"EL CLAMOR DE LA VERDAD"
El
Clamor de la Verdad llevaba como subtítulo “Cuaderno de Oleza
consagrado al poeta Gabriel Miró”, y en su portada una fotografía del
homenajeado.
En sus doce páginas, impresas en la Escuela
Tipográfica de la Beneficiencia de Orihuela, de tamaño 31´8 x 21´8 cms.,
a dos columnas y con algunas fotografías de la ciudad, se publicaron
artículos en prosa de Antonio Oliver Belmás (“El cuerpo derruido”); Miguel Hernández (“Limón,” “Yo. La madre mía”); Julio Bernácer (“Estampa mironiana”);Ramón Sijé (“Geografía de un claustro”), El Anti Alba-Longa (“Gabriel, arcángel”) y Raimundo de los Reyes (“Orihuela, principio y término de Sigüenza”), además del ya citado Ballesteros, y poemas de María Cegarra, Carmen Conde, Carlos Martínez Barbeito y José María Ballesteros, y una fotografía del busto de Miró, obra del escultor murciano José Seiquer Zanón,
premiado por la comisión encargada del Homenaje a Miró, así como una
“Estafeta de El Clamor de la Verdad”, donde se agradecía a varias
personalidades de la vida literaria y política nacional- desde Altamira a
Azorín, desde Gregorio Marañón a Giménez Caballero- su colaboración en
el Homenaje.
Las palabras de Gabriel Miró, que prendieron muy
pronto en Ramón Sijé, en Miguel Hernández y Carlos Fenoll, los cuales
proclamaron esa ascendencia siempre que tuvieron ocasión. De ellos,
fluyó esa savia hasta contaminar a los hermanos Fenoll, a Gabriel Sijé
(hermano de Ramón), y a él mismo. Todos tendrán como referencia la
palabra de Miró, al que, como dijo Salvador Rueda, sentirán como
"símbolo y voz literaria de Alicante, no sólo en España, sino en el
mundo".
