Sinopsis:

Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

jueves, 19 de enero de 2017

Escuela 110 de Moscú, bilingüe, se estudia español

Escuela Nº 110 de Moscú

Institución educativa “escuela autónoma media del estado n.º 110 con el estudio intensificado de la lengua española de nombre Miguel Hernández” - uno de las más viejas instituciones educativas secundarias de Moscú. La escuela lleva el nombre del poeta antifascista español Miguel Hernández.

Índice

Historia

La escuela n.º 110 fue formada combinando varias escuelas. Es una de las más viejas instituciones educativas secundarias a Moscú, si consideramos la edad de todos sus precursores.

Escuela n.º 100

la escuela secundaria femenina, 1910.
En 1794 Gabriel Delesalle, el hijo de Felipe Agosto Delesalle, así como el hermano Ignacio abrió la pensión “para los niños de padres nobles”, donde los idiomas extranjeros, historia, geografía, aritmética, fortepiano y otros eran enseñados. En la primera mitad del siglo XIX ocupó la mitad de la casa en el Acuerdo alemán de Moscú. En 1880 Zinaida Perepelkina compró la escuela secundaria clásica femenina particular de Maria Delesalle. En 1906 la escuela secundaria femenina pasa a Maria Bryukhonenko. En 1910 el edificio en la casa en la calle de Stolovy, 10, construido especialmente para él, se abre. En 1934 la escuela llamada número 100. En el año 1958 fue unida con la escuela n.º 110.

Escuela n.º 25

La escuela n.º 593 fue abierta el año de 1937 en Moscú, en la avenida de Novinskiy. En 1961 se convirtió en la escuela especializada n.º 25 con el estudio de un número de objetos en la lengua española. En el año 1967 fue reorganizada y unida con la escuela n.º 110.

Escuela n.º 110

la vieja escuela n.º 110.
En 1906 en la calle Merzlyakovsky fue abierta la escuela secundaria masculina con estuios de una duration de 6 años. En 1910 obtuvo su propio edificio. El administrador y el fundador de la escuela era Alexander Flerov. Alexander Barkov, posteriormente geógrafo-científico prominente y académico, era 1911 designados como el director de la escuela. El sistema pedagógico eficaz, dirigido hacia la formación de la asociación de la escuela común con los elementos de la uno mismo-dirección, fue creado 1925-1952 bajo la gestión del director Ivan Novikov en la escuela.

Situación moderna

Escuela n.º 110 de Moscú.
La escuela n.º 110 es una de tres escuelas de Moscú con el estudio intensificado de la lengua española. Los mejores especialistas de la lengua española conducen la instrucción, incluyendo los portadores de la lengua. En ella estudian los niños moskovitas y de trabajadores diplomáticos. Está inscrita en la lista oficial de las escuelas bilingües del ministerio de la formación y de la ciencia de España. Esto significa la posibilidad de una instrucción de ocho años en la clase bilingüe española. En este caso los niños gratuitamente obtienen los materiales de education, publicados en España. Los estudiantes pueden entrar en las instituciones educativas más altas de España y obtener el diploma del bachillerato. Los viajes educativos de verano a España se organizan para los colegiales. La escuela trabaja en colaboración cercana con las embajadas de España, de México, de Ecuador y de otros países de habla hispana, y también con la rama de Moscú del instituto de Cervantes. Los estudiantes participan en las medidas, organizadas por el instituto de Cervantes, asisten a exposiciones y a conciertos.

Enlaces externos

  • [1] Vladislav Rjéoutski. Les écoles étrangères dans la société russe à l’époque des Lumières. Paris: Cahiers du monde russe, N n° 46/3 2005, pp. 473–528.
  • [2] N. P. Sadkovich. Crónica de la Escuela de Moscú (en ruso)
  • [3] Sitio oficial de la escuela n.º 110 de Moscú.

IV Congreso Internacional Miguel Hernández. Alicante, Elche y Orihuela.

El IAC Juan Gil-Albert promueve el IV Congreso Internacional sobre Miguel Hernández que presidirá el poeta Raúl Zurita

10/11/2016
El evento se celebrará del 15 al 18 de noviembre de 2017

·        En su organización participan también la Cátedra Miguel Hernández de la UMH, la Universidad de Alicante y la Fundación Miguel Hernández. Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert.
·        Orihuela, Elche y Alicante volverán a ser las sedes de un encuentro al que asistirán destacados hernandianos americanos y europeos 
Es la invitación más hermosa, emocionante y conmovedora que me han hecho en la vida”, ha manifestado Raúl Zurita, el insigne poeta chileno, en respuesta a la invitación remitida por el equipo organizador del IV Congreso Internacional “Miguel Hernández, poeta en el mundo”, evento que el próximo año se unirá a la conmemoración del 75 aniversario de la muerte del autor oriolano. Zurita es uno de los poetas más destacados en lengua castellana, Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, Premio Nacional de Literatura de Chile y Doctor Honoris Causa  por la Universidad de Alicante y la Universidad Técnica Federico Santamaría de Chile.
El Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert de la Diputación de Alicante, la Cátedra Miguel Hernández de la UMH de Elche, la Universidad de Alicante y la Fundación Cultural Miguel Hernández son las entidades organizadores de este Congreso que se celebrará del 15 al 18 de noviembre de 2017. Se trata de las cuatro entidades académicas y científicas que, en su mayor parte, estuvieron presentes en la organización de los congresos internacionales celebrados en 1992 (“Miguel Hernández, 50 años después”), en 2003 (“Presente y futuro de Miguel Hernández”) y en 2010 (“Miguel Hernández. 1910-2010”), año del centenario del nacimiento del poeta.
Este equipo de trabajo, constituido el 31 de mayo, valoró en primer lugar organizar un simposio de dos días, pero finalmente ha optado por dar continuidad a la secuencia de grandes congresos hernandianos. Con esta finalidad se han celebrado distintas reuniones para configurar el Comité organizador y el Comité científico, encargado éste último de seleccionar las comunicaciones propuestas.
Para su composición se ha recibido ya la confirmación de prestigiosos investigadores hernandianos de las universidades de Bérgamo (Italia), de Virginia, de la George Mason de Washington (EEUU), de La Habana (Cuba), de Chile y de las universidades españolas de Jaén, Alicante, UMH, Valencia, Murcia, Carlos III, Complutense de Madrid y Autónoma de Barcelona.
 El Congreso “Miguel Hernández, poeta en el mundo” contará con cuatro bloques temáticos –“Miguel Hernández en América”, “Miguel Hernández en otras lenguas”, “Difusión y tecnologías: Miguel Hernández en el siglo XXI” y “Miguel Hernández actual”– y tendrá una convocatoria abierta para la presentación de comunicaciones, las cuales se incluirán en la programación junto a ponencias de los expertos invitados
Al igual que en los anteriores congresos, en los que se dieron cita especialistas de diversos continentes en la obra y la vida del poeta oriolano, las actividades programadas tendrán lugar inicialmente en Orihuela, Elche y Alicante, ciudades estrechamente vinculadas al autor de El rayo que no cesa.

Fotos olvidadas de la Guerra Civil española.

Documentos. Reportaje

Zúñiga, el misterio de un fotógrafo olvidado

Aitor Bengoa
9 min.
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Retrato de la célebre Gerda Taro empuñando su cámara. La autoría de esta imagen con un encuadre distinto llegó a estar asociada a Robert Capa, leyenda del fotoperiodismo y pareja sentimental de Taro. El negativo original apareció entre el acervo de Zúñiga. / Guillermo Fernández Zúñiga
Una vieja lata de película, sellada por el óxido, llegó en 2010 a la Asociación Española de Cine Científico. Era una donación de la familia de Guillermo Fernández Zúñiga, fundador de la asociación. Dentro había miles de negativos con escenas inéditas de la Guerra Civil española. Entre ellas, la imagen original de un icónico retrato de Gerda Taro, poco antes de morir, cuya autoría llegó a ser atribuida a Robert Capa. Es solo uno de los hallazgos en este acervo que ahora se expone al público.
Sábado 10 de diciembre de 2016


LEICA EN RISTRE, a la caza del encuadre y el instante perfecto. Ella siempre está buscándolos. Solo la muerte con la que se dará de bruces tres semanas después impedirá que siga haciéndolo. Se acerca la cámara al ojo derecho mientras la luz a su espalda baña su rubio cabello corto. A pocos metros, con idéntico ademán y en total sincronía, otro fotógrafo dispara y toma uno de los retratos más emblemáticos de Gerda Taro, la joven que enamoró a Robert Capa y con quien formó la legendaria pareja de fotorreporteros que inmortalizaron la guerra civil española. La imagen, cuyo negativo original puede verse ahora reproducido a la derecha de estas líneas, es mundialmente conocida. Pero no quién la hizo.
zúñiga se pasó la guerra civil con una cámara de fotos en la mano, como recuerda su hija. sus imágenes encierran un pedazo de la historia de españa
“No conocemos al autor y no hay ninguna información adjunta a la foto”. El correo electrónico enviado desde el International Center of Photography (ICP) ocupa apenas dos líneas. Esta institución guarda en su sede de Nueva York la única copia conocida de la imagen. “Era parte del Archivo Robert Capa que perteneció a su hermano, Cornell Capa”, señalan. La fechan en julio de 1937, “en el frente de Guadalajara”. La copia, recortada y reencuadrada, ha sido el origen de numerosas reproducciones. Resulta fácil encontrarla en Internet. Y, a pesar de que no se conocía al verdadero autor, llegó a ser publicada con el crédito atribuido a Robert Capa. El negativo ha estado perdido durante casi 80 años.
Rogelio Sánchez, de 57 años, forma parte de la Asociación Española de Cine Científico (Asecic) y recuerda que le resultó difícil abrir aquella lata oxidada de película fílmica de 70 milímetros, que había llegado a sus manos “por casualidad”, en 2010, donada por la familia del fundador de la asociación. Lo que Sánchez no imaginaba entonces es que, cuando lograse destaparla, encontraría cerca de 3.500 negativos con escenas de la Guerra Civil. Un documento histórico de gran magnitud, ordenado en pequeños sobres de papel. Sánchez enseñó el acervo a un compañero aficionado a la fotografía, Alfredo Moreno, quien detectó entre ellos una imagen que llamó su atención: Gerda Taro a punto de tomar una foto. Estaban ante el verdadero retrato de la reportera y un indicio de que el autor sin nombre era un desconocido español: Guillermo Fernández López Zúñiga.

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Parte del contenido de la lata donde aparecieron miles de aquellos negativos de Zúñiga, algunos de los cuales ilustran este reportaje. / GUILLERMO FERNÁNDEZ ZÚÑIGA

Biólogo y cineasta nacido en Cuenca en 1909, Zúñiga se pasó la guerra con una cámara en la mano. “Siempre llevaba una encima”, recuerda su hija Teresa Fernández frente a una taza de café en su casa de Madrid. Mientras habla, Fernández despliega sobre la mesa media docena de vetustas máquinas compactas y réflex que pertenecieron a su padre, a quien le fascinaba retratar la naturaleza. Esta pasión arraigó en él desde niño y le acompañó toda su vida. Fue profesor de ciencias naturales y pionero en el rodaje de filmes de contenido científico, entre los que destaca su ópera prima: La vida de las abejas. Décadas más tarde, llegaría a ser considerado padre del cine científico español. Sus fotos, sin embargo, apenas se conocían.
Ahora, una exposición las rescata del olvido. La muestra se abrirá el próximo 14 de diciembre en el madrileño cine Doré; ha sido organizada por la Filmoteca Española y la ­ASECIC, que además celebra su 50º aniversario. Allí podrán contemplarse más de un centenar de imágenes que saldrán a la luz por primera vez, algunas de las cuales se reproducen en estas páginas. Cada una cuenta un relato. El de los soldados ateridos fumando en la nieve. Las trincheras de Madrid. Los adolescentes catalanes que sonríen tímidos antes de partir al frente. Los puentes de la batalla del Ebro. El cortejo fúnebre de Largo Caballero en París. Lugares, momentos y rostros que ya no existen. Pero sobreviven en estas fotos.
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Retrato de Zúñiga, padre del cine científico español, que desarrolló una labor como fotorreportero durante la contienda siguiendo los pasos del Ejército republicano.

El impulsor principal de esta labor de recuperación ha sido Rogelio Sánchez, convertido en albacea del legado fotográfico de Zúñiga. Sánchez ha logrado trasladar todos los negativos a la Filmoteca Nacional para que sean debidamente conservados y difundidos. Tan solo esta colección serviría para ilustrar decenas de volúmenes sobre la Guerra Civil con imágenes inéditas. Trinidad del Río, trabajadora del archivo gráfico de la Filmoteca, se encarga de reproducir el último centenar de placas no clasificadas. Proceden de una pequeña caja de metal que se encontraba dentro de la misteriosa lata. No son pocos los negativos ajados y descompuestos. Algunos han empezado a convertirse en polvo. Su destino final es un búnker de hormigón subterráneo, junto a miles de películas que preserva esta institución. Al ser negativos de nitrato, un material delicado y altamente inflamable, precisan de condiciones especiales de conservación.
soldados ateridos. trincheras de madrid. puentes de la batalla del ebro. lugares y rostros que ya no existen. pero sobreviven en estas fotos
Pero este no es el único acervo atribuido a Zúñiga. El Centro Documental de la Memoria Histórica conserva en Salamanca unos 300 negativos que saltaron a los medios cuando su existencia se conoció en 2011. Este conjunto fue vendido al Ministerio de Cultura por Tino Calabuig, fundador de la madrileña galería Redor. Durante una conversación en su casa, Calabuig sostiene que Zúñiga se los regaló y desvela haber descubierto en su archivo 200 fotografías más. Asimismo, el Archivo Histórico del Partido Comunista de España (PCE) conserva varios cientos de negativos donados, al parecer, por Zúñiga.
Rogelio Sánchez guarda en su memoria el día en el que, hace muchos años, siendo empleado del Museo de Ciencias Naturales, perteneciente al CSIC, recibió la visita de un hombre que preguntaba por algunas viejas películas de cine científico. Aquel desconocido le explicó que las había rodado antes de la guerra, pero que deberían estar ahí. Le dijo su nombre y algunos títulos, entre ellos La vida de las abejas. Sánchez consultó el archivo, pero el nombre que le daba había sido borrado durante la dictadura y los filmes habían desaparecido. No recuerda con claridad la reacción de aquel señor del que acabaría siendo amigo, pero a su mente viene una sonrisa serena.
Vista de la Ribera del Manzanares desde las azoteas del Palacio Real. Guillermo Fernández Zúñiga

“Mi padre era serio, pero no triste, cariñoso sin ser besucón”, leyó Teresa Fernández en el acto con motivo del homenaje dado a su padre en la Filmoteca Española el 23 de septiembre de 2009, cuatro años después del fallecimiento de Zúñiga. “Hablaba muy poco, despacito, siempre con un punto de ironía; no era un gran conversador a no ser que se tratara de cine, y sobre todo de cine científico”. Apenas contaba nada sobre la guerra.
Cuando la contienda estalló en 1936, Zúñiga aprovechó sus conocimientos audiovisuales para rodar noticieros que emitía el servicio de propaganda del PCE. Una actividad que le permitió acompañar a periodistas que llegaban a cubrir la tragedia. “Esta participación en los trabajos cinematográficos determinó que frecuentemente fuese designado para acompañar, por ciudades y frentes de batalla, a reporteros y directores de películas que venían a la zona republicana”, explica el propio Zúñiga en una de sus cartas recogida en el libro Guillermo Zúñiga. La vocación por el cine y la ciencia, editado por la UNED. Entre los cineastas con los que coincidió están Roman Karmen, una de las figuras más influyentes en la historia del cine documental, o Joris Ivens, director del filme The Spanish Earth, cuyo guion escribieron Ernest Hemingway y John Dos Passos, y que fue narrado por Orson Welles.
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chicos con trompeta y tambor. Numerosas fotos similares, de probable contenido propagandístico, se conservan en el archivo del PCE. Guillermo Fernández Zúñiga

Si en algún momento Zúñiga acompañó a Robert Capa o Gerda Taro, quienes viajaron a España siendo novios para cubrir la Guerra Civil, es un misterio. Pero las fotos que guardaba evidencian que coincidió con ellos en varios lugares y momentos. Algunas de las imágenes atribuidas a Zúñiga encajan en series de célebres fotógrafos extranjeros. Entre los negativos que el galerista Calabuig vendió al Ministerio, por ejemplo, hay uno de unos granaderos republicanos idéntico a una imagen de la agencia Magnum firmada por David Seymour, Chim.
publio lópez mondéjar: “igual que en la maleta de centelles había fotos suyas y de otros, es posible que en la lata de zúñiga ocurra lo mismo”
En el caso de la fotografía tomada a Gerda Taro, los negativos de Zúñiga revelan que la escena no tuvo lugar en Guadalajara, sino en Valencia, en julio de 1937. Por aquellos días, la ciudad levantina era un hervidero de intelectuales de todo el mundo comprometidos con la causa de la República: Antonio Machado, André Malraux, Miguel Hernández, Alexéi Tolstói, Pablo Neruda, Octavio Paz… Ellos y muchos más participaban en el Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura que se celebró en el consistorio valenciano y que la joven fotógrafa estaba cubriendo. De algún modo, la copia del retrato de Taro acabó en Nueva York, en manos del hermano de Capa, fundador del ICP, fallecido en 2008.
“La Guerra Civil era un contexto muy confuso en el que los fotógrafos colaboraban entre sí y en el que el concepto de autoría no era como el de ahora”, explica el fotohistoriador Publio López Mondéjar. “Era frecuente que se intercambiaran fotos puntualmente, cuando tenían que cubrir algo y no llegaban a tiempo. De hecho, en el grupo de Gerda Taro, David Seymour y Robert Capa hay muchos casos en los que las autorías no están claras y la opinión mayoritaria entre los expertos es que son dudosas”. Este respetado especialista recuerda que muchos fotógrafos extranjeros se movían en la órbita del PCE, con el que entablaban contacto para viajar a España y que les facilitase moverse por los frentes y conocer a los mandos militares. Enviaban las fotos ya reveladas a los medios y en muchos casos no llevaban encima su material. “Era peligroso ir con según qué negativos”, dice López Mondéjar. “Se los dejaban a algún camarada para que los guardase”.
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Nave de un campo de concentración y escena sin identificar en un hospital de campaña. / GUILLERMO FERNÁNDEZ ZÚÑIGA

López Mondéjar no descarta que en la lata de Zúñiga pueda haber imágenes de otros fotógrafos. Y recuerda que cuando estudió el archivo de Agustí Centelles concluyó que entre sus imágenes había algunas de otros autores, como Gonzanhi o Torrents. “Igual que en la maleta de Centelles había fotos de él y de otros, puede que en la lata de Zúñiga haya fotos suyas y de otros. Solo me atrevo a especular”.
Tras la guerra, Zúñiga tuvo que dejar atrás a su familia, su país y sus queridas películas de cine científico. Marchó al exilio y formó parte de los miles de refugiados españoles que acabaron varados en las playas de Argelès-sur-Mer, al sur de Francia. Allí se las ingenió para hacer fotos de la vida de los refugiados a la intemperie y para fabricar un pequeño laboratorio de revelado con latas y los materiales que pudo reunir, según relata su hija. “Era muy manitas”, recuerda. Lograba salir del cercado gracias a su buena relación con algunos gendarmes, a los que retrataba con su cámara. Escribía mucho a su mujer y a su hija, y junto a sus misivas enviaba cuentos y dibujos. Su paso por aquellos campos erosionó su salud y contrajo una bronquitis crónica. Cuando por fin pudo salir, se ganó la vida en Francia esculpiendo figuras en muebles de madera.
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Enrique Líster, uno de los principales jefes comunistas del Ejército republicano. Guillermo Fernández Zúñiga

Pocos meses después estalló la II Guerra Mundial y la ocupación nazi. “Durante toda la segunda gran guerra europea, yo permanecí en Francia trabajando y luchando al lado de la Francia Libre. Por esta actividad fui encarcelado y encerrado en el campo de concentración de Gurs, de donde me evadí cuando me iban a trasladar a los campos de concentración y de exterminio de Alemania. Me vi obligado a vivir en la clandestinidad con el nombre de Guillermo Zúñiga López”, narra en primera persona en su correspondencia. De su vínculo con el Gobierno republicano en el exilio dan fe las instantáneas que conservaba del funeral de Francisco Largo Caballero en París en 1946 e imágenes de la cúpula del PCE tras la guerra.
“Yo conocí físicamente a mi padre en 1954”, relata Teresa Fernández. “Nos esperaba en el puerto de Buenos Aires”. La familia decidió trasladarse a Argentina, adonde Zúñiga viajó al salir de Europa. Era la primera vez que se veían. “Nuestra vida en Argentina transcurrió desde el principio como si siempre hubiésemos estado juntos”, rememora. Allí su padre pudo labrarse una carrera en la industria del cine, mantuvo contacto con españoles exiliados como el escritor Rafael Alberti o el cineasta Carlos Velo y volvió a rodar documentales de cine científico. Siempre quiso volver a su Cuenca natal.
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Tropas republicanas en el frente de Buitrago. Guillermo Fernández Zúñiga

En 1957 regresaron a España. La salud de Zúñiga mejoró y comenzó a trabajar en la UNINCI, productora conocida por películas como ¡Bienvenido, Míster ­Marshall! Ejerció como jefe de producción y conoció a Luis García-Berlanga, Juan Antonio Bardem y Francisco Rabal. Con el tiempo, creó su propia productora y se dedicó a su gran pasión, el cine científico. Rodó documentales y fundó la ASECIC. Nunca reivindicó sus miles de imágenes de la Guerra Civil. Sus allegados creen que no quiso comprometer a quienes aparecían en ellas. Y que toda su atención estaba centrada en la ciencia. En un rincón de aquella casa de Cuenca guardó la lata llena de imágenes, entre las que se encuentra el misterioso negativo del retrato de Taro.
Tres semanas después de que la fotógrafa fuera retratada en Valencia, el Ejército republicano embestía las líneas franquistas en Brunete. El ataque acabó en una desbandada en la que se vio inmersa Taro tras fotografiar la ofensiva. Un tanque republicano la arrolló y la hirió de muerte. No llegó a cumplir los 27. Pero sus fotos ya eran leyenda. El legado de Zúñiga ha esperado, en cambio, 80 años hasta arrojar nueva luz sobre el pasado reciente de España.

viernes, 13 de enero de 2017

Conferencia y video: "Miguel Hernández en el 75º aniversario de su muerte", impartida por Ramón Fernández Palmeral




El 12 de enero de 2017 se impartió la primera conferencia sobre los 75 años de la muerte de Miguel Hernández en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Alicante. Presentado por Tomy Duarte, con un lleno de píblico entusiasta. Imparte el hernaniano Ramón Fernández Palmeral.

martes, 10 de enero de 2017

Libro: Escritores Aceituneros. Edición conmemorativa del día de la provincia 19 de marzo de 2015. Donación






 
Editado por el Intituto de Estudios Gienenses

Presentación de Francisco Reyes Martínez

Justificación de Encarnación Medina Arjona

El pastor y los olivos de José Adsuar Soto

Metamorfosis himnica: un testimino. Antonio Chicharro.

Autores:
Francisco Acuyo. José Adsuar Soto. Paul Aubert. José Cabrera Martos. Antonio Checa Lechuga. Antonio Chicarro. Antonio Donizeti da Cruz. Giocanni Dotoli. Ma Antonia Gracía Mateo. Constanza González Ferrer. Encarnación Medina Arjona. Eugenio Maqueda Cuenca. Ana Martín Puigpelar. Narlan Matos. Francisco Morales Lomas. Adalberto Müller.  Carmelo Palomino Kayser. Manuel Urbano Pérez Ortega. Javier del Prado Biezma. Antonio Romero Martínez. Éric Svry. Víctor V. Suárez. Carlota Vivens. Fernando de Villena. Xabier.


Donación del Instituto E. G. realizada a Ramón Fernández Palmeral.

Miguel Hernández. Breve antología poética. Instituto de Estudios Gienenses. Donación






Donación a Ramón Fernández Palmeral
Miguel Hernández. Breve antología poética. Instituto de Estudios Gienenses
ISBN.: 987-84-92876-31-0
130 páginas.


Poemas eleccionado por Francisco Escudero.

Premabulo de Francisco Reyes Martínez (Presidente de la Diputación Provincial)

Familia Miguel Hernández.y otro de los herederos de Miguel hernnadez y de Francisco Escudero Galante


Introducción: Miguel Hernández poeta universal gienense de adopción, por Dámaso Chicharro (Consejero del Instituto de Estudios Gienenses),

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Nota.-

El artículo titulado “MIGUEL HERNÁNDEZ, POETA UNIVERSAL, GIENNENSE DE APOCIÓN”, de Dámaso Chicharro Chamorro. Consejero del Instituto de Estudios Giennenses, páginas  XI- XXV, del libro “Miguel Hernández. Breve Antología poética. 2014, es un magnífico artículo sobre la vida y obra de Miguel Hernández, tratándose de una persona que no es especialista de Miguel Hernández, pero ha hecho un gran trabajo de ctica literaria muy bueno. Incluso en la página XII, cita  este portal: “Miguel Hernández, multimedia-centenario”.  Además cita 8 ó 9 artículos de  Ramón Fernández Palmeral, en el encabezamiento de la página XIII, sin citar expresamente a su autor (un desliz sin importancia).
    Nos llama la atención cita diez veces a Díez de Revenga, que no es sino el ilustre hernandiano catedrático de literatura de la Universidad de Murcia Francisco Javier Díez de Revenga. También se cita a los grandes hernandiano como Juan Cano Ballesta,  Agustín Sánchez Vidal, José Carlos Rovira, Mariano de Paco, Josefina Manresa, Jesucrito Riquelme. Y otros.
    En  un magnífico artículo, nuestra enhorabuena.


domingo, 8 de enero de 2017

Biografia de Manolillo. segundo hijo del poeta Miguel Hernández

Hernández Manresa, Manuel Miguel

Lugar de nacimiento: 
Cox
Fecha de nacimiento: 
4 de enero de 1939
Lugar de muerte: 
Elche
Fecha de muerte: 
23 de mayo de 1984
Biografía: 
MANUEL MIGUEL HERNÁNDEZ MANRESA, Manuel Miguel (Cox, 4-I-1939 – Elche, 23-V-1984). Fue el segundo hijo del poeta Miguel Hernández y su esposa Josefina Manresa. Sus padres decidieron ponerle este nombre compuesto en memoria de su abuelo materno Manuel Manresa Pámies y su abuelo paterno Miguel Hernández Sánchez, aunque su padre solía llamarle familiarmente como Manolillo o Cuqui, según se puede leer en algunas de las cartas del poeta a su mujer. Así, el 18 de febrero de 1939 escribe Miguel a Josefina desde Valencia: “No te preocupes por mí, que dentro de poco me tienes a tu lado y al de Manolillo”.  Durante la etapa carcelaria de Miguel Hernández se muestra constante la presencia de su hijo en las cartas que escribe a su esposa así como en distintos poemas que le rememoran. Mención especial merece el poema de las “Nanas de la cebolla” que  compone Miguel Hernández para su hijo en la prisión madrileña de Torrijos, en septiembre de 1939, al recibir una carta de su esposa comentándole que se alimentaba a base de cebollas. “El olor de la cebolla que comes – le escribe Miguel a Josefina- me llega hasta aquí, y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche”. Tras la muerte de Miguel Hernández en el Reformatorio de Adultos de Alicante el 28 de marzo de 1942, Josefina decide trasladarse con su hijo Manuel Miguel a Elche para buscar trabajo. Así, en el año 1950 Josefina Manresa y su hijo Manuel Miguel, de once años de edad, fijan su residencia familiar  en la ciudad de Elche  en una sencilla vivienda de planta baja situada en la calle Reina Victoria, número 55, esquina con la calle Serrano Anguita. Manuel Miguel continuó sus estudios escolares en distintos colegios ilicitanos, así como en otro centro educativo de Valencia, donde permaneció varios meses bajo la tutela del matrimonio de Josefina Escolano (Mª de Gracia Ifach) y Francisco Rives.  En los años 70  contrajo matrimonio con Lucía Izquierdo García, con quien tuvo dos hijos: María José y Miguel. El 23 de mayo de 1984, a los cuarenta y cinco años de edad, murió Manuel Miguel Hernández en su domicilio familiar de Elche debido, según noticias publicadas en la prensa local, a una embolia pulmonar. Su cuerpo fue enterrado junto al de su padre en el cementerio de Alicante.



martes, 3 de enero de 2017

Conferencia: "Miguel Hernández en el 75º aniversario de su muerte", por Ramón Fernández Palmeral

En el Auta de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Alicante a las 19.30 horas del día 12 de enero, el hernandiano Ramón Fernández Palmeral ofrecerá la primera conferencia del año 2017 sobre los 75º años de la muerte del universal poeta Miguel Hernández, invitado y organizado por Tomy Duarte directora del Círculo de Arte Alicantino.
Os espero.