Sinopsis:

Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com
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miércoles, 1 de abril de 2026

Poema desconocido de Carmen Conde dedicado a Miguel Hernández tras su muerte en 1942, en prosa poética

 



 Al pie: «Castilla, en el año de su muerte 1942».

 (Aunque desde 1941 residía con Amanda Junquera en la casa de Vicente Aleixandre de la calle Velintonia de Madrid) al escribir Castilla, y no Madrid, despinta un poco para los censores del franquismo; porque en esas fechas Madrid formaba parte de la Región de Castilla la Nueva con Toledo Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara, hasta la Constitución de las Autonomías de 1978. 

Poema en prosa descubierto por el catedrático de la Universidad de Murcia Francisco Javier Díez de Revenga en el Patronato  Carmen Conde-Antonio Oliver en Cartagena


Cuando Carmen Conde se enteró de la muerte de Miguel Hernández en meses posteriores al 28 de marzo de 1942 en Alicante, ella se encontraba refugiada en Madrid  junto a su amiga Amanda Junquera, esposa del catedrático Cayetano Alcáza Molina. Ambos pertenecían al bando nacional, lo que hacía que su situación fuera especialmente protectora y favorable, ya que Conde era republicana y ya había acabado la guerra civil.

Profundamente afectada por la noticia, escribió una carta en prosa poética sin destinatario, que quedó archivada en el Patronato de su nombre en Cartagena  y nunca llegó a publicarse. Este texto llevaba por título “A Miguel” y constituye un testimonio íntimo del dolor y la admiración que sentía por el poeta.

Carmen Conde y Miguel Hernández se habían conocido años antes, en Orihuela, el 2 de octubre de 1932, durante la Romería Lírica que los escritores y poetas oriolanos dedicaron a Gabriel Miró, a quien admiraban profundamente, ya que Miró era autor de obras famosas novelas Nuestro Padre San Daniel y El obispo leproso, de los años veinte ambientadas en Orihuela, la ciudad del Segura (Segral) que conocía bien. Entre los organizadores se hallaba Ramón Sijé, Carlos Fenoll, José María Ballesteros...

El escritor Gabriel Miró había estudiado en el Colegio de Santo Domingo en el siglo XIX, junto a su hermano Juan. Además, su madre, doña Encarna Ferrer Ori, era natural de Orihuela y tenía allí familiares que podían encargarse del cuidado de sus hijos, lo que reforzó su vínculo con la ciudad. El padre Juan Miró Moltó era natural de Alcoy, ingeniero de Obras Publicas.

Como resultado de esta Romería Lírica, se inauguró un busto de Miró en bronce del escultor murciano José Seiquer Zanon, que actualmente se halla en la Glorieta Gabriel Miró de Orihuela. en aquellas ocasión se publicó solo número titulado "El clamor de la verdad".

.......................

El 30 de marzo de 2026 la Asociación Cultural AUCA de las Letras le dedicó un acto homenaje a Carmen Conde por los 30 años de su fallecimiento (1996-2026) en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, Casa Bardín de la calle san Fernando 44, de Alicante, organizado por Eugenia Sánchez y Manolo Condevolney con la participación de una veintena de poetas, entre ellos Ramón Palmeral leyó el poema "A MIGUEL", convertido en poema que dice:

 

                          (Ramón Palmeral, leyendo el siguiente poema "A Miguel")

                  

                A MIGUEL


             ¡Qué joven eras, Miguel!
             con tus ojos azules y fanáticos, 

             tu rostro de tierra fresca aún sin arar.


             Tus dientes, fríos de blancura,

             y aquella risa —mar mío—

             que subía por tu cuerpo

             y retemblaba en tus brazos.

             ¡Qué pena tan negra,

              tan honda como raíces,

              saber que moriste en una ciudad amarga

              donde cambiaron tu vida

              por otra vida joven

              que nosotros no matamos!


              Yo pensaba que eras

              mi hijo más noble,

              mi amigo más alegre,

              mi hermano más joven.


             La mano más limpia

             que tomó mi mano,

             los ojos azules

             que mejor miraban el mundo.


             iY ahora quedamos solos

             con nuestros muertos!


             Uno tras otro…

             iremos reuniéndonos con vosotros,

             los que ya habéis caído,

            esperándonos con una sonrisa de hierba

            entre los dientes.


El Escorial, Castilla. Carmen Conde, 1942


(Original encontrado por el catedrático Francisco Javier Diez de Revenga conserva en el archivo del Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver de Cartagena.

 

 

 

 



Video donde Ramón Palmeral leyó el poema el 30-03-2026

jueves, 24 de julio de 2025

El poeta oriolano Carlos Fenoll y la calle del Horno, por el escritro oriolano Antonio Colmina Riquelme

 

Opinión

El poeta oriolano Carlos Fenoll y la calle del Horno

Vista panorámica de Orihuela desde el Seminario.

Vista panorámica de Orihuela desde el Seminario. / Tony Sevilla

El que esto les escribe, fue en su niñez vecino de Carlos Fenoll, que fuera entrañable amigo de Miguel Hernández y de Ramón Sijé, y compañero de ambos en las tertulias literarias de la tahona.

Vivíamos ambos en la calle del Horno de Orihuela, dicha vía comienza donde termina la plaza Caturla, estaba compuesta de dos hileras de casas unifamiliares, tan pegadas unas de otras que todos vivíamos casi en comunidad. En dirección ascendente, a la izquierda, comenzaba la calle con la taberna y vivienda de Teresa “La Chalá”, siempre abarrotada de albañiles y estibadores de La Lonja. A continuación había un almacén propiedad de “Jeromo el del Puente”. Seguía una casa donde vivía José María Parra—sargento de Marina, con su esposa Almudena García y sus hijos. En la parte de arriba residía Antonio “El Peladilla” con su esposa Josefa y sus hijos. Al lado tenía su vivienda nuestro personaje, Carlos Fenoll con su familia. Seguía la de “El señorito Paco el de la capa”.

En la otra fila, subiendo a la derecha, en primer lugar estaba la casa de Concha, —la Recovera—, vivía con su marido y una numerosa prole, uno de sus hijos, Bienvenido López Riquelme, fue famoso jugador de fútbol militando en el Sevilla en los años 50. En la siguiente residía Ramón “El Rondollo” y sus dos hijos: “Ramonico” —recordado jugador del Hércules— y Conchita. Justo al lado residía una familia de apellido Rada. Pegado a ellos y frente a la de Carlos Fenoll, vivía Rafael y su esposa Asunción, y sus hijos Rafael, Pepe y Margarita. Un poco más arriba tenía su domicilio Nicolás “El Barquillero”; en la parte frontal de la calle se ubicaba la vivienda Enrique Colomina, asentador de la Lonja, también la de Pedro Albarracín, conocido por “El Pipiripipi”.

La convivencia entre los vecinos era muy familiar, por las noches del duro verano las mujeres rociaban la calle y sacaban las mesas y sillas a la puerta para cenar “a la fresca”. Pero centrándonos un poco más en el personaje que hoy nos ocupa, mi vecino de entonces Carlos Fenoll Felices, entre su casa y la mía sólo había una en medio. Él, como panadero trabajaba de noche, por el día estaba casi siempre en su casa, solía descansar en su puerta sentado en una silla baja de anea, se la ponía de lado apoyando su brazo derecho sobre el respaldo, siempre salía en verano vistiendo un pantalón bastante ancho para su fino talle y una camiseta blanca de tirantes. Era un hombre extrovertido, dicharachero, buena persona, gustaba de contarnos cuentos a los chiquillos, nos recitaba poemas y cuando se sentaba en su puerta todos los críos andábamos siempre cerca de él para que nos relatara sus escarceos taurinos. Sus hijos Antoñito y Carlines, eran mis compañeros de juegos.

Ascensión Ávila Martínez, esposa de Carlos, era una mujer muy atractiva, yo en mi corta estatura la veía alta, se recogía su negro pelo sobre la nuca con un moño, de finos modales, vestía siempre elegantemente, mi madre y ella congeniaron mucho y llegaron a ser muy buenas amigas.

Carlos Fenoll pasaba gran parte de su tiempo leyendo o escribiendo sobre su mesa de comedor, era su gran pasión, pero también le gustaba el flamenco; era muy participativo en las fiestas. La marcha de la familia Fenoll hacia Barcelona, hecho que ocurrió en 1951 [1947], dejó un poco huérfana la calle del Horno. 

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ENLACES de interés:

 Recuerdos de Carlos Fenoll, por Ramón Fernández Palmeral en Información 08-08-2012

Enlace a la página Centenario del nacimiento de Carlos Fenoll

Biografía: "Trayectoria vital y poética de Carlos Fenoll Felices", en Amazon 


 

domingo, 29 de octubre de 2023

Valoración de una amistad entre Miguel Hernández y Ramón Sijé ante la Elegía

 Comentarios

                         Retrato al óleo de Ramón Sijé, pintado por Ramón Palmeral, 2013

Unknown dijo...

Miguel Hernández fue un poeta que nació en Orihuela en 1910 y que se desplazó a Madrid durante la década de 1930. Durante su estancia en Madrid, recibió la noticia de la inesperada muerte de su gran amigo Ramón Sijé, al cual le dedica la interpretación de este poema presentado anteriormente; Elegía.
El poema se divide en diferentes partes, en cada una de las cuales el autor presenta un sentimiento diferente. Comienza con el dolor, la muerte y rebeldía o ira. Repentinamente, el autor da un vuelco al poema y comienza a escribir versos en los que presenta la esperanza del regreso de su amigo.
Miguel Hernández no puede expresar mejor en este poema la añoranza que siente hacia su amigo, por eso precisamente he escogido comentar este gran monumento poético, gracias al cual me he dado cuenta de que debemos disfrutar de lo que la vida nos regala y que lo último que debemos perder es la esperanza.

Respecto a los vídeos adjuntados, me decanto personalmente por la canción de Joan Manuel Serrat debido a que un poema tan impresionante como es Elegía, qué menos que añadirle una voz que nos haga sentir el poema dentro de nosotros mismos.

Unknown dijo...

Afrontar la muerte de un amigo debe de ser muy duro, yo, por suerte, no he pasado ninguna así, pero gracias a este fantástico poema de Miguel Hernández, las personas que no hemos pasado nada parecido podemos hacernos a la idea de cuan doloroso puede ser.
Sobre todo en la versión del poema que nos has dejado en el vídeo, donde se combina el poema con una música para ponernos en situación y transmitir más sensaciones, además de el sentimiento con el que esta leído el poema. Todo esto crea una perfecta transmisión del dolor que el autor sintió al perder a su amigo y busca transmitir con esta obra.

Miriam Serrano Piquer dijo...

Para comprender el significado del poema, lo primero se debe tener en cuenta es la relación entre los dos poetas, Miguel Hernández y Ramón Sijé. Ambos, vecinos Orihuela, entraron en contacto en la presentación de la revista Voluntad. Sijé ayudó a Miguel Hernández en sus primeros pasos literarios, hasta le busco un editor en Murcia para el libro Perito en lunas, también le publicó varios poemas en su propia revista, El Gallo Crisis.
Miguel con remordimiento por dejar su amistad, quiso reconciliar su conciencia escribiendo en sólo 15 días, el poema. La Elegía está estructurada formalmente en quince tercetos y un serventesio final. Se puede observar como representa el desconcierto en el inicio; como se percata, desde el sexto terceto hasta el undécimo, la rabia y el enamoramiento de este poeta; y en la parte concluyente exalta la naturaleza humana.
Se puede decir que es un poema que exalta la emotividad, leyéndolo puedes recrear en ti las emociones que Miguel estaba sintiendo, su entristecimiento. A demás, se puede experimentar propiamente, muchas personas habrán tenido recientemente un fallecimiento, ya sea de un amigo, o de alguien querido, al cual no le habías expresado tu afecto. La música que se le añade posteriormente por Joan Manuel Serrat recrea un ambiente de dolor todavía más profundo.
El texto está repleto de recursos estilísticos como las metáforas que suelen ser referidas a la muerte, aparecen hipérboles con el dolor y sufrimiento del amigo, surgen bastantes polisíndeton. Encontramos también otros recursos, como la anáfora, la sinestesia y la aliteración.

Unknown dijo...

La dureza de haber perdido a un gran amigo por el que sentía una gran amistad fue un momento muy duro para Miguel. Por las circunstancias de la vida el se sentía 'en deuda' con el porqué él fue quien le incitó a seguir con la lectura y escritura. En este poema digamos que hay dos partes, en la primera se representa el dolor intenso por la perdida, el ya no quiere seguir haciendo nada porque se siente roto por dentro, es una parte del poema muy intensa, en la canción que has adjuntado se nota más esa intensidad. La segunda parte es ya más relajada ya que esta parte parece que ya ha asumido la muerte de su amigo.
Yo he interpretado que la intención del poema es que disfrutemos de las cosas cuando las tenemos porque luego si nos faltan podemos sentirnos vacíos por dentro.

Ramón Palmeral. La Elegía es un poema de arrependimiento y culpa, por no haberse portado bien con su amigo del alma Pepito Marín (Ramón Sijé)  muerto de una septicemia a los 22 años el 25 de diciembre de 1935. Miguel estaba en Madrid y no pudo acudir a su entierro, se enteró por Vicente Aleixandre y no puedo besarle en la frente como lo tenía prometido. Sijé le buscó publicar su "Perito en lunas" de 1933 y le había escrito el prólogo y le publicó en la revista neocatólica El Gallo Crisis. Cierta culpa de este "esquinazo" a Sijé la tuvo poeta chileno comunista Pablo Neruda, con lo de sus parecer de la revista: "satánica, sotánica...".
 
La "Elegía a Ramón Sijé" fue musicada en 1972 por Joan Manuel Serrat dentro de su álbum Miguel Hernández.
    

viernes, 29 de abril de 2022

PRESENTACION EN ORIHUELA del libro "80 años de la muerte de Miguel Hernández" en la Biblioteca María Moliner

 

                                  (Aitor Larrabide presentó el libro de Ramón Palmeral)

    Disponible en Amazon

PRESENTACION EN ORIHUELA

29 de abril, 20 h 2022 (Biblioteca Municipal Maria Moliner)

Buenas tardes. Me alegra mucho estar aquí y ver caras conocidas. Y a mi familia que me acompaña. Yo estoy aquí como en mi casa.

Primero agradecer a la Biblioteca Municipal María Molinar que nos ceda esta sala, y a Aitor Larrabide por acceder a la presentación de mi libro y por las palabras que ha dedicado a mi actividad hernandiana, creo que ha dicho más cosas de las que yo pueda recordar. Nos une una amistada de más de 20 años a través de nuestro común amigo y mentor Gaspar Peral Baeza, que era su abuelo adoptivo. Y vaya también mi agradecimiento y recuerdo entrañable a Gaspar.

También quiero agradecer muy especialmente a Julio Calvet Botella, prologuista del libro, que no ha podido venir por enfermedad y me pide que le disculpe y leo una nota que me ha enviado.  Julio como oriolano de cepa,  me ha dado información privilegiada de sus tíos don José Martínez-Arenas y Álvaro Botella que conocieron y tuvieron relación directa con Miguel Hernández.  La nota dice:

DON RAMON FERNANDEZ PALMERAL, PALMERAL.

Distinguido amigo, lamento comunicarte que una circunstancia sobrevenida e imprevista me impide desplazarme a Orihuela para acompañarte en la presentación este día del 29 de Abril de tu libro “80 años de la muerte de Miguel Hernández (1942-2022)”, en la Biblioteca Pública María Moliner.

Te ruego aceptes mis disculpas, que ruego transmitas a los organizadores del acto y a la directora de la referida Biblioteca Pública, y también a  los asistentes al acto.

Agradezco profundamente que decidieras que te hiciera el Prólogo de tu libro que presentas,  y quienes tengan ocasión de leerlo comprobarán la alta consideración que siento por tu obra literaria y artística.

Recibe un fuerte abrazo en esta Primavera Hernandiana.

Alicante para Orihuela a 29 de Abril del año 2022.

Firmado JULIO CALVET BOTELLA

 

Bien,  yo no soy vendedor de libros, ni he venido aquí a venderos libros, yo he venido a dar noticias de los 80 años de la muerte de Miguel Hernández. Que como muy bien sabéis, el presente año 2022 se cumplen los 80 años de su muerte acaecida en Alicante el 28 de marzo de 1942. Este libro del que he traído uno ejemplares de muestra lo he publicado en Amazon  y también se vende en la Librería Codex en la plaza de San Sebastián, del amigo Vicente Pina, que lo tenemos aquí.  Dejaré ejemplares en la librería Estruch de la calle Mayor.

El libro tiene 31 artículos, se divide en tres partes con un apéndice e índices onomástico y de contenidos.  Estos son una ampliación de mi libro anterior Miguel Hernández, el poeta del pueblo (biografía en 40 artículos), que  no se publicaron juntos, entonces, porque un solo tomo era inviable editorialmente. Ambos conforman un corpus biográfico con 71 artículos, son complementarios, que he ordenado más o menos con cierto orden cronológico, que dan una biografía de Miguel Hernández. Una tercera parte se dedica a comentario de los poemarios de Hernández: Perito en lunas, El rayo que no cesa, El Hombre acecha y Cancionero y romancero de ausencias, con ilustraciones de las que soy autor. Como ilustrador he realizado más de 170 ilustraciones  de la obra hernandiana, que seguramente habéis visto en Internet, y en el Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes de la Universidad de Alicante. Las ilustraciones aportan un elemento icónico y visual al entendimiento de los poemas. Empecé con ediciones artesanales, y he pasado con autoediciones en Amazon donde tengo unos 50 libros.

En la primera parte son 18 artículos reseño a los amigos contemporáneos que conocieron o tuvieron relación  directa con Miguel empezando por don Luis Almarcha y siguiendo con José Martínez-Arenas, Álvaro Botella, Jesús Poveda, y los hermanos Fenoll, Manuel Molina, José María de Cossío, Antonio Aparicio, Raúl González Tuñón, César Vallejo, Rosario “La dinamitera”, Nicolás Guillén, Octavio Paz, Buero Vallejo, Juan Guerreo Ruiz, los hijos de Miguel y Vicenta Ramos.

La segunda parte son 13 artículos que  he publicado en estos  últimos años como (pasar al índice del libro.

La tercera parte son comentarios a los 5  poemarios de Hernández: Perito en lunas, El rayo que no cesa, El Hombre acecha y Cancionero y romancero de ausencias, con ilustraciones de las que yo soy autor.

Al final tiene 12 ilustraciones inéditas mías. Ya que como ilustrador he realizado más de 170 ilustraciones  de la obra hernandiana, que seguramente habéis visto en Internet, y en el Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes de la Universidad de Alicante. Las ilustraciones aportan un elemento icónico y visual al entendimiento de los poemas. Empecé con ediciones artesanales, y he pasado a Amazon donde ha aumentada la calidad de publicación, donde tengo más de 50 libros de diferentes temas.

Y para terminar:

Y como este acto no es una conferencia, sino una presentación, termino aquí y me alegrará mucho si alguien quiere hacernos alguna pregunta. Yo he traído unos cuantos ejemplares  por si alguien tiene curiosidad urgente de leerlo. 

 Ramón Fernández Palmeral

                                  Directora de la la Biblioteca María Moliner de Orihuela


                                     Antonio Parra de Orihuela y Ramón Palmeral

                                       Concejal del Ayuntamiento de Orihuela






                                                         (Aitor y Ramón Palmeral)



 

Video:

lunes, 25 de abril de 2022

EL ALUMNO MIGUEL HERNÁNDEZ, Por Ramón Palmeral

 


EL ALUMNO MIGUEL HERNÁNDEZ

 

           Dedicado a los alumnos del CEIP Miguel Hernández de Fuenlabrada

 

 Ramón Fernández Palmeral

 

 

 La infancia y juventud del hoy famoso y universal poeta Miguel Hernández Gilabert no fue fácil. Nació en el pueblo levantino de Orihuela, el 10 de octubre de 1910, durante el reinado de Alfonso XIII, hijo de unos padres de origen humilde llamados don Miguel y Concepción, él guarda de campo y propietario de un rebaño de cabras, y ella ama de casa que tuvieron siete hijos: Vicente (1906-1979), Elvira (1908-1994), Miguel, Concha, Josefina, Monse y Encarnación (1917-1993). Concha, Josefina y Monse fallecieron en la infancia.

 

    El apodo de la familia, como era y es de costumbre nombrar a los miembros de un grupo familiar en los pueblos, era el de los Visenterre, porque  los abuelos paternos se llamaban Vicente y Vicenta, y un tío, hermano del padre también  Vicente.

 

A los cuatro años se trasladó la familia a la calle Arriba, 73 (hoy calle Miguel Hernández donde hoy se sitúa la Casa-Museo del poeta), en un altozano colindando con el monte, en la parte de arriba del pueblo, a espaldas de la capilla y Colegio de Santo Domingo.  Podemos comprobar que esta casa tiene tres dormitorios, cocina, patio interior con pozo de agua, corral y huerta con higueras y limoneros.  

 

El párvulo Miguel Hernández estuvo en el colegio infantil Nuestra Señora de Monserrate. A los ocho años empieza a asistir a la escuela del Ave María, como alumno pobre,  bajo la tutela del seglar granadino don Ignacio Gutiérrez Tienda, que dependía también de los jesuitas. Iba al colegio y también ayudaba en cuidar el ganado junto a su hermano mayor Vicente, aprende a ordeñar y las particularidades de este oficio; hoy día, al oficio de cabrero se llama: empresario caprino.

 

 El joven Miguel destacó en los estudios por su despierta inteligencia, llamó la atención de los jesuitas, y  como era  su costumbre seleccionar a los niños que creían idóneos para pertenecer  a la Compañía de Jesús,  con trece años le admitieron en el Colegio de Santo Domingo junto a los hijos de las clases acomodadas con una beca para que siguiera la carrera eclesiástica, donde estudió: Gramática, Aritmética, Geografía y Religión, aunque destacó en Gramática y Religión. A los dos años de haber ingresado en el Colegio, y próximo a cumplir los quince años de edad,  su padre lo necesitaba como jornalero para el pastor del rebaño familiar, y se puso a trabajar como pastor y repartidor de  la leche de casa en casa. No quería que estudiara, sino que trabajara. Si tenemos en cuenta la situación de los demás niños/jornaleros de su entorno social y rural Miguel fue un niño privilegiado,  porque fue a la escuela hasta los quince años, lo que supuso para él, además de su inteligencia innata, unos conocimientos que no estaban al alcance de cualquiera de los otros niños de su barrio.

 

 Otras versiones aseguran que los jesuitas propusieron al padre que su hijo ingresara  en  Compañía de Jesús, por sus buenas notas y su despierta inteligencia; sin embargo don Miguel no quiso desprenderse de un hijo/pastor que necesitaba para seguir en sus negocios ganaderos, puesto que  solamente tenía dos varones para las cabras,  ya que este oficio no era para  las hijas.

 

 Don Miguel saca a su hijo del Colegio de Santo Domingo en marzo de 1925, lo que supuso para el joven una gran humillación por trabajar en un oficio que le denigraba y no quería. Esta época coincide con la muerte del tío Francisco, apodado Corro, en Barcelona con el que negociaba el envío de ganado por tren a Barcelona.

 

El joven Miguel, una vez fuera del colegio y desde el monte,  donde ahora cuidaba  cabras y no libros, veía a sus antiguos y compañeros de clase en los claustros. Ante tal humillación y con una voluntad férrea, persiste en su auto-educación porque quería ser escritor, en concreto dramaturgo, lo de poeta le vino por añadidura. Después de encerrar el ganado, por las tardes visitaba la Biblioteca del Círculo de Bellas Artes y del Círculo Radical, lee a escondidas cuanto cae en sus manos, y se lleva libros de préstamo, además se deja asesorar por lecturas en la biblioteca privada del canónigo don Luis Almarcha, vecino suyo, sobre todo místicos como San Juan de la Cruz. Hizo  amistad con sus vecinos: Carlos Fenoll, el poeta-panadero, con Pepito Marín (Ramón Sijé), estudiante de Derecho y novio de Josefina Fenoll, con Jesús Poveda músico violinista. Su hermano Vicente contó que Miguel, por las noches de luna, saltaba por la ventana del dormitorio y se iba al huerto a leer junto a la higuera.

 

De joven también estuvo interesado por el teatro y asistía a representaciones que se celebraban en la Casa del Pueblo de Orihuela, incluso llegó a participar como actor en alguna de las obras. Publicó en periódicos de Orihuela y en la revista neocatólica El Gallo Crisis que dirigía Ramón Sijé.

 

Además, Miguel jugaba de delantero centro en el equipo de fútbol de la calle de Arriba llamado «La Repartiora», cuyo himno  de acento jocoso y burlesco lo creo el propio Miguel. El equipo rival era el C.D. Los Yankees. Una vez que al portero lo lesionaron y cayó inconsciente, Miguel le dedicó una elegía como si se hubiera  muerto (ya que las elegías se dedican a los fallecidos), simplemente porque sufrió una brecha en la ceja y se lo llevaron en camilla del campo de fútbol, acción que le debió inspirar al poeta y por ello le dedicó: «Elegía al guardameta» de estilo encomiástico y con el subtítulo: A Lolo, sampedro joven en la/ portería del cielo de Orihuela. En el poema lo compara a San Pedro que es el guardameta de las Puertas del Cielo.

 

 El poema hernandiano: «Las abarcas desiertas», habla de que cada cinco de enero los Reyes Magos no le dejaban regalos, porque al dejar en la venta las abarca rotas  de niño pobre, los Reyes pasaban de largo, y el niño Miguel lloraba a lágrima viva ante sus abarcas desiertas de regalos:

 

   Ningún rey coronado

tuvo pie, tuvo gana

para ver el calzado

 de mi pobre ventana.

 

 

Alicante, 26 de abril de 2022

(Autor de 80 años de la muerte de Miguel Hernández)