Sinopsis:

Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

miércoles, 5 de mayo de 2021

MIGUEL HERNÁNDEZ: CÁRCELES Y MUERTE DE UN POETA

 

 

 

 

                (Ramón Fernández Palmeral con el cuadro de Miguel Hernández del que es autor)

 

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MIGUEL HERNÁNDEZ: CÁRCELES Y MUERTE DE UN POETA

 

Ramón Fernández Palmeral

 
  

   1.-Final de la Guerra Civil española

 

   El 5  de marzo de 1939 el coronel Segismundo Casado, Jefe del Ejército Popular del Centro, y recién nombrado general por Negrín (empleo que no aceptó), se subleva contra el Presidente del Ejecutivo Dr. Juan Negrín, socialista, que había sido apoyado por miembros del Partido Comunista (una rebelión dentro de los republicanos). Episodio conocido como el Golpe de Casado, este coronel deseaba el fin de la guerra, en cambio Negrín quería resistir, bajo el lema “resistir es ganar”, y a la espera de cambios en la política de Francia e Inglaterra, ante la posibilidad del auge  de los nazis y fascistas.  Quizás desconocía que el 27 de febrero Francia e Inglaterra habían reconocido al Gobierno nacionalista de Generalísimo Francisco Franco Bahamonde, por entonces situado en Burgo.  Manuel Azaña dimite de la Presidencia de la República.

Las primeras semanas de marzo el poeta, escritor y periodista Miguel Hernández  se encontraba en Madrid, había venido desde Valencia para ser padrino de la boda de su amigo el poeta Antonio Aparicio con Emilia Ardanuy Rodríguez. Ante la caza de comunista por los “casadistas”, abandona la Sede la Alianza y se refugiado en el taller del escultor  Víctor González Gil, sito  calle Garcilaso, 10 de Madrid.  Recibe consejos de Vicente Aleixandre y José María Cossío para que abandone España, cuanto antes. Por mediación de Antonio Aparicio y Juvencio Valle visita al encargado de Negocios Carlos Morla Lynch de la Embajada de Chile en Madrid. Mola no le ofrece garantías, ya que Miguel se había señalado contra el dictador y para asilase necesitaba cumplir un serie de requisitos.

Cuando Miguel iba a Madrid se alojaba  en la sede de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, marqués del Duero nº 7, edifico palacio incautado a los marqueses de Heredia-Spinola, por abandono de los propietarios. Según la versión de María Teresa León Goyri en Memoria de la melancolía (1970), les dijo Miguel al matrimonio: Alberti-León «me vuelvo al frente»,  cuando ya no había frente, la guerra  había terminado con la toma de Barcelona finales de enero del 39. En cambio Cossío, Morla y Aleixandre escriben que Miguel dijo «Me voy a Cox con mi mujer y mi hijo», y por ello no tomó asilo en la Embajada de Chile.

 Rafael Alberti, antes de marchar a Elda (Alicante) el 7 de marzo para salir junto su mujer y otras comunista, había envía una lista o terna a Carlos Morla donde no aparecía Miguel, sin embargo, si estaban Joaquín Miñana (secretario de Alberti), Fernando Echevarría y Pablo de la Fuente. Miguel fue abandonado a su suerte en Madrid por sus camaradas comunistas, buscando ayuda sin encontrarla.

 

 

2.-Huida de Madrid a Cox

 

Salió Hernández de Madrid el 9 de marzo acompañado de José María  Cossío, a la salida de Madrid cerca ya de la carreta de Valencia fueron abordados por un grupo de  milicianos “casadistas” que le condujeron al Hotel Lineal para ser identificados, y salvó de esta situación a su jefe de Espasa-Calpe de ser detenido gracias a un salvoconducto que Miguel llevaba de Comisario General de Guerra. El día 9 de marzo sale de Madrid, y llegó a Cox el 14, a veces en carro y otras a pie, para evitar los controles y no podía ir en los ferrocarriles, ya que no tenía salvoconducto. El 24 de marzo del 39 Miguel está en Alcoy, según salvoconducto expedido por CRIM, nº 10 de Alcoy, gracias a la mediación de su cuñado Ismael Terrés Abadía, casado con su hermana Encarnación, para que pudiera trasladarse a Orihuela.  En Orihuela acude a su amigo Ramón Pérez Álvarez de la CNT. Los dos amigos fueron a Alicante a gestionar pasaportes, se entrevistan con José Juan Pérez, músico y vocal del Ateneo de Alicante, y con Juan Guerrero Ruiz, secretario del Ayuntamiento de Alicante. No consiguen nada más que promesas. Volvieron a ir otra vez a Alicante; fue el 28 de marzo del 39. Max Aub, dice que lo vio sentado en una acera el día 30 en el Campo de los Almendros (novela de pura ficción). Decide viaja en tren a Andalucía el 22 de abril con un salvoconducto (Sevilla, Jerez, Huelva) del Gobernador Militar de Orihuela (seguramente conseguido por su hermano Vicente), llega a Sevilla donde será detenido en la frontera de Portugal y entregado al puesto fronterizo de Rosal de la Frontera (Huelva), por no llevar pasaporte el  de mayo.

 

 

 3.- Detenciones, cárceles y calabozos

 

    Se han contado que Miguel Hernández,  durante toda su vida, pasó por 18 cárceles y calabozos en terribles condiciones salubres, de torturas y enfermedades.

Previamente a la detención en Portugal, a la que me voy a referir más detalladamente. La primera vez que fue detenido ocurrió en Alcázar de San Juan a Mediado de mayo de 1932, por viajar con billete gratuito a nombre de su amigo Alfredo Serna. La segunda detenido en los calabozos del cuartel de la Benemérita en Madrid-Moncloa a mediados de septiembre de 19135, por no llevar al cédula de identidad. La tercera en San Fernando del Jarama  (hoy de Henares) el de enero de 1936, cuando paseaba con su amiga Maruja Mallo, por ir indocumentado.

 

Detenido en Moura Portugal.

 

  Tras no encontrar refugio en Andalucía al amparo de Joaquín Romero Murube, pensó dirigirse a Lisboa, cruzó la frontera a Portugal sin documentación, por la raya seca, en concreto, por el paso fronterizo más meridional entre España y Portugal: el que unía Rosal de la Frontera con Serpa a través de Vila Verde de Ficalho y Vila Nova de São Bento. Hubo de vender el reloj de pulsera que le había regalado Vicente Aleixandre por su matrimonio. Quien se lo compró lo denunció a la policía. El escritor Augusto Thassio ha rescatado los tres primeros expedientes de detención carcelarios que se incoaron a Miguel Hernández en Portugal en 1939. El investigador asegura que no ha sido fácil reconstruir aquellos días: "Eran confusos y me preocupaba conocer cómo fueron, ya que la intención del poeta era llegar a Lisboa, donde en la embajada chilena tenía previsto encontrarse con su esposa y su hijo".

 

El 30  de abril de 1939 es detenido en la ciudad portuguesa de Moura por la policía Portuguesa Internacional. Llevaba en su poder Desde Moura oasa por varios calabozos de los cuarteles portugueses: Adiça, Vila Verde de Filcalho (5ºy 6ºcalabozo). Al día 3 de mayo es entregado a la policía española en Rosal de la Frontera (Huelva, al Cuerpo de Vigilancia e Investigación de Fronteras de la Policía, no de la Guardia Civil. El 4 se le instruye un atestado que dura diez horas de interrogatorio, y luego calabozos en el Depósito Municipal, por cinco días, Manuela, mujer de un contrabandista le lleva comida a los dos, le escribió un poema «Hombre encarcelado» en un papel de estraza con un dibujo de un barco. Pasará transeúnte por las prisiones de Huelva y Sevilla (8º y 9º calabozo).

 

    

 Prisión de Torrijos 65 (Madrid)

 

18 de mayo del 39 llega a la prisión de Torrijos (Madrid), era una residencia de Ancianos. Amistad con: Luis Rodríguez Isern, Fernando Fernández Revuelta, Fidel Manzanares, Manuel Llorente… Se ayudan mutuamente. Da inicio al Sumario 21.001 por el Juzgado Especial de Prensa, que lo condenará  la pena de muerte el 18 de enero de 1941.

El 26 de junio le  escribe a Pablo Neruda.   «Es de absoluta necesidad que hagas todo cuanto esté en tu mano por conseguir mi salida de España y el arribo en tu tierra en el más breve plazo de tiempo posible […] conmigo han de salir mi mujer y dos amigos nuestros».                

19 de mayo. Pide ayuda a José María de Cossío

12 de junio. El Juez Militar remite el caso al Juzgado Militar de Prensa presidido por Manuel Martínez Gargallo

 

 

Breve libertad temporal:

 

El 15 de septiembre es puesto en libertad por el Gobernador civil de Madrid, gracias a los informes favorables del agente de policía García del Paso y de José María de Cossío donde manifiesta que es un muchacho inofensivo. Además no habían llegado al Gobierno civil Madrid las primeras diligencias de Rosal de la Frontera, por una infracción administrativa. Se refugia en casa del escultor Víctor González Gil

 

 

Sótanos del Seminario de San Miguel (Orihuela):

 

El 28 viaja a Cox a Orihuela y es detenido por José María Martínez  alias «El Patagorda», oficial del juzgado en la calle Mayor al salir de la casa de los padres de los Sijé. La Guardia Municipal le instruye un atestado que dará lugar a otro sumario de urgencia al 4.487-Ali.   Es conducido al sótano del seminario de san Miguel en Orihuela, está dos meses, Josefina no le escribe. El sumario de urgencia 21.001 no se había  detenido ni anulado.

El 28 de septiembre el Fiscal del Ejército de Ocupación Ramón de Orbe, procede a la calificación del delito: «adhesión a la rebelión militar» y le pide la pena de muerte. Una segunda vez en Orihuela que da origen al Sumario 4.489-ALI, y que, paradójicamente, continuará instruyéndose después de muerto por fimia pulmonar el  sábado (anterior al Domingo de Ramos) 28 de marzo de 1942, sobreseído provisionalmente, por si hubiera responsabilidades civiles para los herederos, y en noviembre de 1944, después de muerto, se le conmutará la pena de 30 años de reclusión mayor por la de 20 años.

 

Prisión de Conde de Toreno (Madrid):

 

3 de diciembre de 1940. Ingresa en la prisión Conde de Torero, antiguo convento de Capuchinos hoy desaparecido.

18 de enero,   se celebra por segunda vez el Consejo de Guerra Permanente, esta vez es el  nº 6, que pide pena de muerte y lo  «poeta de la revolución», junto a 28 presos más. Lo  confirmaba la sentencia  el 30 de enero, a la espera de la firma  con el Vº. Bº. del Caudillo, que firmaba todas la sentencias a muerte.

24 de enero, Antonio Buero Vallejo (que todavía no era dramaturgo) les hace un retrato, porque está en «La Pepa» o corredor de la muerte.

   Miguel fue condenado  a la pena de muerte como ya se ha dicho en fecha de 18 de enero de 1940,  por lo que llama Miguel Gutiérrez Carbonell «rebelión invertida […] la calificación de estos casos como delito de rebelión militar es aberrante; además se aplicó retroactivamente». Entre los hechos probados se le llamó «poeta de la revolución». La Ley que se le aplicó a Miguel estaba recogida en el artículo 237  y 238-2, del Código de Justicia Militar, de 1898, y un Decreto modificación del 2 mayo de 1931, de la propia II República. 

    Luego, la pena de muerte le fue conmutada a treinta años, y posteriormente, un año más tarde por la de veinte años y un día de reclusión mayor y accesorias correspondientes a  esta pena,  tal y como se recoge en el fragmento del documento que se adjunta (facilitado por el Archivo Militar de Guadalajara): La propuesta 12.443 de la Comisión Provincial de Examen de Penas de Madrid, de fecha 18 de marzo de 1943.  El Expediente penitenciario que consta de sesenta (60) documentos se halla actualmente en la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela.

 

 

 Prisión  de Palencia:

 

15 de septiembre de 1940.- Es trasladado a la prisión de Palencia, ingresará el día 23, en la celda número 23. Alí se encuentra con los camaradas como: Melquésidez Rodríguez, Andrés, Tejeda, Simón Gómez,  que forman una especie de comuna para racionar lo que reciben de la familia y el tabaco. Migue empieza a fumar.  Pide a Josefina que vaya a verle. Las bajas temperaturas en el invierno en Palencia le hacen enfermar de una bronquitis.

 

Prisión de Madrid-Yesería en el barrio de Delicias de Madrid:

 

Transeúnte entre la de Palencia y Ocaña, pasó solo un día el 24 de noviembre de 1940

 

 Reformatorio de Adultos  de Ocaña (Toledo):

 

9 de noviembre del 40.  Le trasladan a la prisión de Ocaña. Se  encuentra de nuevo con antiguo compañeros de Torrijos, como Fernando Fernández Revuelta,  Fidel Manzanares, se les une Florentino Hernández.   Después de un mes de aislamiento, el 27-12-40, los compañeros hacen una comida homenajes.  Recibe la visita de José María de Cossío, que parece ser, iba acompañado por Dionisio Ridruejo, que le piden que se adapte en lo posible a la ideología franquista, a lo que el poeta se niega, por ello le escribe a Carlos Rodríguez Spiteri y le dice «no me recuerdes a Cossío. Recuérdame a los amigos de verdad.»

 

     Prisión  Alcázar de San Juan.

 

Un día de transeúnte  25 de junio de 1941 

 

Prisión provincial de Albacete

 

 Aquí estuvo cuatro días como preso transeúnte entre 26 al 19 de junio

 

4.- Reformatorio de Adultos de Alicante (que hacía en  número 18 de las prisiones)

 

El 29 de junio de 1941 procedente del Reformatorio de Adultos de  Ocaña llega al de Alicante, pasando como transeúnte por las cárceles de Alcázar de San Juan y Albacete, por vía férrea, por eso, previamente, desde Ocaña lo llevaron a la Estación de Atocha. En la llegada en la estación de Alicante estaba esperándole solamente Elvira, ya que no había dado tiempo material de avisar a Josefina Manresa que vivía en Cox.  El director de la prisión don Manuel Guerrero Blanco lo manda a hacer una cuarentena, ya venía enfermo desde Ocaña, aunque el informa médico decía que se encontraba bien.  Para documentar esta etapa he consultado  Expediente Penitenciario, estudiado y publicado por el Fiscal Miguel Gutiérrez Carbonell (Compás, 1992),  como del artículo de Glicerio Sánchez Recio sobre las instituciones penitenciaras en la represión franquista, así como los estudios de Eutimio Martín, José Luis Ferris y los recuerdos de Josefina Manresa.

Su salud se ve mermada por neumonías,  enfriamientos, ingresa el 29 de junio  donde inicia el periodo de aislamiento o cuarentena de 25 días, prácticamente casi a oscuras y poca comida, lo que le produce una anemia, e hinchazón en los pies por falta de glóbulos rojos (pies con manchas amoratadas y fríos), delirios de lo que se desprende la ansiada luz y las sombras de la noche en sus poemas, escribe: «Sigo en la sombra».   Terminado el periodo de aislamiento le lleva  la celda situada a en la calle 22 de  la 4º Galería, con el número 100, al llegar  pregunta por algunos amigos de cárceles anteriores y si hay  algún paisano, en su celda encuentra a Ricardo Fuente, a Luis Giménez Esteve, José Ramón Clemente Torregrosa, Luis Fabregat Terrés (cuñado de su hermano Vicente Hernández Gilabert, tuve la suerte de conocer a Maruja Fabregat, la hermana de Luis Fabregat, en el Rincón del Poeta de Orihuela) y Antonio Ramón Cuenca. También estaban pero en otras celdas a Ramón Pérez Álvarez,   Eusebio  Oca Pérez, y Miguel Abad Miró, que salió unas semanas después, y Miguel Pérez Pérez (capital del Ejército Republicano), José Valero Pertusa, Rigoberto Martín Lloret y Miguel Signe. 

Llevaba más de dos años penando en las cárceles. La primera comunicación con su mujer Josefina no llegará hasta el 26 de julio, es cuando puede ver a su hijo y besarle tras las rejas. Pero no puede abrazarlo, la comunicación era a través de unas rejas del locutorio donde había otros presos con sus familias. En carta del día siguiente se queja de que el niño parecía mudo, no habló nada, prácticamente el padre era para él un extraño puesto que la última vez que lo vio tenía cuatro meses. Estaba como  «Un loco» del poema de Antonio Machado: «…flaco, sucio, maltrecho y mal rapado,/ ojos de calentura iluminan su rostro demacrado.» Por lo general, al día siguiente de la visita, Miguel  le escribía a Josefina para contarle sus impresiones y pedirle cosas, ya que por la multitud de preso y familiares no se entendían por las voces de los demás.

 

 

 

5.- Entrada en la enfermería del Reformatorio

 

Consta  que el 2 de octubre don Luis Almarcha escribe al capellán Gaspar Blanquer, para que d. Vicente Dimas, cura del Altet, pueda visitar a Miguel, «tengo interés en no abandonar a este joven». Y finales de octubre recibe la visita de don Luis Almarcha, éste buscaba su «regeneración» política y poética hacia el nuevo Régimen. Lo que enfadó a Miguel, en lo tocante a su dignidad, entereza y lealtad a sus principios políticos, éticos y morales.

   1 de diciembre de 1941 ingresa en la Enfermería por una «infección intestinal», tiene tifus y  tuberculosis. El médico de la cárcel Dr. José María Pérez Miralles le dice que no puede hacer nada. Se ha de buscar un médico particular.

   5 de enero 1942 envía una tarjeta a su madre que le había visitado uno de los viernes de visita, seguramente llegó acompañada de su hijo Vicente.

   7 de enero autorizan a Josefina para que entre en la Enfermería. Recibe la vista del dramaturgo Jacinto Benavente.

 12 de enero sale de la cárcel en un taxi  acompañado por su hermano Vicente, para ser reconocido por un médico del Hospital Provincial.

   3 de febrero se autoriza a su Vicente para entrar en la Enfermería.

 20 de febrero don Manuel Guerrero, director del Reformatorio, escribe a José María Sánchez de Muniáin, director general de prisiones, informándole de que  estaban interesados personalidades como Manuel A. García Viñola, José Manuel Alfaro y Dionisio Ridruejo, donde recomienda al Sr. Muniáin el  traslado de Miguel al Sanatorio de Tuberculosos de  Porta Coeli (Valencia).

 A finales de febrero, vuelve a recibir la visita de don Luis Almarcha acompañado esta vez  del director de la prisión Sr. Guerrero, Antonio Fantucci y Alfonso Ortuño. 

4 de marzo se celebra el matrimonio canónigo en la cárcel por el capellán de la prisión Salvador Pérez Lledó.

El 17 marzo Josefina puede entrar en la Enfermería, ya es oficialmente su mujer, no sabemos si esta vez llevó a Manolilla, ya que una vez sí que estuvo junto a la cama donde el padre lo tuvo abrazado. Pero Josefina recelaba de llevarlo por si la tuberculosis era contagiosa.

21 de marzo, llega la autorización de traslado a Porta-Coeli. No recibió la ayuda médica adecuada. Ya es tarde. De haber podido ir se tenía que haber pagar la ambulancia, salvo que hubiera ido en tren.

Los días 25 y 27 de marzo entran en la Enfermería Josefina y Elvira

28 de marzo, sábado, víspera del Domingo de Ramos, fallece a  las 5.30 hora de la mañana por fimia pulmonar. Nadie junto a su cama. Su compañero Joaquín Ramón Rocamora estaba durmiendo. Lo pasaron al sótano.

 

   

 

 

 

 

 

   6.-Agonía en la Enfermera del Reformatorio

 

  «La agonía de los bueyes/ tiene pequeña la cara,/ la del animal varón todo al creación agranda/» dicen los versos del poema «Vientos del pueblo», donde de alguna forma anticipa como una clarividencia la lenta agonía por la que él iba a pasar, sufrir y padecer hasta su muerte, como si la muerte no fuera el final, que no lo es como el propio poeta escribió en «El herido» parte II:

 

 

Retoñarán aladas de savia sin otoño
                           reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
                   Porque soy como el árbol talado, que retoño:

porque aún tengo la vida.

 

 

Como he comentado a finales de octubre del 41 recibió la visita de un personaje,  cuyo nombre Miguel no quiso mencionar, se trataba del vicario del Obispado de Orihuela don Luis Almarcha Hernández, a requerimiento de Josefina, que le había rogado  visitara a su marido (El vicario le hizo dos visitas). El resultado de esta primera visita lo sabemos porque Miguel se lo contó a su compañero de celda Antonio Ramón (Ramón como apellido) Cuenca,  que había venido a verle: «una persona muy estirada para hablarle de su regeneración y su vuelta al buen juicio». En esta fecha Miguel aún no había ingresado en la Enfermería, y todavía se encontraba fuerte con capacidad de sufrimiento y resistencia, por eso negó su posible salvación física ante una «regeneración» política y guiños de aceptación hacia el nuevo Régimen, propuesto con el vicario, algo difícil, como el de adjurar  de sus ideas a las que había servido durante los años de la guerra civil. Al enterarse Josefina de la negativa de su marido montó en cólera echándole en cara el poco amor que demostraba por su hijo y por ella misma.

 

 

 

 7.- Muerte del poeta

 

  Falleció el poeta Miguel Hernández Gilabert del pueblo el sábado 28 de marzo de 1942 a las 5.30 horas en la Enfermería del Reformatorio de Adultos de Alicante. Nada dejó escrito en la pared, no estaba para escribir. Ramón Pérez Álvarez  entregó al oficial Antonio Illán los objetos personales.  Nada se hizo por salvarle, el jefe médico doctor José María  Pérez Miralles solicitó su traslado al Hospital Provincial de Alicante, los cuidados médicos eran nulos. Se solicitó su traslado al Sanatorio de antituberculosos de Porta Coeli, Valencia. Debido al avanzado estado de Miguel poco se podía hacer allí, puesto que la estreptomicina no llegó hasta 1944.

 

  En calle Pardo Jimeno número 15 vivió Elvira, la hermana de Miguel, y también una temporada Josefina, antes de que se marchara a la calle de San Nicolás donde vivían sus tíos maternos. En la casa de Pardo Jimeno, la familia le hizo el velatorio, nos lo cuenta Josefina Manresa, en la página 145 de su libro Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández, Ediciones de la Torre, Madrid, 1980:

 

Sus restos mortales descansan actualmente en el cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante, en zona de personajes ilustres. Primeramente estuvo en el nicho número 1009, cuyo epitafio decía simplemente: POETA. En 1952 cuando se cumplía el plazo para comprar el nicho, de lo contrario los restos mortales de poeta hubieran ido a la fosa común, una suscripción entre amigos reunió las 2.042 pesetas que costaba la propiedad, entre los que se encontraba el poeta Gabriel Celaya, María de Gracia Ifach (Josefina Escolano), Vicente Ramos y Manuel Molina entre otros, lo que enfadó a Josefina. Sus restos reposan en una sepultura con lápida de mármol blanco, donde también están enterrados: su hijo Manuel Miguel fallecido en 1984 y Josefina Manresa en 1987.   ¡Descansen en paz!

 

 

     8.- La sepultura en el cementerio de Alicante

 

     Lo enterraron el 30 de marzo en el nicho número 1009 de la calle San Pascual. En la lápida un simple epitafio: POETA. Cuando diez años después, en 1952 se cumplían los primeros diez años de su muerte y también el plazo de la sepultura provisional para comprar el nicho a perpetuidad, de lo contrario sus restos mortales hubieran pasado a la fosa común, Josefina acude como siempre a Vicente Ramos y Manuel Molina, ya que ella no disponía de  las 2.042 pesetas que costaba la licencia municipal y el nicho en propiedad.  Ramos y Molina acuden a sus amigos de Madrid: Buero Vallejo, Celaya, Aleixandre, Cela, en suscripción nacional y en dos meses reúnen el dinero para comprarlo. «La respuesta, felizmente, es masiva y el 29 de enero de 1952, según el escritor Luis Beresaluze (Biografía de Vicente Ramos, ECU, 2004, p. 65) pueden presentarse en el Ayuntamiento y pagar los derechos y las correspondientes 2.042 pesetas».  Lo pusieron a nombre de Josefina Manresa. Parece ser que, ni la propia  Josefina Manresa a través de María de Gracia Ifach en nota (196), p. 334 de su libro Miguel Hernández, rayo que no cesa, Barcelona, Plaza & Janés, mayo 1975, contaron después la verdad, al decir que la recaudación del dinero se lo atribuyeron a  la iniciativa de Celaya. Josefina no quiso que se supiera que el nicho fue pagado por suscripción popular porque ello denigraba en cierto modo la dignidad de ella y de su familia.  Josefina dice en la página 147 de su ya citado libro que «no contaron conmigo para molestar a tantas personas pidiéndole subvenciones sin necesidad». Entonces me pregunto ¿tenían o no tenían las 2.042 pesetas?

 

 

 

      9.- La Senda del Poeta

 

    La Senda del poeta es como una peregrinación  anual en el mes de marzo o abril, según caiga la Semana Santa, también conocido como Camino Hernandiano,  corresponde a la ruta GR-125,  recorre unos 70 kilómetros en tres etapas desde la plaza de la Casa-Museo de Miguel Hernández en Orihuela hasta su tumba en Alicante. Está dirigida principalmente a escolares, aunque la pueden realizar todos aquellos que estén interesados sin importar la edad. En el año 2010 de su Centenario concurrieron más  2.000 senderistas (muchos de ellos extranjeros). Se duerme en polideportivos y otros lugares que habilitan especialmente para la Senda del Poeta. La Fundación Cultural Miguel Hernández, la Asociación de Amigos de Miguel Hernández de Madrid y su director Francisco Esteve, el Institut Valencià de la Joventut (IVAJ), la Universidad Miguel Hernández de Elche, la Federación Territorial Valenciana de Montañismo y los Ayuntamientos de Orihuela, Redován, Callosa de Segura, Cox, Granja de Rocamora, Albatera, San Isidro, Crevillente, Elche y Alicante organizan esta Senda del Poeta en homenaje al reconocido escritor oriolano. En la última fase se organiza u recital y se nombra al senderista del año.

     

 Los restos mortales de Hernández descansan actualmente junto a los de su hijo Manuel Miguel fallecido el 23 de mayo de 1984, tenía 45 años, de una dolencia pulmonar, y de su esposa Josefina Manresa Marhuenda  fallecida el 18 de febrero de 1987, a los 71 años. Durante la alcaldía de José Luis Lassaletta del PSOE, y en 1986, se cedieron terrenos para el actual mausoleo de mármol blanco. Aquí siempre se ven flores: rojas, amarillas y violetas, símbolo de la bandera republicana.

 

Nota:

Ramón Fernández Palmeral es autor del libro Miguel Hernández. El poeta del pueblo. (Biografía en 40 artículos), ECU, Alicante 2019

 

 Ramón Fernández publica en la prestigiosa revista Wall Street International Magazine

Alicante, 5 de mayo de 2021

domingo, 18 de abril de 2021

María Cegarra: la sombra de Miguel es alargada, por Pilar Galán García, profesora de literatura

 

 

 Poesía

María Cegarra: la sombra de Miguel es alargada

María Cegarra Salcedo. Dibujo por Ramón Palmeral.

domingo, 11 de abril de 2021

Miguel Hernández en primavera: luces y sombras en su viaje poético/ Maria Pilar Úcar

 

Miguel Hernández en primavera: luces y sombras en su viaje poético



Obra de Germán Masid, participante en el concurso de retratos de Miguel Hernández del IVAJ en Instagram. Obra de Germán Masid, participante en el concurso de retratos de Miguel Hernández del IVAJ en Instagram.

Hay algunas fechas de especial importancia en la vida del poeta: el 20 de marzo se cumplieron 90 años de su primera máquina de escribir, una de segunda mano, portátil, de la marca Corona, cuyo precio fue de 300 pesetas.

A partir de entonces, será su acompañante cada mañana al monte, a la Cruz de la Muela, con el hatillo al hombro para inventar poemas hasta altas horas de la tarde. El día 25 del mismo mes recibió su único premio literario por muy inverosímil que nos pueda parecer ante la magnitud y el valor artístico de su obra, concedido por la Sociedad Artística del Orfeón Ilicitano; compuso un poema de casi 140 versos, titulado Canto a Valencia, bajo el lema Luz..., Pájaros..., Sol... El contenido de dicha tirada versal trata del terruño que tan bien conocía; de unos parajes levantinos y de las gentes que los poblaban; destaca su descripción afectuosa hacia el mar Mediterráneo y el río Segura y enfatiza su admiración por las ciudades de Valencia, Alicante y Murcia. Cuando le notifican dicho galardón, se apresura a viajar a la ciudad ilicitana creyendo que percibiría un montante económico; pero recogió una escribanía de plata… Ni una peseta.

Resulta difícil disociar al poeta de la persona en la figura de Miguel Hernández. Vida y producción literaria se imbrican y se confunden, se superponen, viajan juntas con sus luces y sus sombras en los oscuros años de la época que le tocó vivir.

Sus primeros poemas abarcan la adolescencia y juventud entre 1925 y 1931; bucolismo y sentimiento de raíces locales mientras pastoreaba por su querida naturaleza.

El 31 de diciembre de 1931 viajó a Madrid buscando consolidarse en la escena, acompañado de unos pocos poemas y recomendaciones. Pero el intento no fructificó y se vio obligado a volver a Orihuela el 15 de mayo de 1932. Siempre leyendo y siempre escribiendo, como si se tratara de una necesidad óntica.

Su paso duro y difícil por la capital contribuye a forjar una poesía pura a partir de su contacto con representantes de la generación del 27 y en especial de Jorge Guillén. Complejidad sintáctica, metáforas elaboradas, hermetismo poético, de lo común a lo abstracto, escribe: Perito en lunas de 1933 poema en octavas reales, con un lenguaje muy culto al modo de Góngora; plantea diversas adivinanzas llamadas “lunas”, acertijo poético, sobre los objetos más cotidianos, con el deseo de reflejar un mundo de perfecta belleza sin mezclarse con aspectos personales y circunstancias históricas.

Luces y sombras de nuevo, la paradoja y los contrastes de la personalidad y las vivencias del escritor.

Y llega el amor por Josefina Manresa, su futura esposa, fuente de su escritura en lo que se ha denominado poesía impura y humanizada durante los años 1935 a 1937.

Pasión, afectos a flor de piel, neorromanticismo en El rayo que no cesa (1936), donde se hace patente la influencia de sus amigos Pablo Neruda y Vicente Aleixandre; desarrolla los temas de la vida, el amor y la muerte y además se advierte la presencia de símbolos como el cuchillo, el rayo, la espada, el fuego o el toro; parece que auguran momentos lóbregos, de destrozos y desgarros vitales.

El escritor toma conciencia real y personal de las heridas que puede infligir la vida: la ansiedad y el deseo propios, la ilusión, el miedo y la desesperación acuciantes. Una de las composiciones más conocida es “Elegía a Ramón Sijé” donde se atisban reminiscencias mitológicas y místicas.

Sabio observador desde su más temprana edad, plasma su tierra en una especie de locus amoenus, armonía y equilibrio que transmitía a sus próximos; les recordaba aquel tópico de beatus ille, feliz el que se refugia en el campo y se olvida de las vanidades de la ciudad, del oropel y codicia que a nada conducen. Parecía presagiar alguno de los embates que sacudirían su transcurrir durante esos años precedentes a la contienda civil.

Avanzar antes que desfallecer será el lema de este viaje oscuro que iniciaba el poeta aquel 23 de septiembre de 1936 al sumarse al Quinto Regimiento de Milicias Populares, cuyos objetivos y fines encajaban perfectamente con sus jóvenes inquietudes al decidir luchar por su pueblo al que él siempre se siente ineludiblemente unido. Y lo lleva a cabo durante esos años tan oscuros contra el régimen franquista. Deja atrás su vida local de largas horas de pastoreo entre paisajes evocadores. Preparado para combatir siguió produciendo poemas y leyendo. Debía nutrirse de la bondad que le brindaba la naturaleza para no perecer ante la desesperación de la fecha próxima a una guerra que la iba a vivir descarnadamente.

El zarpazo que supuso el terrible y devastador estallido “civil” provoca un cambio radical; su poesía, revolucionaria, ofrece los títulos: Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1939) que se hacen eco y alzan la voz de la incertidumbre popular, se revuelve y sufre su espíritu, expresa sentimientos combativos y surrealistas con un tono épico para alentar y alistar a campesinos a la vez que destaca su adscripción republicana.

De nuevo la antítesis: fuego y destrucción, optimismo y esperanza, fracaso y triunfo. Famosas son sus composiciones “Aceituneros” o “El niño yuntero”.

Al final, sucumbe ante la derrota en una visión trágica y desoladora de la vida. Todo es confusión, sinsentido, violencia, agresión, crueldad y horror. Sombras y oscuridad se suceden: en su vida y en sus versos. Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), su último libro. Desde la cárcel, les dedica a su esposa y a su hijo, el sobrecogedor “Nanas de la cebolla” que estremece por el intimismo lacerante que destila, el anhelo de encontrar la esencia y la verdad humanas. La desnudez desde la frialdad de unas paredes carcelarias que acabarían con su vida enferma y maltrecha.

Ávido de cultura, de nuevos conocimientos, curioso de su entorno y de las vidas de los demás, del saber, serán sus versos el refugio reposado y sanitizador para seguir sobrellevando todo lo que la vida le deparaba: censura, aislamiento y dolor. Un carácter sufriente que encontraba paz y catarsis en su poesía personal y sincera.

Fiel defensor del poder de la palabra hasta en sus más aciagos días, confiaba en la transformación que podría llegar de la creación literaria. (Artículo adaptado de “Miguel Hernández durante la Guerra Civil: poemario de un viaje oscuro” publicado por la autora en MUY Historia Guerra Civil: los episodios más oscuros, edición coleccionista)

domingo, 4 de abril de 2021

El año 2017 se conmemoraron dos efemerides: Blasco Ibañez y Mieguel Hernández

 

El año 2017 se dedicará a ambos autores valencianos, de quienes hasta la fecha solo se ha reivindicado su faceta más folclórica y pacifista

La Vangaurdia/ Comunidad valenciana

Los autores valencianos Vicente Blasco Ibáñez y Miguel Hernández

Los autores valencianos Vicente Blasco Ibáñez y Miguel Hernández

LVD

Este 2017 será el año Miguel Hernández y Vicente Blasco Ibáñez. Ambos autores valencianos recibirán sendos homenajes por parte de las instituciones, el primero del Congreso de los Diputados y del Ayuntamiento de Orihuela, y el segundo del Ayuntamiento de Valencia. Es inevitable establecer ciertos paralelismos entre ambos personajes, de los que pese a su firme compromiso político durante años solo se les han reconocido por sus obras literarias.

Se abre un periodo clave en la visibilización de dos escritores inseparables de su faceta política, sin la cual no se entienden sus obras. ¿Podemos explicar La araña negra de Blasco sin hablar de su anticlericalismo radical? ¿O entender la vida -y sobre todo la muerte- de Hernández sin recordar sus textos como comisario de propaganda de la República durante la Guerra Civil?

Blasco Ibáñez, en su casa de La Malvarrosa

Blasco Ibáñez, en su casa de La Malvarrosa

Archivo

Empecemos por el más mayor. Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 1867 - Menton, Francia, 1928) compaginó su actividad literaria y periodística con la política. Fue un agitador de masas, muy cercano al obrerismo, republicano y anticlerical. Defendía que el problema del pueblo era la falta de educación, de manera que la extendió de forma gratuita para las clases bajas y democratizó el acceso a la información con un diario (El Pueblo), que se vendía a un precio mucho más bajo que el resto. El próximo 29 de enero se celebrará el 150 aniversario de su nacimiento.

Miguel Hernández (Orihuela, 1910 - Alicante, 1942) fue un pastor obligado a dejar los estudios, lo que no obstante no le impidió escribir poemas que le llevaron a Madrid. La Guerra Civil le pilló joven, cuando de sus versos emanaban alegatos pro justicia social y denuncias contra el abuso de poder y la explotación de las clases bajas, como se puede leer en Vientos del pueblo. Acabó ejerciendo de comisario político y luchó en el frente con el carnet de militante del Partido Comunista. Siempre le indignaron los manjares opulentos a los que le invitaban personajes incluso de su misma ideología, mientras la mayoría de la población intentaba sobrevivir a duras penas. Este año se cumple el 75 aniversario de su muerte.

El poeta de Orihuela Miguel Hernández

El poeta de Orihuela Miguel Hernández

LVD

Un año de actos

Para el Año dedicado a Blasco Ibáñez, el Ayuntamiento de Valencia destinará 50.000 euros en un programa de actos que presentará el alcalde, Joan Ribó, el próximo 10 de enero. Se espera también alguna iniciativa por parte de Presidencia de la Generalitat Valenciana, aunque hasta la fecha todavía no se ha desvelado nada. Miguel Ángel López, secretario de la Fundación Centro de Estudios Vicente Blasco Ibáñez, adelanta que este año verán la luz publicaciones inéditas del escritor y político. La Biblioteca Valenciana también le dedicará una exposición en el monasterio de San Miguel de los Reyes con materiales propios y de la Fundación.

“Blasco Ibáñez es un personaje que cualquier valenciano conoce, pero es muy desconocida su realidad: durante la Segunda República se le consideró un héroe, pero en la Guerra Civil se destruyó todo su recuerdo, no se quiso saber nada de él”, señala López. Recuerda que fue un “personaje muy poliédrico, con facetas muy integradas” y reivindica que este año será una oportunidad para explicar su proyección internacional, “muy desconocida”: “En Estados Unidos, Los cuatro jinetes del Apocalipsis fue el libro más vendido, solo por detrás de la Biblia”. “La industria de Hollywood se lo rifaba y hoy las universidades estadounidenses nos piden datos para investigar, mientras que en las escuelas de la Comunitat Valenciana ni siquiera se le estudia”, compara.

Mientras en las escuelas valencianas no se estudia a Blasco Ibáñez, nos piden datos para investigar en EEUU”

Miguel Ángel LópezSecretario de la Fundación Centro de Estudios Vicente Blasco Ibáñez

Sobre el silencio en torno a su figura, el secretario de la Fundación sostiene que el blasquismo -el movimiento político del escritor, hegemónico en Valencia desde finales del siglo XIX hasta la Guerra Civil- “fue una burbuja que no se adapta al actual esquema de partidos”. “A la derecha no le ha interesado por ser republicano y anticlerical; a la izquierda, por ser un burgués que se acomodó a última hora”, apunta.

Por otro lado, Miguel Hernández sí ha sido una figura reivindicada por la izquierda. Cabe destacar, por ejemplo, el homenaje anual ‘La Senda del Poeta’: una marcha de tres días en primavera durante la que centenares de personas recorren a pie la geografía alicantina desde Orihuela, donde nació, hasta la ciudad de Alicante, donde murió y está enterrado.

Tres jornadas que parecen idóneas para rememorar su persona en todas sus dimensiones: personal, literaria y también política. Sin embargo, los actos se reducen a recitar algunos de sus poemas, con y sin música. Ni una palabra sobre el joven Miguel comprometido políticamente, ni de sus artículos en Al Ataque o en La Voz del Combatiente, ni de su muerte en obstinada defensa de sus ideales democráticos.

La Senda del Poeta, en el momento de partir de la Universidad Miguel Hernández de Elche

La Senda del Poeta, en el momento de partir de la Universidad Miguel Hernández de Elche

Raquel Andrés Durà

Este año será especial tanto en Orihuela como en Alicante. En su ciudad natal se hará una completa exposición bibliográfica y documental con objetos personales suyos, mientras que en la capital, el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert acogerá del 15 al 18 de noviembre el IV Congreso Internacional sobre Miguel Hernández. Estos serán los dos actos centrales, pero habrá otras actividades didácticas en torno a su figura y publicaciones.

Entre ellas, destaca la edición del facsímil de la obra Miguel Hernández y sus amigos Orihuela de Manuel Molina de 1969. El director de la Fundación Cultural Miguel Hernández, Aitor Larrabide, cuenta que todavía no se ha fijado un presupuesto para las actividades, aunque asegura que tanto la Diputación de Alicante como el Ayuntamiento de Orihuela se han comprometido a hacer una aportación para que el poeta tenga “un homenaje digno”.

El director de la Cátedra Miguel Hernández en la Universidad de Elche (UMH), Francisco Esteve, señala que la declaración institucional es una “plataforma para seguir investigando y potenciar la presencia” del poeta y de su mujer, Josefina. Asimismo, sostiene que “la parte personal” es su aspecto menos divulgado y cita las cartas con sus amigos y su novia, donde “se desnuda de su profesión poética y se ve el interior de la persona”. “Su biografía y trayectoria literaria hay que ligarla a la vigencia del mensaje del poeta: la defensa de los derechos humanos y valores intemporales que merecen que se difundan”, añade Larrabide. “Era conocedor de las injusticias sociales y apostaba por una transformación social”, apostilla.

Más allá de los tópicos sobre naranjas y pesca

A menudo se ha querido utilizar las obras de Blasco Ibáñez como parte del folclore valenciano, destacando símbolos como las naranjas, la vida y pesca en la Albufera o la cotidianidad en la Huerta de Valencia. Pero lo cierto es que sus narraciones iban más allá del aséptico costumbrismo. Novelas como La barraca son un claro símbolo de la lucha campesina contra las presiones económicas de los terratenientes. Un retrato que por cierto también tiene una lectura muy actual con las deudas contraídas con los bancos y en el propio campo valenciano, ahogado por el escaso margen de beneficio que les dejan las grandes distribuidoras.

Durante el mandato de Rita Barberá, el Ayuntamiento de Valencia impulsó la reedición de algunas de sus obras. En un prólogo escrito por la propia alcaldesa, sin embargo, eludía su inseparable ideología política y citaba a Blasco Ibáñez simplemente como “uno de los personajes más excepcionales, apasionantes, atractivos y prolíficos que ha dado la cultura valenciana”. Añadía que el escritor “sorprendió al mundo con su pronunciada y cambiante personalidad”.

En otro prólogo, la entonces concejala de Cultura, María José Alcón, se refería a él como “el más insigne de los literatos valencianos de los últimos tiempos” y defendía que “desde las instituciones públicas y privadas valencianas no se ha sido cicatero a la hora de dar difusión al autor y a su ingente legado novelístico”. Una visión que contrasta con la de la Fundación, que reclama una divulgación mucho más integral del personaje.

Retrato de Vicent Blasco Ibañez

Retrato de Vicent Blasco Ibañez

Fundación Centro de Estudios Vicente Blasco Ibáñez

De Miguel Hernández se han hecho populares sus versos antibélicos (Tristes guerras o Sentado sobre los muertos) o aquellos escritos desde la cárcel donde acabó muriendo, como Las nanas de la cebolla, dedicadas a su niño. El poeta de Orihuela ha pasado a la historia así, como un padre angustiado que se retorcía de dolor por no estar junto a su amada ni junto a su hijo, como víctima de una guerra sin vencedores ni vencidos y casi con arrepentimiento. Nada más lejos de la realidad: hay fuentes que señalan que a Miguel Hernández sus amistades dentro de la Iglesia le ofrecieron la libertad a cambio de renunciar a sus ideas y militancia. Y nunca lo aceptó.

¿Dónde están sus calles?

¿Quién sabe dónde está la calle Miguel Hernández en Alicante? Existe, pero pocos alicantinos sabrán localizarla. Se trata de una calle ‘escondida’ en el barrio de Benalúa, a pocos metros de la cárcel donde murió (donde hoy están los juzgados de la ciudad). En su Orihuela natal la calle Miguel Hernández tampoco es una de las arterias principales de la localidad, sino que está ubicada en su límite norte, aunque al menos desemboca en la plaza donde pervive su Casa-Museo.

Blasco Ibáñez, en cambio, ha tenido mejor suerte en el nomenclátor. La avenida que lleva su nombre en Valencia es una de las principales de la ciudad y además atraviesa la zona universitaria. Sin embargo, a veces da la sensación de que por ello ha muerto de éxito, ya que muchos valencianos solo han oído este nombre por el topónimo, sin saber quién es el personaje.

Además, hasta el cambio de gobierno de 2015, la prolongación de esta avenida hasta el mar ha sido motivo de conflicto urbanístico (primero con el PSOE y después con el PP de Rita Barberá), porque supuso la degradación del barrio de El Cabanyal y la presión a los vecinos para que vendieran sus casas para luego derribarlas. Así, el nombre de Blasco se usó durante años como símbolo de la codicia de unos y del terror de otros.

Polémica por sus legados

Blasco Ibáñez y Miguel Hernández tienen otro punto en común: la polémica en torno a su legado. En el caso del escritor valenciano, se trata de unos 3.000 libros, dibujos, correspondencia y otros objetos personales que se encuentran actualmente en la Casa-Museo de la Malvarrosa (Valencia). La Fundación, propietaria del legado, firmó un acuerdo in extremis en 2002 con el consistorio liderado por Rita Barberá y estuvo a punto de marchar a Madrid por la dejadez política.

Este convenio finaliza, precisamente, el 20 de diciembre de 2017. La Fundación pide que “se abra una nueva etapa” en la que se potencie la difusión del escritor y político y que se le asigne “un papel protagonista” en la gestión de la Casa-Museo, un espacio que hoy luce igual que hace 20 años y donde no se celebra ningún tipo de actividad. A finales de año conoceremos si la Fundación renueva el contrato que permitirá a los valencianos seguir teniendo cerca el legado del escritor. La voluntad es que siga en Valencia, afirman portavoces de la organización.

Con respecto a Miguel Hernández, su legado ha acabado marchando de tierras alicantinas. Inicialmente se intentó un proyecto cultural y turístico en Elche con más de 5.000 documentos que nunca atrajo a la entonces alcaldesa Mercedes Alonso, del Partido Popular. De esta manera acabó en Quesada (Jaén), lugar de nacimiento de Josefina Manresa, mujer del poeta. Desde 2015 este es un lugar de referencia para los ‘hernandianos’ gracias al Museo Miguel Hernández-Josefina Manresa.

La huella de Miguel Hernández en el nomenclátor pasa desapercibida en la actualidad

Casa-Museo de Vicente Blasco Ibáñez en la Malvarrosa (Valencia)

Casa-Museo de Vicente Blasco Ibáñez en la Malvarrosa (Valencia)

GVA