adquisición del oficio.
De este modo, en el regreso a Lope habría no sólo una vuelta a un mundo
propio sino también, por qué no, una enésima demostración de habilidad retórica:
la constatación de que el poeta era capaz de fingir distintas voces con
solvencia. A la vista del conjunto de su obra, Agustín Sánchez Vidal (2010,
9-13) ha sostenido que tras la apariencia, divulgada por muchos, de un “trovero
instintivo”, en Miguel Hernández hay en realidad un poeta concienzudo, que
“quema etapas” y “ausculta el idioma” con una rapidez pasmosa. Lo verdaderamente
característico suyo sería el paso de una literatura “de segunda mano” a
otra “obtenida directamente de su entorno cotidiano”. Y, sobre todo, lo peculiar
suyo sería el haber logrado llevar semejante empresa a buen puerto: contra el
poeta culto que cree hablar el lenguaje del pueblo poniéndose soez o el popular
que se supone culto echando mano del diccionario, en Hernández habría una
“naturalidad” primordial, pero una naturalidad que constituye el punto de llegada,
no el de partida.
¿Por qué el poeta se sitúa precisamente bajo la advocación de Lope, para
esta singladura? En la encrucijada en que se encontraba en 1935, la figura del
Fénix reunía una serie de virtualidades que lo señalaban como el arquetipo idóneo
para la empresa que Hernández se proponía: un teatro de vocación social,
que introdujera temas de actualidad, con un difuminado trasfondo en el que
se adivinan algunos acontecimientos de la España republicana –la revolución
de Asturias, la Reforma Agraria– y que al mismo tiempo diese cabida a sus
preocupaciones personales y recogiese parte de su mundo simbólico. En otras
palabras, de algún modo Los hijos de la piedra y El labrador de más aire serían
entre otras cosas la sutura con la que el poeta acometería la compleja tarea
de aliviar su escisión interior, sea mediante el casamiento de elementos en
principio contrapuestos, sea mediante una resuelta decantación por un extremo
de algunos binomios entre los que se debatía.
De hecho, la elección más o menos ponderada de Lope como respuesta
a sus perplejidades rebasa en Hernández la mera letra del texto: más allá de
la supervivencia del arquetipo de las comedias de comendador como modelo
para sus dramas sociales, no es difícil adivinar en el ánimo del poeta una suerte
de apropiación, de emulación o de personación, en un procedimiento que...


Leer completo en....Consultar en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Bibliografía sobre Miguel Hernánde

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domingo, 22 de marzo de 2020

Seguimos sin director en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert






A fecha de hoy 22 de marzo de 2020 la diputada de cultura de la Diputación  de Alicante Julia Parra, sigue sin nombrar al director/a de Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. Ha pesar de haber sido convocada la plaza. Es de voz populis que es debido a la falta de liderazgo de esta ciudadana de Ciudadanos dentro de la Diputación, que según confidencias andan todos a la greña. Cuestiones de lucha intestina política. Tiene pendiente dos temas, a saber: la publicación de la actas del IV Congreso Internaciona dedicado a Miguel Hernández en 15-18 noviembre de 2017, y las actas del congreso de Juan Gil-Albert de abril de 2019.
Ahora con el decreto de confinamiento por el coronavirus se aprovechas todos para no hacer, para dejación de funciones porque todo está parado, pero en mayo o en junio volveremos a recordárselo a la ciudadana Julia Parra.

Ramón  Palmeral

sábado, 21 de marzo de 2020

DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA , 21 de marzo 2020



              (Ramón Palmeral pintó y donó:  el cuadro "Viento del pueblo" (un óleo) y se encuentra en la Bibliotea María Moliner de Orihuela).


VIENTOS DEL PUEBLO

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.
Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.

Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

Miguel Hernández (Viento de pueblo 1937)



Comentario que se halla en mi libro "Simbología secreta de Vientos de pueblo de Miguel Hernández" de venta en Amazon y en LULU


 3.-VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN

     Este poema, es quizás junto a “Aceituneros”, uno de los más famosos de la creación poética hernandiana. Se publicó por primera vez en El Mono Azul, nº 9 el 22 de octubre de 1936.  Es un poema que aparece en numerosas publicaciones posteriores. Continúa el poeta arengando al pueblo para que despierte y se levante contra la fiera del fascismo que le ataca poniéndoles un yugo. Cuatro veces nombra la palabra “pueblo”.
Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

   En la dedicatoria a Vicente, expone el significado metafórico de “vientos del pueblo”. El poeta nace para pasar soplado, es decir, para pasar sobre él los vientos de otros poetas. Por ello cuando el poeta recita se le esparce o se extiende el corazón y se le lleva de aire la garganta, se llena de viento. Los bueyes representan la sumisión, el trabajo bajo el yugo, la mansedumbre. Por ello le pide al pueblo que nos sea manso, que se levante como los leones, o como los toros ante el castigo.
Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan…
   Continúa el poema enumerando las regiones de España, elogiando de cada  una de ellas con sus cualidades o características más destacadas. Nombra a  los asturianos,  los vascos,  los castellanos, andaluces, extremeños, gallegos, catalanes, murcianos, leoneses, navarros. Les advierte del yugo que les quieren poner gentes de la “hierba mala”, las panteras, las hienas, los fascistas.
   Finaliza el poema con una especie de canto legionario: cantando espero la muerte, (v.71) que tiene similitud con el Himno de la Legión “soy el novio de la muerte”.
  La ilustración se divide en cuatro viñetas asimétricas comunicadas. En la parte de la izquierda vemos los trigos que ilustran el libro original, sobre un corazón, en la idea del verso “me esparcen el corazón”, más abajo una horca sobre una hoz, y al lado “ruiseñores que cantan/ encima de los fusiles” (vv. 72 y 73). A la derecha ilustra la metáfora “desfiladeros de águilas” (v.14). El buey como símbolo de sumisión dobla la frente, debajo el yugo que los somete. La palabra yugo se repite en este poema 4 veces y el total  10 veces en todo el poemario.
El yugo no solo es símbolo de sumisión sino que es también símbolo del trabajo. Anterior al escudo del franquismo, formó parte del escudo de los Reyes Católicos: El águila de San Juan y el yugo y las flechas, los reyes los habían adoptado por coincidir con las iniciales de Ysabel y Fernando) y  que, también tomó la Falange.

Ramón Fernández Palmeral
Alicante


jueves, 19 de marzo de 2020

"Una siesta en Ocaña", por Manuel-Roberto Leonís Ruiz


Una siesta en Ocaña:
¡Oh Señor!. Alivia a aquéllos
que sus rotas espaldas no les dejan trabajar.
Amén.
Padre Nuestro cárgalas con pan y vida, para
ellos y familia.
Amén.
No les dejes caer en la esclavitud, compénsales
con lo que les corresponde.
Amén.
Enséñales tu misericordia, pero en especial,
tu justicia.
Amén.
No permitas que los poderosos abusen de ellos.
Amén.
Hazlos más iguales y dignos.
Amén.
Tú Señor que estás en los Cielos, cuida de los
que están aquí.
Amén.
Se despierta empujado por estos versos:
La muerte y la vida
son estados correspondientes
dispuestos a la aventura,
evidentemente.
¡El imprescindible poeta de sacrificio es imprescindible!.

©Manuel-Roberto Leonís, marzo 2020.