Sinopsis:

Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

viernes, 13 de mayo de 2016

Centenario del nacimiento de Josefina Manresa Maruhenda (1916-2016)

Josefina Manresa (1916-1987). Esposa de Miguel Hernández y conservadora de su legado

La esposa de Miguel Hernández guardó con celo el legado del poeta a lo largo de 40 años y posibilitó que su obra se conociera y difundiera llegada la democracia

12.05.2016 | 21:01
Josefina Manresa, en una imagen publicada por INFORMACIÓN en 1986.
Josefina Manresa, en una imagen publicada por INFORMACIÓN en 1986.
Josefina Manresa vivió en una época y en un contexto en el que ser mujer y viuda de un represaliado resultaba extremadamente difícil. Puede, sin embargo, que esas circunstancias hicieran desarrollar en ella un gran instinto de supervivencia, y no ya sólo de ella y de los suyos, sino de la figura humana y la obra artística de su marido, el gran poeta oriolano Miguel Hernández. Es muy probable que el legado del autor de Perito en lunas, El rayo que no cesa, Viento del pueblo y otros títulos emblemáticos no hubiera llegado hasta nuestros días de no ser por Josefina Manresa. Ella se encargó, en las dificilísimas condiciones del franquismo (y aun a costa de ponerse a riesgo) de recopilar toda la obra y toda la documentación que pudo acerca de Miguel Hernández, y de conservarlo todo hasta hacer posible que saliera a la luz con la llegada de la democracia.
Casada con Miguel Hernández en marzo de 1937, en plena guerra y por lo civil, Josefina Manresa Marhuenda había nacido el 2 de enero de 1916 en Quesada (Jaén), localidad en la que su padre estaba destinado como guardia civil. Allí pasó los primeros años de su vida, hasta que en 1927 la familia –originaria de Cox– se trasladó a Orihuela. Josefina era la mayor de cinco hermanos, en una familia en la que los recursos nunca fueron abundantes, por lo que con apenas 13 años ya empezó a trabajar en la fábrica de seda de Orihuela. Tenía 18 y trabajaba como modista en una sastrería oriolana cuando, en 1934, Miguel Hernández –cinco años y medio mayor que ella– comenzó a pretenderla, una relación que en poco tiempo se convertiría en un noviazgo formal de los de la época. De los que, por ejemplo, se reducían a comunicaciones por carta en momentos de distancia física, como durante las estancias de Miguel Hernández en Madrid.

Josefina Manresa y Miguel Hernández, trabajando mano a mano.

La vida de Josefina Manresa estuvo marcada por la dureza de principio a fin. A la delicada situación económica de la familia y las ausencias de Miguel Hernández por sus inquietudes literarias o su compromiso político –éste sobre todo tras el comienzo de la Guerra Civil– se fueron uniendo desgracias sucesivas, como el asesinato de su padre en Elda, en agosto de 1936 a manos de unos milicianos; la necesidad de vivir una luna de miel en el frente de guerra en Jaén, en la primavera de 1937; la muerte de su madre a finales de ese mismo año y la obligación de quedarse en Orihuela al cuidado de sus hermanos, mientras Miguel seguía fuera, en distintos frentes de guerra e incluso en la Unión Soviética, y volviendo a su localidad sólo de manera puntual; el fallecimiento de su primer hijo, Manuel Ramón, nacido en diciembre de 1937, con sólo diez meses de edad; la prisión y la muerte de Miguel, con sólo 31 años –ella tenía 26–, en marzo de 1942 en la cárcel de Alicante, y una existencia señalada desde entonces por ser la viuda de un proscrito para la dictadura franquista y además pobre.
Josefina Manresa pareció asumir con resignación y estoicismo esa situación, llevando desde entonces una vida totalmente anónima, al cuidado de su hijo Manuel Miguel –nacido en 1939, al que Miguel Hernández dedicó sus célebres Nanas de la cebolla–, viviendo primero en Cox y desde 1950 en Elche. Sin embargo, con ese mismo silencio fue realizando la tarea, tan ardua como trascendente, de recopilar y preservar toda la obra literaria de su marido y toda la documentación que hiciera referencia a él. Así lo hizo durante casi 40 años, hasta que, ya con la llegada de la democracia, comenzó a conocerse públicamente el vital trabajo que había estado realizando, y a ser reconocida ella como una figura fundamental por esta cuestión. También fue sólo a partir de entonces cuando Josefina Manresa comenzó a tener algo de vida pública, con la edición de su libro de memorias Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández (1981) y una tímida pero creciente aparición en los medios de comunicación. En marzo de 1982, con motivo del 40 aniversario de la muerte de Miguel Hernández, asistió por primera vez a un acto en memoria de su marido.

Noticia publicada en INFORMACIÓN el 27 de marzo de 1983 acerca de la visita de autoridades del Ayuntamiento de Elche y de la Diputación de Alicante a Josefina Manresa.
Pero esta etapa de reconocimiento en la madurez sería, por desgracia, truncada otra vez por la fatalidad. Manuel Miguel Hernández Manresa, el niño de las Nanas de la cebolla, murió de manera repentina en abril de 1984, con 45 años, siendo enterrado junto a su padre en el cementerio de Alicante. Josefina ya no acudió a la inauguración de la casa museo de Miguel Hernández en Orihuela, en marzo de 1985, ni a la presentación de un poemario inédito del autor, en octubre de 1986, ni a la cesión de todo el vasto legado documental de su marido al Archivo Municipal de Elche, al mes siguiente. Desde la muerte de su hijo se había recluido en casa y, además, se le detectó un cáncer de mama que minó su salud en muy poco tiempo. Sólo salió de su domicilio para ir al cementerio de Alicante en septiembre de 1986 y asisitir, en la más estricta intimidad, al traslado de los restos de su marido y su hijo a una tumba en la zona dedicada a alicantinos ilustres.
El Gobierno concedió en diciembre de 1986 una merecida Banda del Mérito Civil a Josefina Manresa, pero ella ya anunció que su salud le impediría recoger personalmente la distinción. Sólo dos meses después, el 18 de febrero de 1987, Josefina falleció en su casa de Elche. Su multitudinario entierro mostró que ella, la bella musa, la esposa leal, la viuda discreta y a la vez firme y comprometida, se había convertido también en una personalidad pública por mérito propio. A día de hoy es reconocida como una figura fundamental en la obra de Miguel Hernández y la preservación de su legado, y también como un referente femenino, al reflejar fielmente cómo la trascendencia de una mujer podía ir mucho más allá del rol que la sociedad del tiempo le otorgaba de manera automática. Josefina Manresa es también, por otra parte, Hija Predilecta de Quesada, la localidad donde nació y donde se conserva en la actualidad el legado de Miguel Hernández y el suyo propio en un museo dedicado a ambos, tras la controvertida salida de Elche de la documentación.