Sinopsis:

Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

martes, 21 de septiembre de 2021

A 85 años del inicio de la Guerra Civil española

 

A 85 años del inicio de la Guerra Civil española

Algunos aspectos y causas esenciales

20 septiembre 2021,
Desastre de Annual, 1921
Desastre de Annual, 1921

Todavía no se han estudiado, objetivamente, las causas y los motivos que dieron lugar al inicio del llamado el Alzamiento Nacional en julio de 1936 por los militares africanistas convertidos en salva patrias. No un golpe de Estado como pudieron ser el del general Pavía en el Congreso el 3 de enero de 1874 o el que dio Segismundo Casada el 5 de marzo de 1939, sino una sublevación militar que causó tres años de guerra. Me pregunto por qué razón los generales republicanos africanistas se sublevaron contra el gobierno de la Segunda República, es decir contra sus superiores. Tal vez por estas razones convenga recordar algunos aspectos o causas sobre la Guerra Civil Española (GCE), que comenzó el 17 de julio de un lejano 1936 en Melilla; es decir, hace ochenta y cinco años, y que, aún mantiene divididos a los españoles.

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https://wsimag.com/es/cultura/67001-a-85-anos-del-inicio-de-la-guerra-civil-espanola

jueves, 2 de septiembre de 2021

Un juzgado de Alicante desestima el borrado del nombre secretario del juicio a Miguel Hernández en un artículo de investigación

 MIGUEL HERNÁNDEZ Un juzgado de Alicante desestima el borrado del nombre del secretario del juicio a Miguel Hernández en un artículo de investigación

La resolución considera que eliminar el nombre de Baena Tocón supondría revivir la censura preconstitucional y refrenda la decisión de la Universidad de Alicante de no aceptar la demanda del dijo de Tocón. Rafa Burgos/ El país

Una calle de Orihuela (Alicante) decorada con un mural en homenaje al poeta Miguel Hernández.
Una calle de Orihuela (Alicante) decorada con un mural en homenaje al poeta Miguel Hernández.Pepe Olivares

El magistrado del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 de Alicante ha dado la razón este jueves a la Universidad de Alicante (UA) y permitirá que el nombre de Antonio Luis Baena Tocón, secretario que participó en el juicio que condenó a muerte a Miguel Hernández, continúe en el repositorio de la entidad académica a disposición de cualquiera que desee buscarlo en internet. De esta forma, el juez desestima el recurso presentado por el hijo de Baena contra la resolución tomada por el exrector de la UA, Manuel Palomar. “No podemos pedir a una universidad pública que ejerza una suerte de censura previa sobre la producción científica de su profesorado, porque ello supondría la reviviscencia de las formas de censura anteriores a la probación de la propia Constitución”, falla el juez en su resolución, contra la que cabe recurso de apelación.

Tal como adelantó EL PAÍS en 2019, la gerencia del campus alicantino accedió a retirar del repositorio de la UA (RUA) el nombre del secretario judicial franquista, que aparecía en un artículo del catedrático Juan Antonio Ríos titulado El caso Diego San José y el Juez Humorista. El descendiente de Baena apelaba a la ley de protección de datos personales y al derecho al olvido digital para que desapareciera cualquier referencia a su padre. Esta decisión generó una fuerte polémica en el ámbito académico, ya que suponía ejercer la censura en el ámbito de la investigación histórica.

Ríos solicitó que se retirara eventualmente su texto y presentó un recurso de alzada para que la UA investigara el asunto. El Vicerrectorado de Investigación y Transferencia de Conocimiento de la entidad académica alicantina resolvió que las funciones desempeñadas por Baena Tocón, al ser públicas, “son de interés público”, por lo que “la publicación de su nombre no es contraria a la normativa de protección de datos de carácter personal”. Finalmente, Palomar acordó anular la decisión de su gerencia y permitió que el nombre del secretario judicial apareciera completo. Un informe solicitado a la Agencia Española de Protección de Datos avalaba esa decisión.

Más Información

El hijo de Baena Tocón recurrió este dictamen. Y ahora, un juez ha desestimado su demanda. Según la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico, los hechos recogidos en el texto de Ríos “responden a una construcción historiográfica que permite una participación subjetiva del autor a la hora de plasmar e interpretar las fuentes en su relato”. Y se basa en “datos ciertos”, ya que Baena Tocón “intervino como secretario judicial en el Juzgado Especial de Prensa que instruyó el caso de los procesados Miguel Hernández y Diego San José, levantando diligencias de todo tipo, entre ellas de instrucción o indagación, y dando fe de las actuaciones practicadas”.

Añade el magistrado que “debe prevalecer la libertad científica del investigador en un trabajo de investigación histórica, frente a la protección de los datos personales, cuando la información que contiene tiene relevancia o interés público”. Y dado que el secretario judicial ejercía una función pública, su intervención en el juicio de Miguel Hernández tiene “interés público”. “Debemos señalar”, continúa el juez, “que esta función lo fue en ejercicio de la legalidad entonces aplicable”.

La sentencia indica también que “la jurisprudencia” ha establecido “la mayor protección de la que goza la libertad científica respecto a la libertad de expresión e información, y la innecesariedad de que la veracidad responda a datos exactos, menos cuando se trata de un trabajo de investigación histórica, admitiéndose inexactitudes que respondan a errores circunstanciales que no afecten a la esencia de lo informado”. Por tanto, desestima la demanda interpuesta por el descendiente de Baena Tocón.

Según las investigaciones históricas contrastadas, la firma de Antonio Luis Baena Tocón aparece al menos en 10 documentos del expediente del consejo de guerra que se desarrolló en Madrid en 1940 contra Miguel Hernández. La sentencia lo condenó a pena de muerte por adhesión a la rebelión, si bien la condena fue conmutada por Franco en octubre de 1940 por 30 años de prisión mayor. El poeta murió en 1942, en el Reformatorio para Adultos de Alicante, por una tuberculosis que empeoró su salud ya muy precaria.

George Orwell, estuvo en España durante la guerra civil

 Eric Arthur Blair (Motihari, Raj Británico, 25 de junio de 1903-Londres, Reino Unido, 21 de enero de 1950),12​ más conocido por su seudónimo de George Orwell, fue un novelista, periodista, ensayista y crítico británico nacido en la India, conocido mundialmente por su novelas distópicas Rebelión en la granja (1945) y Mil noveciento ochenta y cuatro (1950).


Jardin George Orwell en el recinto del Hospital Provincial de Lleida (España).
 

Orwell decidió combatir en España con la idea de «matar fascistas porque alguien debe hacerlo».10​ Así se lo hizo saber a su amigo Henry Miller en París en las navidades de 1936, quien le intentó convencer de que era «una idiotez». Aun así, no consiguió hacerle cambiar de idea, ya que su decisión estaba basada en la lucha por unos ideales.

Llegó a Barcelona el 26 de diciembre de 1936 con una carta de presentación del Partido Laborista Independiente (no se afilió al partido hasta junio de 1938,11​ tras volver a Inglaterra12​) y ese mismo día se alistó y fue asignado como miliciano al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), de orientación trotskista. Más tarde escribiría que de haber comprendido mejor la situación política en España, se habría unido como miliciano a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).13

En enero y febrero de 1937 combatió en el frente de la sierra de Alcubierre (Huesca). Más tarde, estando de permiso en Barcelona, participó en las Jornadas de mayo de 1937 y tras volver al frente, recibió un tiro en el cuello en las proximidades de Huesca, el 20 de mayo de 1937. Su experiencia le motivó para escribir Homenaje a Cataluña, donde describe su admiración por lo que es identificado como ausencia de estructuras de clase en algunas áreas dominadas por revolucionarios de orientación anarquista. Pero también critica, al igual que Franz Borkenau en su El reñidero español (1937), el control estalinista del Partido Comunista de España y las mentiras que se usaban como propaganda para la manipulación informativa. En 1937, durante la represión del gobierno de Negrín contra el POUM, Orwell relató que estuvo a punto de ser asesinado en Barcelona.

Su participación en la guerra civil española le marcó para siempre su visión del mundo. En 1946 escribió «La guerra de España y otros acontecimientos ocurridos en 1936-1937 cambiaron las cosas, y desde entonces supe dónde me encontraba. Cada línea en serio que he escrito desde 1936 ha sido escrita, directa o indirectamente, contra el totalitarismo y a favor del socialismo democrático como yo lo entiendo».10

Al volver a Inglaterra estuvo ingresado con tuberculosis en un sanatorio, tras lo cual se fue a Marruecos para recuperarse.

Orwell opinaba que si bien se necesitaba un cambio radical en las sociedades occidentales, y por tanto en los países capitalistas, el estalinismo representaba una amenaza a los principios que lo sustentaban.14

La novela distopía es un subgénero de la literatura de ciencia ficción que se ha convertido durante el último año en asunto principal de una nueva ola de libros juveniles.

Una nueva hornada de novelas como las de las sagas Delirium o bien Despierta. Across the Universe son recibidas con gran entusiasmo por los jóvenes lectores alrededor del mundo.

El relato distópico nos presenta una hipotética sociedad futura donde, ya sea por la deshumanización de la misma, un gobierno totalitario o el control intrusivo que la tecnología ejerce sobre el día al día, el individualismo se degrada en términos absolutos en favor del pensamiento único y de una sociedad unitaria. En definitiva, un mundo de pesadilla donde nadie debe saltarse las reglas o corre el riesgo de ser aniquilado. Por ello se afirma que la distopía es lo opuesto a la utopía, la sociedad ideal donde todo funciona a las mil maravillas.

Las primeras historias de este tipo aparecieron a finales del XIX; sin embargo, son dos los títulos de referencia que han inspirado a la mayoría de los que han venido después: Un mundo feliz, de Aldous Huxley, y 1984, de George Orwell.

En realidad, las historias distópicas son una protesta contra ciertos sistemas de gobierno o ideales sociales extremistas que acaban resultando peligrosos (fascismo, comunismo, teocracias, capitalismo, feminismo mal entendido, etc.). Precisamente este aspecto negativo sirve como llamada de atención con valor didáctico al representar lo que podría suceder con la Humanidad en el futuro si no se tiene cuidado.

El miedo, la coacción y la falta de libertad son los elementos principales en esta clase de narración. Otras características de este subgénero son la presencia del dolor y de la presión psicológica; la alienación del individuo, ya sea por adoctrinamiento o por el uso de drogas que le privan de la capacidad de sentir o emocionarse (como sucede en Despierta); un evidente halo de pesimismo, y la presencia de un antagonista inflexible y malvado, así como de un protagonista que puede abrir los ojos a la realidad y rebelarse ante su destino y el de los que le rodean.


Las distopías del siglo XXI

Las nuevas distopías juveniles tratan algunos de estos elementos, aunque no de la forma tan extrema como los clásicos por el tipo de público al que va dirigido. No obstante, esto no impide que sean historias igual de reflexivas en las que se combinan hábilmente aventura, intriga o romance con ciencia ficción, sin eludir que el lector se detenga a pensar sobre lo acertado o no de ciertos comportamientos y de las consecuencias que pueden acarrear, del mismo modo que aprende a valorar y a desestimar aspectos importantes de las diferentes sociedades posibles.

Algunas de las distopías que han abierto las puertas del género a muchos jóvenes lectores son los Los juegos del hambre, de Suzanne Collins,
o El corredor del laberinto, de James Dashner.