Sinopsis:

Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

viernes, 5 de enero de 2018

Ha fallecido Elvira Moreno Hernnañdez, sobrina de Miguel Hernández

Fallece Elvira Moreno Hernández, sobrina del poeta Miguel Hernández

Este miércoles 3 de enero ha fallecido Elvira Moreno Hernández, sobrina del poeta oriolano Miguel Hernández e hija de su hermana Elvira Hernández Gilabert.
Los herederos de Elvira, su hija y sus nietas, donaron al Ayuntamiento el pasado mes de marzo la cama del poeta para ser conservada en la que fuera un día su casa, en la calle Arriba, y contara así con un elemento personal del poeta tan importante como este.
Miguel Hernández tenía siete hermandos de lo que vivian tres hermanos: Elvira, Vicente y Encarnación. La mayor, Elvira, se trasladó a Madrid donde instaló su domicilio familiar y donde ahora residen sus herederos, entre ellos su hija mayor y sobrina del poeta, Elvira Moreno Hernández, quien ha conservado la cama de su tío “como el tesoro que es” para cederla de forma totalmente desinteresada al municipio de Orihuela y “devolverla a su lugar original”, según manifestó entonces.


activa orihuela miguel hernandez ¿Descanse en paz!

En estos momentos son dos las exposiciones que se exhiben: En temps de guerra. Premsa i informació en la sala capitular y Miguel Hernández, 75 anys

La Biblioteca Valenciana digitaliza sus exposiciones a través del portal Bivaldi


3/01/2018 - 
VALÈNCIA (VP/EP). La Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu ha digitalizado las exposiciones que muestra en las salas del Monasterio de San Miguel de los Reyes para que puedan visitarse sin salir de casa a través del portal digital Bivaldi, según ha informado la Generalitat en un comunicado.
En estos momentos son dos las exposiciones que se exhiben: En temps de guerra. Premsa i informació en la sala capitular y Miguel Hernández, 75 anys en la sala de exposiciones permanente, que también se pueden visitar en Bivaldi.
En temps de guerra. Premsa i informació muestra la prensa periódica que se publica en València o en su entorno durante la guerra civil española. En la exposición de Miguel Hernández se exhiben la producción del poeta de Orihuela y otras publicaciones relacionadas con su época.
Las exposiciones virtuales recogen fielmente los materiales que se muestran en las salas: paneles con esquemas, cronologías, mapas, el libreto de mano, el libro-catálogo de la exposición, fotografías y carteles, audiovisuales sobre la exposición: su presentación y sobre los actos relacionados con ellas, como lecturas, coloquios y conferencias.
Asimismo, se ofrecen archivos sonoros con la voz de los protagonistas. Es el caso de José Martínez Ruiz, Azorín, cuya voz se escucha leyendo un pasaje sobre su obra. La Biblioteca Valenciana, con motivo del 50 aniversario de su muerte, homenajeó el año pasado al escritor de Novelda (Alicante) con una exposición sobre sus documentos y su relación con el grupo de la Generación del 98.
En total, hay 34 exposiciones virtuales que han sido expuestas en la sede de la Biblioteca desde 2006 hasta la fecha y que tienen su reflejo en el portal Bivaldi con el objetivo de amplificar por internet la difusión del trabajo de recopilación y conservación del patrimonio bibliográfico que se realiza en la Biblioteca Valenciana.

lunes, 1 de enero de 2018

Carmen Franco y los diarios de Manuel Azaña







Esperanza Aguirre Gil de Biedma

Carmen Franco y los diarios de Manuel Azaña

Esperanza Aguirre Gil de BiedmaActualizado:
El lunes 23 de diciembre de 1996 a mediodía, en el salón Goya del Ministerio de Educación, estábamos todos los altos cargos del departamento felicitándonos la Navidad, cuando una secretaria me abordó para decirme que tenía una llamada urgente e importante. Fui a mi despacho -entonces no se había extendido aún el uso de los móviles- y me puse al teléfono: era Carmen Franco. Me sorprendió mucho esa llamada porque no la había tratado nunca y no tenía ni idea de qué podría querer decirme. Quería verme cuanto antes para entregarme a mí, que entonces, como ministra de Educación y Cultura, era la máxima responsable del patrimonio histórico y artístico español, unos papeles de su padre -«de enorme interés», añadió-. Me pidió que pasara cuanto antes por su casa para dármelos sin dilación. No me dijo exactamente de qué se trataba pero, eso sí, insistió en el interés que los papeles encerraban y me rogó que fuera muy discreta.
Así que esa misma tarde, sin decírselo a nadie, me fui a su casa de la calle Hermanos Bécquer y allí, sin el menor preámbulo, me mostró los tres cuadernos que contenían los diarios de Manuel Azaña, escritos de su puño y letra con pluma estilográfica y una cuidada caligrafía. Estaban bien encuadernados y al hojearlos podían verse líneas subrayadas con lápiz rojo que, según me dijo, eran obra de su padre. Me explicó que esos cuadernos los había encontrado unos días antes por verdadera casualidad cuando ordenaba estanterías de libros. Me los entregaba para que esos importantísimos documentos, que tanto podían ayudar a comprender mejor la personalidad del que fue presidente de la República y de su Gobierno, y para entender también mejor muchos de los episodios de la época republicana, fueran del Estado Español y estuvieran al alcance de todos los españoles.

Aznar y los diarios

De manera que salí de la casa de Carmen Franco con los diarios de Azaña en mis manos. Y me fui directamente a La Moncloa, donde el presidente Aznar nos daba a los miembros de su Gobierno una cena de Navidad. Allí, en un aparte, le dije a Aznar lo que acababa de pasarme y le expresé mi propósito de, cuanto antes, depositar los diarios de forma oficial en el Archivo Histórico Nacional. Estaba completamente de acuerdo conmigo pero, como estábamos en la víspera de Nochebuena y Navidad, decidimos que el anuncio oficial de la recuperación de esos cuadernos -que los historiadores habían buscado muchos años- y su entrega en el Archivo se harían el jueves 26. Eso sí, el presidente Aznar, que ya había manifestado en múltiples ocasiones su interés por la personalidad de Azaña, me pidió que, durante esos dos días de festejos navideños, dejara en sus manos los tres cuadernos porque quería hojearlos a fondo. Así lo hice.

De manera que el viernes 26 por la tarde me fui al Archivo Histórico Nacional donde, en compañía del secretario de Estado de Cultura, Miguel Ángel Cortés, y del director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, Fernando Rodríguez Lafuente, entregué a la directora del Archivo los tres cuadernos de Azaña para que los archiveros procedieran a su análisis, emitieran un dictamen sobre su estado y determinaran las mejores condiciones de su guarda y custodia. En la misma rueda de prensa que di en el Archivo también planteé el importante y delicado asunto de la propiedad de esos cuadernos porque, insinué, podrían ser reclamados por algún legítimo heredero de don Manuel. En ese sentido declaré que, si apareciera ese heredero, el Estado estaba dispuesto a comprarle los importantísimos cuadernos. La prensa de aquellos días habló de un sobrino de Azaña, Enrique de Rivas, como posible heredero de esos cuadernos, pero este señor no los reclamó y la propiedad de los cuadernos pasó a ser, sin problemas, del Estado Español.
Por cierto, que mientras yo daba esa rueda de prensa, el jefe de mi gabinete, Javier Fernández Lasquetty, y Fernando Rodríguez Lafuente se dedicaron a hojear apasionadamente los cuadernos, en los que buscaron las anotaciones referidas al 10 de agosto de 1932, el día del fallido golpe de Estado de Sanjurjo. Pero lo que más les había impresionado, al margen del contenido, según me comentaron después, había sido la caligrafía de Azaña y el hecho de que hubiera páginas y páginas sin la menor tachadura. En eso coincidían con todos los historiadores que han estudiado esos diarios y que siempre señalan el inmenso cuidado que su autor ponía en su redacción, consciente, como era, de su indiscutible valor como testimonio, no sólo de su personalidad, sino de toda una serie de episodios trascendentales de la Historia de España.
Tengo que añadir que el mismo día 26, el primer día que volvía a haber prensa escrita después del parón del día 25, ABC daba ya la noticia de la recuperación de los cuadernos y, además, publicaba dos artículos -de Ricardo de la Cierva y de Federico Jiménez Losantos- llenos de interesantes informaciones sobre su historia y sobre las múltiples peripecias que los habían acompañado desde que salieron de las manos de su autor hasta que Carmen Franco me los entregó.

Peripecias

Unas peripecias que dan, sin duda, para escribir un libro y que nos ayudan a comprender mejor algunos de los aspectos de aquella tragedia que fue la Guerra Civil: el horror que siente Azaña cuando, en el Palacio Real -donde se ha instalado a vivir desde el comienzo de la guerra-, se entera de las matanzas en la Cárcel Modelo de agosto de 1936, con el asesinato del que había sido su jefe político, don Melquíades Álvarez. La inmediata decisión de enviar a su cuñado e íntimo amigo, Cipriano de Rivas-Cherif, como Cónsul General de España a Ginebra para alejarle de cualquier peligro y, al mismo tiempo, encomendarle la custodia de sus diarios. La posible imprudencia de Rivas al no esconder bien los cuadernos en el consulado. La actuación del diplomático Antonio Espinosa cuando decide pasarse al bando «nacional» y para evitar problemas de depuración roba esos tres cuadernos para que le sirvan de salvoconducto. El uso que los servicios de propaganda de Franco hicieron al publicar fragmentariamente esos diarios y la repercusión que esa publicación tuvo en las filas republicanas, en las «nacionales» y en la propia personalidad de su autor, don Manuel Azaña. Y la reacción personal de Franco al quedarse para su uso privado los cuadernos del que había sido su jefe directo como ministro de la Guerra, cuando sabemos que, desde las antípodas ideológicas y políticas, los dos se respetaban mutuamente.
Todavía hoy sigo sin saber cómo pudo enterarse este periódico de aquella entrega porque yo no dije nada y Carmen Franco tenía especial interés en que no se supiera hasta se hubiera llevado a cabo de forma oficial. Fue un éxito periodístico, sin duda.
De todo esto me he acordado al conocer la noticia de la muerte de Carmen Franco, a la que tenemos que agradecer que devolviera a todos los españoles un documento tan importante y tan interesante como lo son estos cuadernos.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Falleció Gaspar Peral Baeza, estudioso de Miguel Hernández


 





Ramón Fernández Palmeral 28 de diciembre en Información

Falleció Gaspar Peral Baeza, estudioso de Miguel Hernández

El 21 de diciembre 2017 falleció el bibliófilo hernandiano Gaspar Peral Baeza, el mismo día en que cumplía noventa y tres años (93), por el propio peso de los años. El mes pasado estuvimos hablando por teléfono, me contó sus achaques porque a pesar de sus años mantenía una excelente memoria. Gaspar se había convertido en mi mentor necesario en los estudios hernandianos. Yo sabía que este momento fatal tenía que llegar debido a su avanzada edad, su muerte no nos ha cogido por sorpresa ni a familiares ni a amigos. Era una buena persona, siempre servicial, educado y dispuesto a ayudar a quienes llamaran a su casa de la Torre de las Águilas, donde se encontraba su oceánico archivo hernandiano, y su biblioteca especializada en temas alicantinos.
Nació en Alicante el 21 de diciembre de 1924, de profesión empresario del ramo agro-alimentario. Licenciado en Derecho. En los años cincuenta fundó Teatro de Cámara del Instituto de Estudios Alicantinos, y escribió varias obras dramáticas. Desempeñó la tenencia de Alcaldía de Cultura del Ayuntamiento de Alicante durante los años 1962 a 1967. Nos dejó su gran índice: Archivo Miguel Hernández de Gaspar Peral Baeza (2013), una obra imprescindible para los estudiosos del autor de El rayo que no cesa.


El monumento a Miguel Hernández en los Juzgados de Benalúa,




El monumento a Miguel Hernández en los Juzgados de Benalúa, del que hablas al final de tu artículo se inauguró el 28 de marzo de 1998, y es obra en hierro del escultor Agar Blasco, que es hijos de Arcadi Blasco, también escultor ceramista. Se levantó por iniciativa de la Asociación de Amigo de Miguel de Alicante que presidía el ya fallecido Julián Antonio Ramírez, al que conocí en Orihuela cuando le dieron  la Medalla al Mérito Hernandiano en 2006. 

martes, 26 de diciembre de 2017

Fotos inéditas de Gaspar Peral Baeza en la exposición de "Miguel Hernández en nuestro corazón" del 5 al 25 de marzo de 2010

 Ámbito Cultura de El Corte Inglés: Gaspar, Manolo Parra, Domy Duarte, Ramón Palmeral y Silvia Aguilar
Palmeral con su cuadro "Me llamo barro"
Fotos realizadas por Ramón Palmeral en marzo de 2010

Gaspar Peral, un intelectual hernandiano. Joaquin Santo Matas en Información 26-12-2017

Gaspar Peral, un intelectual hernandiano

26.12.2017 | 03:16/ Información
 
Ya no pudo acudir al «IV Congreso Internacional Miguel Hernández, poeta en el mundo» celebrado entre el 15 y el 18 del pasado noviembre. Le fallaban las fuerzas aunque no su espíritu y lucidísima cabeza a pesar de los 93 años. Cuando concluía ese mes, una caída con rotura de cadera lo postró definitivamente. Y ahora, tres semanas después, con el comienzo del invierno, se nos ha ido para siempre uno de los mayores hernandianos que ha dado esta tierra.

Desde que tengo uso de razón lo conozco pues mis padres eran íntimos amigos suyos y de Adela Ribelles, su mujer. Yo lo soy de su hijo Paco y fui condiscípulo de su hija María Adela con la que compartí estudios de Filosofía y Letras.

El fondo bibliográfico que poseía Gaspar Peral sobre Miguel Hernández resulta en verdad impresionante, sin duda el más completo de carácter privado que se conoce. Desde que comprara en una librería de València hacia 1950 un ejemplar de El rayo que no cesa, publicado en Buenos Aires dentro de la Colección Austral de Espasa-Calpe el año 1949, ha llevado casi siete décadas recopilando mucho de lo que sobre el poeta se ha escrito, dibujado, organizado o cantado amén de las obras del propio autor en diferentes ediciones, bien en castellano, bien traducidas a otros idiomas, todo ello perfectamente catalogado.

En 2012 lo editó bajo el título de Archivo Miguel Hernández de Gaspar Peral Baeza el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, heredero directo de aquel Instituto de Estudios Alicantinos del que fue director de la sección de Publicaciones y fundador del Teatro de Cámara del mismo cuando se creara en 1953 así como subdirector de la revista del IDEA.

Gaspar fue también un hombre de teatro, lector empedernido del mismo que escribiera las piezas Cartas en voz alta. en colaboración con Lorenzo Peral, y Un rincón donde dormir así como textos en prosa sobre Carlos Arniches y Pérez Pizarro, entre otros.

La revista Anthropos dedicó su número monográfico 220 del año 2008 a Miguel Hernández bajo el título de Una nueva visión de su creación poética y la pluralidad de sus contextos. Allí, con la participación inestimable de Aitor Larrabide, actual director de la Fundación Miguel Hernández, se dio a conocer la bibliografía de y sobre el poeta oriolano que conservaba Peral.

Investigadores y doctorandos fueron acudiendo a su vieja torre de la huerta alicantina para escudriñar en el inmenso archivo documental, pedirle consejo o un dato preciso. Porque Gaspar no sólo ha sido una enciclopedia hernandiana viviente sino poseedor de una memoria prodigiosa. Ambas circunstancias le hicieron ejercer funciones de corrector preciso ante los habituales errores cometidos por quienes del oriolano universal vienen escribiendo, tanto sobre aspectos biográficos como referentes al entorno histórico, geográfico, político o social.

El rigor en la consulta, la constatación del dato, el contrastarlo e incluso el simple repaso para evitar algún lapsus calami o simples despistes, no suelen ser normas de obligado cumplimiento entre determinados autores, alguno de los cuales ha llegado a citarlo como «Isaac Peral» a la hora de dedicarle su obra. Respecto a esos gazapos, existe una Antología donde en el lomo figura «Miguel Hernández Sánchez» que era como se llamaba su padre.

Hombre de vastísimos conocimientos, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alicante entre 1961 y 1967 en que lo sustituyó otra persona preparada y cabal como José Vicente Beviá, supo insuflar de aire fresco el páramo lucentino desde una cordialidad que no escondía un carácter irónico y mordaz.

El vínculo de Miguel Hernández con la capital alicantina siempre existió desde aquel 1930 en que Juan Sansano, igualmente poeta de Orihuela, le comenzó a publicar en su periódico El Día aquellos novedosos versos, hasta su prisión, muerte y reposo eterno en el cementerio de La Florida.

Han sido frecuentemente obviados aquellos testimonios surgidos a partir de 1952 cuando Aguilar da a a conocer una selección de obras escogidas de poesía y teatro que constatan de qué manera Miguel Hernández estaba presente en las publicaciones literarias del franquismo más estricto aunque está claro que el régimen no colaboró de manera oficial lo más mínimo en la divulgación o recuerdo de escritores tildados de «rojos». Lamento que pruebas irrefutables de ello puedan enojar a quienes manifiestan el olvido, desprecio o simple ignorancia en los que cayera la figura de Miguel Hernández durante la pasada dictadura; pero resultan veritas veritatis.

Pionero en el recuerdo escrito fue Enrique Azcoaga, compañero de las Misiones Pedagógicas que ya el año 1943 le dedica el soneto En la muerte de Miguel, el último que aparece en su obra El canto cotidiano, editada en la Colección Adonais.

Por lo que respecta a las revistas, fue la malagueña Caracola quien dedicara un número monográfico a Miguel Hernández en octubre-noviembre de 1960 al igual, por las mismas fechas, que Ínsula y Cuadernos de Ágora de Madrid.

El propio Gaspar me contaba cómo siendo el pregonero de las Hogueras de San Juan el 21 de junio de 1966, delante de las autoridades civiles y militares del momento, nombró en su alocución al pueblo desde el balcón del Ayuntamiento a Miguel por dos veces; en concreto, al citar la palmera y la hoguera, recordó la definición que le dio el poeta, «alineación de bronce y geometría» y «Pentecostés de lenguas» respectivamente. Y no pasó nada en un tiempo donde en los libros de texto escolares era citado aunque escuetamente bajo la apostilla de «poeta malogrado por la guerra».

Habiendo yo indagado con amistosa libertad en su archivo y realizando una selección para la exposición que le organicé bajo los auspicios del Patronato Municipal de Cultura en la Lonja del Pescado con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Hernández y se frustró a última hora por no sé qué desgraciada circunstancia, recuerdo obras que poseía de y sobre nuestro poeta oriolano en francés, holandés, italiano y checo así como en otras lenguas menos conocidas como el nahuatl mexicano o las indígenas habladas en Filipinas.

Guardaba también diversas carátulas de discos y cd´s desde 1966 de la mano, entre otros, de Joan Manuel Serrat, Paco Ibáñez, Inés Fonseca, la oriolana Esmeralda Grao, y el ilicitano Fraskito, recordando cómo las famosísimas Nanas de la cebolla fueron musicadas en su apartamento de la playa de San Juan por el cantautor argentino Alberto Cortez, que me lo contó personalmente, un invierno en el que paseaba de madrugada por el puerto pesquero en compañía de su mujer viendo preparar las barcas para salir a faenar y quedarse con el silbo tarareado de un pescador que encontró armónico, fue memorizando y encajó perfectamente con «la cebolla es escarcha cerrada y pobre...» que luego ha universalizado Serrat.

He llevado años luchando para que el Ayuntamiento de Alicante acogiera todo ese inmenso archivo hernandiano que Gaspar quiso donar e increíblemente no logró en vida. A cambio solo quería que el lugar de exhibición llevara su nombre o una modesta placa recordara su altruista gesto. Miguel Valor, otros más y muy recientemente Paco Sanguino saben del tema. Espero que una vez muerto lo consiga.

Hace un lustro llamé a Gaspar Peral en un artículo ·»faro y guía de presencias hernandianas·; su mejor homenaje postrero sería ese, que su Alicante donde muriera el poeta guardara tan inmenso fondo bibliográfico. Yo no le voy a escribir a la tierra pero en la suya yacente debe haber un hueco de gratitud lucentina y hernandiana a su figura.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Gaspar me dedicó varios libros entre ellos "El rayo que no cesa" en 2010





https://palmeral2.blogspot.com.es/2017/12/dibujo-lapiz-de-mi-amigo-gaspar-peral.html

Catálogo de la exposición "Miguel Hernández en la cárcel de Alicante", del Archivo Histórico Provincial de Alicante

Comisarios:
Martía del Olmo Ibáñez
Severiano Hernández Vicente
Pablo Rosser Limiñana


Textos:
María del Olmo Ibáñez
Severiano Hernández Vicente
Emma de Ramón Acevedo
Silvestre Lacerda Almeida

Inciativa del
MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA Y DEPORTES

y DE LA GENERALITAt VALENCIANA, EDUCACIÓN Y DEPORTE




....................Comentario catálogo.....................................
El catálogo contiene 112 páginas, ilustrado a todo color, papel de gran calidad. Los textos están perfectamente documentados sobre el periodo carcelario de Miguel Hernández, con citas al pie de páginas de los autores de libro estudiados. Es una exposición y un catálogo que los alicantinos y estudiosos hernandianos no se deberúan perder. En la contraportada aparecen la ficha dactiloscopica de Miguel Hernández.

 ............................Artículo en Mundiario de la inauguración..................................
 Con esta magna e interesante exposición documentada con originales, se conmemora el Año Hernandiano con motivo del 75º aniversario de la muerte del poeta Miguel Hernández en el Reformatorio de Adultos de Alicante. Exposición que estará abierta al público en general y a alumnos. Se exhibirá en Alicante del 26 de octubre al 28 de enero de 2017 y después está programada otra en el Centro Documental de la Memoria Histórica en Salamanca a partir del 8 de febrero. @mundiario 

Ver articulo completo en MUNDIARIO de Ramón Palmeral

Album de Paco Ortega música a poemas de Hernández

Música a Miguel Hernández

El álbum 'La voz que no cesa' cierra todo un año de celebraciones por el 75 aniversario de la muerte del poeta



Miguel Hernández, en una imagen sin datar.
Miguel Hernández, en una imagen sin datar.
Como cierre a todo un año de celebraciones por el 75 aniversario de la muerte de Miguel Hernández, se presenta El canto que no cesa, un álbum producido por Paco Ortega, interpretado por grandes artistas del panorama musical nacional y con la colaboración de la Diputación de Jaén, que es propietaria del legado del poeta. El disco nace como un homenaje en el que se ha puesto música a poemas de Hernández, se han versionado canciones que ya existían o se han creado nuevas para recordarle. “He escogido a las voces que más me emocionan y que representan estilos diferentes”, declara Ortega.
Concha Buika, Miguel Ríos, Aziza Brahim, Sole Giménez y el propio Paco Ortega han preferido escoger poemas de Hernández para componer ellos mismos la música y cantarlos. “Hay que seguir hablando de él, le tenemos que seguir teniendo en cuenta”, destaca Sole Giménez, la exvocal del grupo Presunto Implicados. Giménez ha escogido Tus cartas son un vino para hacer su particular homenaje. “Tenía una musicalidad escondida, parecía que estaba esperándome”, confiesa la artista.
José Mercè y jovencísima Ana Corbel han realizado dos versiones nuevas de temas que ya se habían publicado en el pasado. En el caso del cantaor es La canción del esposo soldado, ya interpretada por Serrat. Mientras, Corbel reinterpreta Andaluces de Jaén de Paco Ibáñez. Serrat y Silvio Rodríguez entonan Elegía I y Elegía II, respectivamente, dos temas originales por licencia. Por último, Víctor Manuel y Mayte Martín cantan dos canciones nuevas y dedicadas al poeta.
“Cuando me llamo Paco (Ortega) me di cuenta de que ya tenía la canción perfecta”, declara Víctor Manuel. En 1976 el artista había creado un tema para un homenaje a Miguel Hernández que se celebraba en Orihuela, pero la censura prohibió el acto y el tema nunca se llegó a publicar. Parece que Para un homenaje a Miguel Hernández, que así se llama, estaba esperando a este momento para salir a la luz.
El disco que ya está a la venta en tiendas (por alrededor de 15 euros) y en internet (por unos 7 euros). Los beneficios que se obtengan irán a parar la ONG Quesada Solidaria que gestiona ayuda para los refugiados.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Despedida de mi amigo y mentor Gaspar Peral Baeza

Despedida de mi amigo y mentor Gaspar Peral Baeza

Falleció a los 93 años un gran hernandiano Gaspar Peral Baeza, generoso con todos aquellos que acudimos a consultar su oceánico archivo sobre el poeta Miguel Hernández en su casa de Torre de las Águilas.




Ramón Palmeral y Gaspar Peral Baeza. / Palmeral.
Ramón Palmeral y Gaspar Peral Baeza. / Palmeral.
Esta mañana 23 de diciembre hemos despedido a una buena persona con serenidad y reflexión, y con pena contenida, como era Gaspar Peral Baeza, un amigo y también mi mentor en temas hernandianos.  A las 11,15 horas se inició la homilía en la capilla que tiene el tanatorio la Siempreviva, en el Vial de los Cipreses, situado a un kilómetro al Sur del Cementerio de Nuestra Señora del Remedio. Un camino por donde pasó hace 75 años, un domingo del 29 de marzo de 1942, el paupérrimo féretro de Miguel Hernández sobre un coche fúnebre tirado por caballos negros, tal vez, sin la típica cresta de  plumas de cuervos.
La homilía la oficio un sacerdote de color, lo hago tonar  por ser la única persona de este color que había entre los cientos de files asistentes. El sacerdote, tranquilo, pausado y sabio ofició una misa en la versión larga de 45 minutos, en la que antes de terminar llamó al atril del altar para dar un responso a Aitor L. Larrabide, Director de la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela que a título personal dijo que conoció a Gaspar en los años noventa para poder hacer su tesis de licenciatura sobre el poeta de El rayo que no cesa, y a continuación leyó unos versos del Cancionero y romancero de ausencias, en tono emocionado y casi con lágrimas en los ojos (una copia de los versos van metidos dentro del ataúd). A continuación José Antonio Charques y en nombres del Grupo Poético Miguel Hernández de Alicante, recitó de memoria –una memoria excepcional que posee– un poema propio, que sin apartar los ojos de ataúd nos emocionó a todos por su contenido elegiaco.
Luego el sacerdote roció con el hisopo el agua bendita sobre el ataúd con toda solemnidad y dio la mano a los hijos: Paco, Gaspar y Adela Peral Ribelles presentes en primera fila, junto a sus nietos.
Se abrió el ala lateral de la capilla y pasó muy cerca del mí, casi rozándome, el féretro hasta meterlo en el coche fúnebre, sin poder resistirme a dar sobre el pino barnizado en caoba, un par sordos golpes como una adiós definitivo y para siempre. No quise ir hasta al camposanto donde lo iban a enterrar en el panteón familiar, porque dejó dicho, antes de morir que no quería que lo incineraran.
Allí mismo me despedí dolorido de algunas caras conocidas como: Paco Esteve, Rosa Monzó Seva, José Luis Ferris, Joaquín Santo Matas y esposa, del pintor Carrasco que había venido desde Játiva, de Charques y de los hijos de Gaspar que en cuerpo de cadera rota tomó el camino del tétrico cementerio, detrás de su alma ya huida.
De regreso a mi casa, en mi coche, yo solo, recordé que, a Gaspar lo conocí en la Senda del Poeta del años 2002 a la entrada del cementerio, me lo presentó Manuel Parra Pozuelo, también amigo y escritor hernandiano, con el que me unía y me une una gran a mistad relacionada con la poesía. Desde aquel año, Gaspar al entesarse de que yo estaba preparando mi primer libro sobre Hernández, me invitó a consultar  notas en su “oceánico archivo”, que así lo llamaba desde que lo bautizara, años atrás, el famoso hernandiano Eutimio Martín, autor de El oficio de poeta, 2010.
No solamente consulté su archivo en su casa de la Torre de las Águilas, en la mítica calle Virgilio 5 de la Albufereta, sino que cultivé su amistad muchas tardes, y además le serví de conductor para llevarlo a Orihuela muchas veces como en 2006 cuando le dieron la Medalla al Mérito Hernandiano de la Fundación M.H.; otras veces para el III Congreso de Miguel Hernández inaugurado en la Lonja de Orihuela en 2010; o para el curso de verano sobre Ramón Sijé, en Orihuela en 2013, donde compartimos mesa de oradores. Así podría seguir contando viajes y anécdotas, y horas de impagable magisterio.
No voy a hablar del amplio currículum literario de Gaspar  porque hoy (23) el Diario Información le ha dedicado la página 74 completa en la Sección Cultural, escrita por José Luis Ferris, donde habla de él y de su entrañable amistad cierta, porque la famosa biografía en Tusquets de Hernández, salió del archivo de Gaspar.
Solamente me queda resaltar que Gaspar Peral Baeza había nacido el 21 de diciembre de 1924, el día de Santo Tomás, (Apóstol, el Incrédulo), y falleció a los 93 años, el mismo día que los cumplía, y empieza para nosotros el invierno. Gaspar me decía algunas veces: “Soy por naturaleza incrédulo como el apóstol Santo Tomás, santoral de mi nacimiento”.


(Nota.-
Lamento mucho que este artículo no lo puedas leer ni corregírmelo)

sábado, 23 de diciembre de 2017

Entrevista por la Medalla al Mérito Hernándiano a Gaspa Peral Baeza en 2006 para "El Eco Hernandiano"

MEDALLA AL MÉRITO HERNANDIANO 2006

“Para mí fue un descubrimiento,
ver que yo coincidía en él”

Nació en Alicante el 21 de diciembre de 1924. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Murcia. Se dedicó, en un principio, al mundo empresarial.
Fue fundador del Teatro de Cámara del Instituto de Estudios Alicantinos (1953). Fue teniente-alcalde y concejal de Cultura de la ciudad de Alicante (1961-1967). Miembro del Instituto de Estudios Alicantinos, del que fue presidente de la Sección de Publicaciones (1968-1973) y secretario técnico (1973-1974). Aficionado y conocedor del teatro español, ha escrito varias obras de este género: “Cartas en voz alta”, escrita en colaboración con Lorenzo Peral, y con la que consiguió el primer Premio de Teatro “Manuel Baeza” en 1955. En 1983 publicó “Un rincón donde dormir”.
Durante su etapa de subdirector de la revista del Instituto de Estudios Alicantinos, promovió la publicación de artículos, reseñas, etc., relacionadas con Miguel Hernández. Asimismo, fue el responsable de la edición de los “Cuentos” (1972) de Gabriel Sijé y del ensayo “La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas” (1973), de Ramón Sijé. Ha ido formando una de las mejores bibliotecas y archivos temáticos hernandianos, que han servido a otros investigadores, aparte de colaborar generosamente con la Fundación Cultural Miguel Hernández y con la Sección Hernandiana de la Biblioteca Pública del Estado “Fernando de Loazes” de Orihuela. Forma también parte de la Asociación de Amigos de Miguel Hernández.
  1. En primer lugar, enhorabuena por el premio que ha recibido, la Medalla al Mérito Hernandiano. ¿Qué le ha parecido este homenaje a toda una vida dedicada al estudio del poeta oriolano más universal?

    Ante todo, he de rectificarle, yo no he estudiado al poeta más universal Miguel Hernández, lo he coleccionado. No me considero capaz de investigar, porque carezco de aptitudes críticas suficientes para hacer un estudio de tipo filológico, ni siquiera histórico ni biográfico, me he limitado a leerlo, a entusiasmarme con su poesía y volver a releerlo todos los días, casi.


  2. ¿En qué momento decidió acercarse a la figura de Miguel Hernández?

    Cuando años después de la muerte de Miguel, vamos a ponernos en los mediados años cuarenta, conocí a gente que en alguna forma se relacionó con Miguel o con su entorno, leí algún poema suyo publicado en alguna revista local y en alguna nacional; me entusiasmó, y cuando supe de la publicación de “El rayo que no cesa”, en la edición del año 49, que preparó José María de Cossío, conseguí un ejemplar; lo leí, me entusiasmó, probablemente, porque, fueron años en que yo estaba enamorado y este libro de poesía amorosa, pues, caló hondamente en mí.


  3. ¿Qué significa para usted este poeta?

    Para mí fue un descubrimiento, ver que yo coincidía en él, luego fui conociendo pasajes de su vida y su vida me entusiasmó tanto como su poesía. Me refiero a su vida dramática, trágica: desde sus primeros años de pastor, de cabrero, hasta los últimos años en ese viajar de prisión en prisión, hasta llegar el 28 de marzo del 42 con su muerte en una prisión de mi tierra, de mi pueblo, de Alicante.


  4. ¿Cuál sería la mejor manera de homenajear a este poeta?

    Leerlo, leerlo, no dejar de leerlo.


  5. ¿Qué le empujó a publicar la obra inédita de Ramón Sijé, “La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas”?

    Pues me llevó el sentido de la amistad entre Miguel y Ramón, el deseo expresado por Miguel en una gran cantidad de momentos, de situaciones y de ocasiones, porque ese libro de su compañero del alma viera algún día la luz. Lo intentó.

    No es el momento de explicar las distintas circunstancias que impidieron que ese libro viera la luz. Se dejó de hablar ya de ese libro.

    Hubo algún intento por alguna institución local oriolana, no fraguó aquel intento, y yo, entonces, en un puesto que era el de presidente de la Sección de Publicaciones del Instituto de Estudios Alicantinos, tuve la oportunidad gracias a la colaboración de miembros de dicho instituto, oriolanos, que me lo pidieron; vi la ocasión óptima, que no podía dejar pasar que aquel deseo frustrado de Miguel en relación con la obra de Ramón no se pudiera llevar a cabo, y lo conseguí.


  6. ¿Cree que la figura de Ramón Sijé está reconocida en su ciudad natal?

    No, creo que no, ni en su ciudad natal ni en otros sitios, no. Yo pienso que a Ramón Sijé hay que estudiarlo olvidándose un poco de Miguel, estudiar a Ramón Sijé como Ramón Sijé.


  7. ¿Qué opina sobre la catalogación y digitalización de los fondos de Ramón Sijé, llevado a cabo por el III Taller de Empleo de la Fundación Cultural Miguel Hernández?

    A mí me parece una labor excelente. Todo lo que sea recoger material, documentos de cualquier orden que esté en relación con Ramón o con Miguel es una tarea importantísima. A mí como investigador, no, porque no soy investigador, pero, para otras personas que se consideren capacitadas para estudiarlos, es fundamental cuantos más datos puedan aportarse para el estudio de las obras de los dos.


  8. ¿Cómo conoció la Fundación Cultural Miguel Hernández?

    Pues, no lo sé, no lo recuerdo, parece que la conozco de siempre, en fin. Por establecer una fecha, yo diría que con motivo de la organización del primer Congreso hernandiano en el año 92, en el que tomé parte como congresista de base, cuando la idea estaba gestándose.


  9. Usted empezó a trabajar en el mundo empresarial, ¿qué le impulsó a dedicarse al teatro?

    Pues, tampoco lo sé, debe ser una cosa de familia. No sólo yo, otros familiares también hemos intentado hacer pinitos en el teatro, y, sobre todo, porque desde pequeño me acostumbré, porque me llevaba mi padre casi todos los domingos y, claro, pues, de ahí surgió esa afición mía al Arte Dramático. Luego, pues, intenté escribir alguna obra. Se han publicado dos, no he estrenado ninguna. Lo tuve que dejar porque no servía, por lo visto.


  10. Junto con el teatro, ¿cuál es su género predilecto?

    La poesía, por supuesto.


  11. Según su punto de vista, ¿cuáles son los problemas actuales del teatro español?

    Estoy completamente desconectado con el teatro. Me pasa como con Miguel Hernández.

    Tuve un autor predilecto, como alicantino, que fue don Carlos Arniches. También empecé a coleccionar, a formar una parte de archivo arnichesco y biblioteca teatral. Tengo más de 3.000 volúmenes. Hay quien ha dicho que es la biblioteca teatral privada alicantina más importante. Yo lo pongo en duda. Pero he ido poco a poco olvidándome del teatro con los años.


  12. De su colaboración con Lorenzo Peral, ¿cuál es la obra que recuerda con más afecto?

    “Cartas en voz alta”; fue una de las primeras que escribimos juntos y, además, consiguió un premio, el Premio “Manuel Baeza” de Teatro que se convocó sólo un año, y nos lo llevamos mi tío y yo. Otras que escribimos en colaboración no tuvieron tanto éxito, las presentábamos. Por avatares, circunstancias de uno y otro, se acabó la colaboración y, luego, seguí escribiendo yo solo, pero también sin éxito; solamente conseguí que se me publicara “Cartas en voz alta” en una revista que se llamaba “Revista Española”, que avalaba el famoso Rodríguez-Moñino. Luego, ya una escrita por mí solo, “Un rincón donde dormir”, que me la publicó la Caja de Ahorros Provincial.

    Ni una ni otra se han estrenado, aunque puedo considerar que “Cartas en voz alta” sí que se estrenó, porque se leyó, se hicieron lecturas dramáticas o lecturas dramatizadas en Alicante y en Elche.


  13. ¿Qué destacaría especialmente de su labor en el Instituto de Estudios Alicantinos?

    Mi entrega total a cualquier valor joven alicantino que acudiera con su obra y que fuera digna de publicarse


  14. ¿Está escribiendo actualmente?

    No. Escribo algún artículo que amigos que confían demasiado en mí me piden más bien locales incluso me pidió la Fundación un artículo, que vio la luz, me parece, en el número 9 de “El Eco Hernandiano” en su versión impresa, precisamente sobre la amistad de Miguel y Ramón


  15. ¿Tiene algún proyecto en mente?

    No, a mis años ya no.

María Martínez Martínez
María Antonieta M. Lidón
Mayte Sánchez Gómez

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