Sinopsis:

Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

jueves, 16 de enero de 2020

viernes, 10 de enero de 2020

La amistad de Miguel Hernández con José Maria de Cossío, por Ramón Palmeral



La amistad de Miguel Hernández con José María de Cossío

Miguel Hernández no aceptó ser regenerado por el nuevo Régimen franquistas y perdió la vida

Ramón Palmeral

   Es sabido que José María de Cossío y Martínez de Fortún (1892-1977) de origen cántabro, abogado, escritor y polígrafo, pertenecía al bando nacional;  sin embargo, fue uno de los que ayudó siempre al poeta oriolano Miguel Hernández, primero cuando le dio trabajo en la Editorial Espasa-Calpe de Madrid  donde era director de la Enciclopedia  Los Toros. Tratado técnico e histórico cuyos primeros tomos se publicaron en 1943-1946, conocida por El Cossío. Aunque el proyecto fue una iniciativa de José Ortega y Gasset propuesto por la editorial de la que asesor. Definida por el crítico taurino Antonio Díaz Cañabate como «la Biblia del toro». Miguel trabajó como secretario y de escribiente con Cossío, por 250 pesetas al mes. Contacto que se lo consiguió el periodista murciano Raimundo de las Reyes en marzo de 1935, residiendo ambos en Madrid, posiblemente en la tertulia de Cruz y Raya de José Bergamín. Esto le dio independencia económica hasta el inicio de la guerra civil. Por ello, se pudo reunir con la élite de la Generación del 27 y con el poeta chileno Pablo Neruda, asistiendo a tertulias literarias en casa de Vicente Aleixandre donde acudió Federico García Lorca, hasta que éste se negó a asistir si acudía Miguel.

    Recordemos que Raimundo de los Reyes era  redactor de La Verdad de Murcia y dirigía Ediciones Sudeste de dicho periótico donde Hernández publicó su “opera prima” Perito en Lunas en enero 1933, pagado con 425 pesetas que le prestó el vicario general de Orihuela don Luis Almarcha. Fue en septiembre de 1936 cuando se entera en Orihuela (pasaba la vacaciones estivales) por Jesús Poveda del asesinato de Lorca escribe a su jefe el montañés José María Cossío y le pregunta: «¿Es cierto, lo de Federico García Lorca?». El asesinato de su admirado Lorca fue el detonante para que se alistara a las milicias republicanas en el Quinto Regimiento del PC Madrid el 23 de septiembre, con su cuñado Paco Moreno Soriano (marido de Elvira).  Se alista como mecanógrafo y fue destinado con los Zapadores a Cubas (Madrid).

     José María de Cossió como jefe de Miguel hasta el inicio de la guerra tendría una decisiva participación en la posterior tragedia carcelaria de Miguel, quien consiguió que le pusieran  en libertad  15 de septiembre de 1939 a través de unos informes positivos con el Director General de Seguridad. (Su causa no era judicial sino administrativa por paso clandestino de frontera; es decir, sin documentación).

    Al finalizar la guerra y en marzo de 1939 ambos fueron detenidos por uno milicianos en  Ciudad Lineal de Madrid. Cossío no llevaba la documentación en regla; pero un salvoconducto de Hernández les permite marchar libres. Es posible que le librara de un paseo.

  Según notas de Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia «intercedió cerca del ministro del Ejército y Secretaría General José Enrique Varela». Cossío lo consiguió a través de las amistades como Rafael Sánchez Mazas y Dionisio Ridruejo, director general de Propaganda y de la revista Escorial, para  que a  través del general José Enrique Varela hablar con el Caudillo para que le conmutaran la pena de muerte por la inmediata inferior de treinta años, como así sucedió.

    Estando Miguel preso en Torrijos 65, Cossío le buscó un abogado defensor junto al sevillano Eduardo  Llosent y Marañón, era Diego Romero Pérez, alférez provisional de Infantería perteneciente a la Auditoria del Ejército de Madrid, natural de Valverde del  Camino (Huelva) destinado en Madrid. De Cossío acudió en varias ocasiones a las cárceles para entrevistarse con el preso Miguel Hernández y llevarle comida, otras acompañado por escritores falangistas  como Dionisio Ridruejo o poeta como José Maria Alfaro para proponerle que hiciera "algún gesto" de arrepentimiento o de apoyo al Régimen, lo que provocó la ira de Miguel Hernández, los rechazó y los echó de la prisión. Las visitas de Cossío se hallan anotadas en la correspondencia de Miguel a su mujer Josefina Manresa, y son las siguientes:

-24 de mayo de 1939, en la prisión de Torrijos, al día siguiente le envía comida.
-20 de junio de 1939, hablo por teléfono desde la prisión de Torrijos.
-5 de diciembre de 1939, le visita en la prisión de Conde de Toreno.
-29 de abril de 1940, en Conde de Toreno, después haber perdonado la pena de muerte, le visita con su abogado Diego Romero. Le proponen ha haya algún gesto de arrepentimiento y colaborara con el nuevo Régimen.
-1 de julio de 1940, en Conde de Toreno, otra visita a Miguel quizá con José María Alfaro.
-En el Reformatorio de Adultos d Ocaña,  fecha sin determinar, le visita Cossío y Dionisio Ridruejo Jiménez, director de la revista falangista Escorial, junto a otros falangistas para proponerle a Miguel que colaborara con dicha revista, a favor del Régimen, renunciando a sus ideas republicanas. Les dio un no rotundo y leo echó a fuera. Y rompió su relación definitiva con Cossío. De haberlo hecho seguramente hubiera sido indultado y puesto en libertad.
 ­— «Me parece increíble que esos viejos amigos no me hayan conocido mejor. ¡Que hayan venido a verme [Ocaña] para hacerme proposiciones deshonestas, como si Miguel Hernández fuera una puta barata! ». (Comentario, meses después, al compañero preso y paisano Luis Fabregat Terrés en el Reformatorio de Adultos de Alicante –todavía no era cuñado de su hermano Vicente, éste se casaría dos veces, la segunda con una hermana de Luis Fabregat).
  En carta desde el Reformatorio de Adultos de Alicante de 10 de octubre de 1941, le dice  a Carlos Rodríguez Spiteri: «No me recuerdes a Cossío. Recuérdame a los amigos de verdad».
 
   Gracias al hallazgo de El Hombre acecha en la biblioteca de Cossío en la Casona de Tudanca, de Santander, Leopoldo de Luis, publicó en Santander, 1981 (Casona de Tudanca) una edición facsímil de este poemario de guerra con dedicatoria a Pablo Neruda. Porque  poseía una capilla (hojas sueltas e un libro, sin  encuadernar).
   En su declaración ante el juez militar en Orihuela, el 1 de octubre de 1939, Hernández había manifestado que creía que su liberación se había producido gracias a la intercesión de José María de Cossío, de Rafael Sánchez Mazas y Eugenio Montes, y entrega un certificado o aval de Juan Bellot (secretario provincial de milicias de FET y de las JONS, de Valencia). Cossío a través de sus amigos falangista de la tertulia “Musa Musae” que se reunía en el Café Lion de la calle Alcalá, entre ellos el ministro Sánchez Mazas, consiguió que le conmutaran la pena de  muerte (Sentencia firme de18-01-1940) por la reclusión mayor de 30 años.

    La relación de amistad entre Miguel Hernández y Cossío se rompió definitivamente desde el momento que Cossío le pidiera arrepentimiento y colaboración con el nuevo Régimen, para demostrar su agradecimiento por haber sido conmutada la pena de muerte de 18-01-1940. Conmutación  del Jefe del Estado Francisco Franco por la de 30 años, de 09 de julio de 1940 y, firmado el recibí el 25 de julio de 1940 (el recibo tiene error al decir junio), estando en Conde de Toreno.
   
     Porque era tal su integridad como poeta el compromiso que, prefirió morir a defraudar a sus lectores y seguidores republicanos, en una ocasión llego a comentar que él era el autor de Viento del pueblo, su poemario  de guerra más bélico y arrebatador por la causa republicana. Al final de su vida, enfermo de tuberculosis, no quería saber  nada con los viejos amigos como Juan Bellod, Luis Almarcha, o Cossío.

    A pesar de estos contratiempos José María de Cossío publicó un grupo de quince sonetos de Miguel Hernández, El silbo vulnerado, en 1949.

Fdo.- Ramón Fernández Palmeral es autor de Miguel Hernández. El poeta del pueblo. Biografía en 40 artículos, Editorial ECU de Alicante. Libro que se presentará el 16 de enero actual a las 19.00 h, en Liberia Pynchon&Co de Alicante.







Alicante, 10 de enero de 2020 
Ramón Palmeral

Articulo publicado en El Confidencial Digital de Madrid. en La voz del lector. 13 de enero 2020

"La integritad poético-política de Miguel Hernández", por Ramón Palmeral

Publicado en ALICANTEMAG (Revista de cultura), 10 de enero de 2020

http://alicantemag.com/letras/la-integridad-del-discurso-poetico-politico-miguel-hernandez


Franco saluda a don Luis Almarcha, obispo de León en 1944

martes, 7 de enero de 2020

'El poeta del pueblo': la integridad del discurso poético-político de Miguel Hernández. Alicante Plaza. Ramón Palmeral

Presentación del libro de Ramón Palmeral El 16 de enero

'El poeta del pueblo': la integridad del discurso poético-político de Miguel Hernández





7/01/2020 - 
ALICANTE. En estos tiempos actuales en que los políticos no cumplen con su palabra y lo que dijeron en las campañas electorales no vale cuando son investidos en sus cargos, surge  la evocación de un poeta íntegro, uno de los más activos  poetas de la poesía de la guerra civil como es Miguel Hernández (1910-1942), llamado el poeta el pueblo o 'poeta de la revolución' por los que le condenaron a muerte. 
Ramón Palmeral, sostiene que el sacerdote don  Luis Almarcha (1887-1974), canónigo de la catedral de Orihuela desde 1914 y vicario desde 1924, amigo de la familia, pudo haberle  salvado la vida de Miguel Hernández cuando estaba enfermo de tuberculosis y tifus  en la enfermería del Reformatorio de Adultos de Alicante (actuales Juzgados de Benalúa) quien le había apoyado y estimulado durante aquellos primeros años de su formación poética, permitiéndole el acceso a su amplia biblioteca y llegando a prestarle ayudar para la financiación de Perito en lunas (1932), en  Murcia.

lunes, 6 de enero de 2020

"Las abarcas desiertas" / Miguel Hernandez. Día de Reyes


"LAS ABARCAS DESIERTAS"


bblanco



En vísperas de Reyes de 1937 (2 de enero) publica Miguel Hernández en la revista "Ayuda" del Socorro Rojo el interesante poema "Las abarcas desiertas". Donde recuerda, con ternura y rabia, su dolorida niñez de pastorcito cabrero. El objetivo del poema era recabar ayuda para donativos y juguetes en beneficio de la infancia necesitada. Interesante la nota aclaratoria ofrecida en primera página:

"Los niños de la España libre y en armas tendrán este año, merced a la generosidad de millones de personas, lo que la casta que nos dominaba había hecho privilegio exclusivo de sus hijos: juguetes y libros con que estimular su espíritu y crear sus castillos imaginativos de una sociedad mejor."

¿Se trata de una canción de cuna para no dormir, de una nana tristísima, de un fracasado villancico..., o, un poco, de todo ello? En el duro relato de la vida de Miguel se sentirán aludidos muchos niños y niñas que, en tiempos de hambre y miedo, echan de menos la relajada paz de sus primeros años.

Las abarcas desiertas


Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.
Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.
Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.
Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.
Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.
Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.
Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.
Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.
Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.
Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.
 
MIGUEL HERNANDEZ

sábado, 4 de enero de 2020

La integridad del discurso poético-político de Miguel Hernández





  


La integridad del discurso poético-político de Miguel Hernández

   En estos tiempos actuales en que los políticos no cumplen con su palabra y lo que dijeron en las campañas electorales no vale cuando son investidos en sus cargos, surge  la evocación de un poeta íntegro, uno de los más activos  poetas de la poesía de la guerra civil como es Miguel Hernández (1910-1942), llamado el poeta el pueblo o «poeta de la revolución» por los que le condenaron a muerte. 
   Ramón Palmeral, sostiene que el sacerdote don  Luis Almarcha (1887-1974), canónigo de la catedral de Orihuela desde 1914 y vicario general desde 1924, vecino amigo de la familia, pudo haberle  salvado la vida de Miguel Hernández cuando estaba enfermo de tuberculosis y tifus  en la enfermería del Reformatorio de Adultos de Alicante (actuales Juzgados de Benalúa) quien le había apoyado y estimulado durante aquellos primeros años de su formación poética, permitiéndole el acceso a su amplia biblioteca y llegando a prestarle ayudar para la financiación de Perito en lunas (1933), en  Murcia.
  A mediados de marzo de 1939, Hernández es abandonado en Madrid por su camaradas, regresó a Cox, estuvo en Orihuela visitando a Ramón Pérez Álvarez, al abogado José Martínez Arenas y al vicario don Luis Almarcha (regresado de su exilio y persecución republicana) para pedir refugio y amparo, sin conseguirlo, por eso escribe a Cossío para decirle que se iba a Sevilla. Conocemos parte te la conversión del vicario con Miguel, dice que le dijo: “Nos ha separado la política, pero no la religión». Testimonio que sin bien puede ser cierto, no era la verdad, porque Miguel se hizo laico. Parece ser que fue entonces cuando le dijo don Luis que  «rectificara de sus ideas y de sus escritos». Pero Miguel no le hizo caso. Parece ser que también le dijo: «los que hemos sido perseguidos tenemos que ayudar ahora a los perseguidores».  
  Cuando Miguel estuvo preso en Torrijos pidió a su mujer avales de don Luis Almarcha, de Juan Bellos y de José Martínez Arenas. Libre el 15 de septieembredel 39, es vuelto a ser detenido en Orihuela, encerrado  y aislado en los sótanos-prisión del Seminario de Orihuela, no recibió visitas de nadie, ni de don Luis Almarcha que estaba, por entonces en Orihuela. Tampoco fueron, padre ni la mujer, ni amigos.
   El chantaje de don Luis Almarcha a Miguel Hernández, preso y enfermo, consistía, en que el poeta escribiera poesía o textos laudatorios al Movimiento Nacional, victorioso de la guerra, porque se trataba de una firma muy valorada en su tiempo y además que contrajera matrimonio por el rito católico con su mujer  Josefina Manresa, en un matrimonio civil de 09-03-1937 en Orihuela que no reconocía el nuevo Régimen. De cumplir los deseos de don Luis lo podía trasladar al sanatorio de Porta-Coeli de Valencia para enfermos pulmonares y tuberculosos, edifico cerca de la prisión de San Migue de los Reyes en Vétera.
  Don Luis Almarcha trató de convencerlo con una visita que le hizo en el Reformatorio a finales de febrero o primeros de marzo de 1942 (acompañado por Antonio Fantuchi, Alfonso Ortuño y Manuel Guerrero, director del Reformatorio)  además le encargó al padre Vicente Dimas, cura de El Altet que lo visitara y éste delegó en el jesuita padre Joaquín Vendrell. Su mujer consiguió convencerle para contrajera matrimonio católico al moribundo en la enfermería el 4-03-1942 por el capellana Salvador Pérez Lledó capellán del Reformatorio. Sin poderse levantar de la cama con un apósito en el costado que le supuraba y dos presos testigos que lo sostenían.  Pero ninguno de los eclesiásticos consiguió Miguel una sola línea a favor de las autoridades del nuevo Régimen del Nacional catolicismo, cuya negativa le costó el no ser atendido debidamente, y por lo tanto, le costó la vid. Comentó  sus compañeros de la enfermería que él era el autor de Viento del pueblo y no podía traicionar sus ideas y por las tantos republicanos dieron su vida por la libertad.
    Pero si lo vemos desde otro punto de vista, cuando los matrimonios civiles y el divorcio fueron declarados nulos el 23 de septiembre de 1939, al casarse por el rito canónico su mujer y su hijo eran reconocidos legalmente y podría entrar a verle al interior de la enfermería.
    Es cierto que Don Luis Almarcha no era en marzo de 1942, obispo de León (lo nombraría el papa Pío XII en 1944), ni Procurador en Cortes por su condición de miembro de la Junta Extraordinaria de la Delegación Nacional de Sindicatos durante la I Legislatura de las Cortes Españolas (1943-1946) ni miembro del Consejo del Reino, pero sí es cierto que era vicario de la diócesis d Orihuela-Alicante , tenía gran influencia en Madrid con los fascistas y falangistas, sobre todo después hacer sido un preso de los republicanos en Barcelona, durante la guerra civil por un años, donde logró huir a Francia.
     El 16 de enero actual a las 19 horas se presenta una nueva biografía revisada titulada Miguel Hernández. El poeta del pueblo. Biografía en 40 artículos, en la Librería Pynchon&Co de la calle Segura 22 de Alicante, por el hernandiano Ramón Fernández Palmeral, publicada en la Editorial  ECU de Alicante, donde intervendrá el propio autor, así como María Consuelo Giner Tormo, presidente de Espejo de Alicante; Juan Antonio Urbano Cardona, escritor y poeta y José Antonio López Vizcaíno, gestor de la editorial ECU. En dicho actos se celebrará un recital en homenaje a Miguel Hernández por poetas alicantinos.

Fdo.- Ramón Fernández Palmeral: Autor de Miguel Hernández. El poeta del pueblo.
Alicante, 10 de enero de 2020 




Publicado en Diario de Alicante