Sinopsis:

Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

lunes, 1 de octubre de 2012

MIGUEL HERNÁNDEZ, “LUX AETERNA”.



MIGUEL HERNÁNDEZ, “LUX AETERNA”.
( Insólitamente se elevó desde “el barro al cielo literario”)


    En apenas diez años, en su mayoría mal vividos, con incómodos asientos y duras camas.
Como dice en un poema: Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo.
   Miguel asumió –e incluso llegó a superar- lo que había leído en su primer estadio:  Darío, Campoamor, Villaespesa, J.Ramón, Gabriel Miró, Azorín, Emilio Carrere, Alfonso Camín…Con el transcurso de su breve vida Góngora, Cervantes, Calderón, Quevedo, Garcilaso, Lorca, Alberti, Neruda, Aleixandre…
    Era el poeta un empedernido lector, devoraba cuanto encontraba. Todos influyeron en su poesía, todos los estilos y tendencias se forjaron en el crisol de su portentosa mente y su corazón de león. Miguel con sus composiciones musicales originales, y sello de oro, a todos supera, es más, a horcajadas su poesía en su viento conmueve  al pueblo.
   Muchas veces se ha dicho y aun escrito que es el más grande poeta del siglo XX.
    Para mi la poesía hernandiana es, “tal una flor arcoiris perfumada de inmensa pasión”.
   Es muy difícil elegir una composición hernandiana, pero si me obligo a decir un título:

(ANTES DEL ODIO).-Por la gran extensión, las estrofas quinta y séptima:

Todo lo que significa
golondrinas, ascensión,
claridad, anchura, aire,
decidido espacio, sol,
horizonte aleteante,
sepultado en un rincón.
Esperanza, mar, desierto,
sangre, monte rodador:
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor.

No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo.
en tus brazos mi prisión:
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy. Siénteme libre.
Sólo por amor.
                                   ©Manuel-Roberto Leonís, Orihuela, octubre 2012.