Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com
AcompañadodeldirectordelaFundaciónCulturalMiguelHernández,AitorLarrabide,ydelpatronodelegadodelamismayacadémicocorrespondientedelaRealAcademiadeCulturaValenciana,JuanJoséSánchezBalaguer,elpresidentedelCVCvisitóelCentrode Recepción de Visitantes de la Casa Museode Miguel Hernández dondeLarrabideleexplicó
la etapa de niñez y adolescencia del universal poeta oriolano, así como
detalles de la escolarización de éste. Seguidamente se pasóala Salade ExposicionesdelaFundaciónenlaqueenestosmomentos
seexhibe la muestra de pintura “VIDA, AMOR Y MUERTE/Una elegía a Miguel
Hernández”,de la artista chilena Maite Barros
Lafuente, que podrá contemplarse hasta el 30 de agosto.
Finalmente,recorriólaCasaMuseodelpoeta,deteniéndoseespecialmenteenelhuertoyescuchando,bajolamíticahiguera,detallescuriosossobrelavidayobradeMiguelHernándezqueleexplicóAitorLarrabide.Ahí coincidióconunavisitadeescolares deun centro educativo de Villajoyosa,
conlosquemantuvouninteresantediálogosobre los conocimientosque teníandeluniversalpoeta
oriolano.
EnlaBibliotecaPública‘FernandodeLoazes’,JoséMaríaLozanofuerecibidoporsudirectora, Josefa Ors,queleacompañóenelrecorridoporla Sala Históricaduranteelquelefueinformandosobrelasobrasmásantiguaseimportantesqueseconservanenestecentroy –desdesucondicióndecatedráticodeArquitectura-comentódiversosaspectosdeledificioconstruidoporelgalardonadoarquitectoAlbertoCampoBaeza,delqueesamigodesdesusprimerosañosdeprofesión.LozanoVelascoseinteresótambiénporelestado
devarios cuadrossituadosen
la sala.
LadirectoradelaBibliotecaentregóalpresidentedelConsell
ValenciàdeCulturaunejemplardellibro “BibliotecaPública‘FernandodeLoazes’deOrihuelayArchivoHistórico”, de Rosario Martín Sanz.
Creadaen1863porRealOrdendeIsabelII,eslaBibliotecamásantiguadelaprovinciadeAlicante,basandosusfondosinicialesenlaantiguaUniversidaddeOrihuela.NacióconelpropósitodegestionarloslibrosprocedentesdeladesamortizacióndelaUniversidadyelColegiodeSantoDomingo.ActualmenteestáubicadasobreelsolardelantiguoPalacio de Pinohermoso.
ElArchivoHistóricofue creadooficialmenteporOrdenMinisterialel19dejuliode1954parapreservardocumentosdelConventodeSantoDomingo,protocolosnotarialesylaadministración
delaantiguaUniversidad. Elfondoantiguoasciende a14.423 volúmenes:
del sigloXVI, 1.644; delsigloXVII,3.738ydel
s. XVIII, 9.041 volúmenes.En su mayoría son librosde Teología, perotambién existen de CienciasyArte, Historia,JurisprudenciayLiteratura.
La Biblioteca Pública “Fernando de Loazes”
dispone actualmente de 357 obras de Miguel Hernández (BMH), 606 sobre el poeta
(SMH), 4.213 artículos sobre el poeta (CAMH), 386 referencias de material
gráfico (GMH), 141 referencias de “Miguel Hernández periodista” (MHP), y 55
referencias de Multimedia.
(El Conseller de Cultura con escolares de Villajoyosa en la Casa-Museo Miguel Hernández)
La 28 edición de la Senda del Poeta es una iniciativa de senderismo no competitivo, de
carácter recreativo-cultural, impulsado desde sus inicios por la
Asociación de Amigos de Miguel Hernández y por la Fundación Cultural
Miguel Hernández. El titular del Ministerio de Cultura se comprometió a
colaborar económicamente para que la 30ª edición de 2026 pudiera
llevarse a cabo.
Y desde la Fundación Cultural Miguel Hernández aceptamos el compromiso
de organizar la edición de este año tan especial, con la colaboración
fundamental de la Plataforma Tu pueblo y el mío, de Orihuela, como
entidad coorganizadora, y de Solventa, la empresa encargada de convertir
en realidad esta gran ilusión compartida.
El 16 de febrero pasado falleció Paco Esteve, el principal promotor de
esta iniciativa en 1998 que aúna senderismo, poesía, cultura, medio ambiente,
solidaridad y convivencia durante tres días. Siempre los ayuntamientos
(e instituciones) por donde pasa la Senda han colaborado con entusiasmo
en la organización de la misma, así como asociaciones, colectivos o
particulares. Miguel Hernández es ya un rasgo de nuestra propia
identidad.
Este es también nuestro compromiso con Miguel Hernández y con la Senda:
tres días (viernes 24, sábado 25 y domingo 26 de abril de 2026) en los
que su voz, multiplicada por todos los/las senderistas, resonará en los
cielos que bañarán con su luz resplandeciente una primavera llena de
esperanza y de vivo recuerdo de Paco Esteve, a quien tanto debemos, que
seguirá iluminando el camino de la Senda.
Todo esto y mucho más es la Senda del Poeta. Y por ello queremos
invitar a quienes así lo sientan a participar y asistir a este encuentro
con Miguel Hernández. En definitiva, a volver a Miguel Hernández, como
en mayo de 1976, hace ya casi 50 años, cuando los Murales del barrio
oriolano de San Isidro se llenaron de colores, de luz y de gritos
unánimes por una cultura verdaderamente popular, hernandiana.
Lugares por lo que pasa: Orihuela, Redován, Callosa del Segura, Cox, Granja de Rocamora, Albatersa, San Isidro, Crevillente, Elche, Alicante.
INSCRIPCIÓN
La inscripción se realizará del siguiente modo:
Inscripción Individual
Deberán realizarse a través del siguiente enlace web que los llevará al formulario de inscripción
Los colegios, institutos, asociaciones o colectivos que deseen
apuntarse en grupo, deberán mandar un correo a la siguiente dirección
sendadelpoeta.miguelhernandez26@gmail.com y recibirán instrucciones de cómo deben proceder para la realización de la misma.
Para la resolución de dudas, consultas, etc., ponemos a su disposición las siguientes vías:
El número de plazas máximas establecido es de 500 plazas individuales.
La organización no se responsabiliza de cualquier tipo de accidente que
puedan sufrir las personas que no estén inscritas oportunamente ni
tampoco se les garantizará pernoctación y/o avituallamiento. Igualmente,
la organización se reserva su derecho a la cancelación parcial o total
de la actividad en casos de situación meteorológica adversa, causa mayor
o cualquier otra circunstancia que impida el normal desarrollo de la
actividad, en su conjunto o por jornada(s).
La organización no se hace responsable en casos de conducta
irresponsable por parte de aquellas personas que hagan caso omiso a los
guías o a otras personas responsables y se reserva su derecho a la
expulsión de quienes alteren el normal desenvolvimiento de la actividad
con conductas violentas, incívicas, racistas, sexistas, etc., contrarias
al espíritu que anima la Senda del Poeta Miguel Hernández.
(Lápida del poeta Miguel Hernández durante su exhumación en1984)
Los restos mortales del poeta se exhumaron en 1984 a la muerte de su hijo Manolillo
DAVID MARTÍNEZ/ABC
Los restos del genial poeta oriolano Miguel Hernández descansan
bajo una hermosa lápida de mármol blanco en el cementerio de Alicante,
siempre llena de flores y cartas de admiradores de su obra. Junto a él
reposan también los de su esposa, Josefina Manresa , y los de su único hijo, Manuel Miguel, fallecido en 1984 .
Pero no siempre fue así: tras su muerte por tuberculosis en la prisión
de Alicante a la que lo envió el franquismo (hoy, los juzgados
alicantinos) el 28 de marzo de 1942, con 31 años, su cuerpo terminó en el nicho 1.009 del cementerio municipal. Un nicho por el que la familia debía pagar un alquiler.
Y las penurias de la época a punto estuvieron
de dar con Miguel Hernández en una fosa común por impago. Así lo revelan
unas cartas que obraban en el archivo del poeta guipuzcoano Gabriel Celaya , y que la Diputación Foral de Guipúzcoa acaba de ceder a la Fundación Cultural Miguel Hernández , en Orihuela. En ellas se da cuenta de lo cerca que estuvo el literato de perder el derecho al nicho ,
y de cómo un grupo de escritores y amigos de la familia se conjuraron
para recaudar las 2.000 pesetas necesarias para evitarlo.
Así, en una carta de los escritores alicantinos Vicente Ramos y Manuel Molina
a Celaya, fechada el 10 de enero de 1952, se cuenta que «el próximo mes
de marzo, los restos mortales de Miguel Hernández pueden pasar del
nicho que ocupan a la fosa común». Y sigue: «A todos nos dolería que tal
cosa ocurriera, y el modo de evitarlo no es sino el de recaudar para su viuda unas cuantas pesetas ». En concreto, 2.000, de las que la Colección Ifach, a la que pertenecían Ramos y Molina, aportaba 250.
Carta de los alicantinos Ramos y Molina a Celaya, cedida por la Fundación.
(ABC)
La respuesta de Celaya llegaría un mes después, el 9 de febrero, junto con un giro postal de 585 pesetas recolectadas
entre intelectuales vascos. La misiva daba cuenta de los problemas que
había tenido el poeta al implicarse en el mantenimiento del nicho: «Me
han acusado de estar organizando un Socorro Rojo y no se cuántas otras tonterías .
He reñido con todos los poetas, todos los directores de periódico y
todos los intelectuales de San Sebastián. Pero no importa, de vez en
cuando hay que sacudirse de polvo y paja».
Pese a los problemas que tuvo por organizarla, la cuestación de Celaya fue un éxito . Así lo atestigua la carta: «Hace unos días te envié por giro postal 585 pesetas para la tumba de Miguel», celebra, «y tengo 50 pesetas más que
te mandaré el lunes». «Y es posible que también envíen directamente a
Ifach algunas cantidades». La carta, además, iba acompañada de un poema
de Celaya «que escribí ayer por la noche» para la revista Bernia, que
editaba Ifach.
Respuesta de Celaya con la buena nueva de la exitosa cuestación.
(ABC)
Estas cartas, que revelan cómo se salvaron los restos de Miguel Hernández de acabar en una fosa común en 1952, forman parte junto a otros 16 documentos (artículos, más cartas, ensayos sobre Miguel Hernández...) del lote que la Koldo Mitxelena Kulturunea ha cedido a la Fundación que mantiene el legado del poeta, a punto de cumplirse 75 años de su muerte.
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(Copiando texto impreso de Información mayo de 1984)
ISABEL LLORENS /Información mayo de 1984. Alicante
Los restos del poeta Miguel Hernández fueron exhumados ayer en el cementerio de
Nuestra Señora de los Remedios, de Alicante, a las 16.45 horas, 42 años después
de su muerte en la cárcel de esta ciudad, para dar paso en el nicho número
1.009 a los restos de su hijo, Manuel Miguel, de 45 años, que fue hallado
muerto el pasado miércoles por la mañana en su vivienda de Elche. La ceremonia
fue seguida por la viuda del poeta, Josefina Manresa.
sido voluntad del propio Manuel Miguel. Miembros
de la corporación alicantina manifestaron ayer a EL PAIS su descontento por
esta decisión, que no pudieron variar a pesar de ofrecer un nicho gratis,
igual que hizo el Ayuntamiento de Elche para el hijo fallecido a condición de
que no se tocasen los restos del poeta, Éstos quedaron envueltos en un lienzo
blanco, que se guardó junto al arcón que contenía el
El trabajo laborioso de apertura y limpieza de la
tumba del poeta de Orihuela fue seguido con gran patetismo por su viuda,
Josefina Manresa. así como por un reducido número de admiradores de su obra,
todos ellos pertenecientes a la Asociación de Amigos de Miguel Hernández, que
preside Francisco Esteve.
Uno de ellos saludó la vista de sus restos con
tanta emoción que se abalanzó a besar la calavera del poeta, mientras que
otro cuerpo de Manuel Miguel. guardaba con "sigiló un pequeño hueso,
que más tarde fue obligado a devolver a su sitio por voluntad de la propia
viuda, quien afirmó que “me parece una falta de respeto para Miguel”; sin embargo.
Josefina Manresa permitió a los miembros de dicha asociación guardar Jos
restos de la caja negra de pino en que fue enterrado. que será destinada a un
museo hernandiano que quieren abrir en la casa donde vivió el matrimonio, en
Orihuela.
Todavía se desconocen las causas del
fallecimiento de Manuel Miguel Hernández. Ayer, después del funeral córpore
insepulto que se celebró en la iglesia del Sagrado Corazón de Elche, se
practicó la autopsia al cadáver en el depósito del cementerio municipal de esa
ciudad. Se especula que fue una embolia pulmonar la que acabó fulminantemente
con su vida. De este modo se descarta el infarto de miocardio de que se habló
en un primer momento.
Al parecer, ha sido su madre, con la que se
mantuvo muy unido toda la vida, la que decidió enterrarle en Alicante con el
poeta. Según manifestó Josefina Manresa entre sollozos, había Marcado por
su padre.
El único hijo de Miguel Hernández fue un hombre
que siempre vivió con “la carga de la memoria de su padre”. De carácter hosco
y reservado, según algunas personas cercanas a la familia, el niño que inspiró
aquellos tiernos versos de la Nana de la cebolla (En la cuna del hambre
/ mi niño estaba. / Con sangre de cebolla se amamantaba) quedó marcado por los
guardianes de la memoria de su padre, cuando en su adolescencia le paseaban de
casa en casa haciéndole recitar de memoria los versos de aquél.
"Sufrió una doble represión, la de los
seguidores de su padre y la que practicaron en las escuelas Contra los hijos de
los rojos, que le dejó un carácter débil. Por ello, desde joven se
dedicó a cultivar, quizá para compensar sus problemas de personalidad, su
personalidad física, practicando el culturismo”, cuentan algunos amigos de la
familia.
Primero fue la familia de Josefina Escolar, bajo
el seudónimo de María Gracia Ifach, la más importante biógrafa del poeta, quien
intentó “sacar partido” del chaval, que nunca mostró dotes literarias. “Lo de
Miguel", explica Francisco Esteve, presidente de la Asociación de Amigos
de Miguel Hernández, “era irrepetible. No se heredaba. Aquello fue una flor en
medio de un peñasco".
Con anterioridad, un cura de Orihuela, de
apellido Fenoll, intentó hacerse cargo gratuitamente de la educación del niño
en el colegio de los jesuítas de Orihuela, a condición de que no se editasen Vientos
del pueblo. Josefina Manresa no cedió a tal propuesta.
Cerca ya de los años setenta, el hijo de Miguel
Hernández vive una larga temporada en Madrid, empleado en una editora de libros.
“Aquello tampoco funcionó”. cuentan allegados, y vuelve a Fiche,
dondé residía la familia desde los años cincuenta.
Nana de la cebolla'
Miguel Hernández sólo vio a su hija Manuel Miguel
en contadas ocasiones. Asistió a su nacimiento en la población alicantina de
Cox, en enero de 1939, pero en el mes de abril el poeta comienza un largo
exilio interior, con un frustrado viaje a Portugal, que le lleva de cárcel en
cárcel hasta morir de tuberculosis en la de Alicante, en el año 1942.
Es en la prisión de Torrijos de Madrid donde el
poeta escribe la canción de cuna para su hijo, después de leer una carta de su
mujer. Luego el niño le visitaría en Alicante. En uno de estos encuentros,
cuenta Esteve, el poeta intenta darle a través de las rejas un pequeño libro
manuscrito que le había hecho con unos cuentos que tradujo del inglés.
El original que Miguel Hernández dedicó a su
segundo hijo —el matrimonio tuvo un primero en el año 1938, que murió a los 10
meses— lo conservaba Manuel Miguel todavía “con las letras emborronadas por
sus lágrimas”, comenta Es
(Miguel Hernández en Orihuela, el 14 de abril de 1935, alocución a Ramón Sijé)
Las cartas de Miguel
Miguel Hernández escribió muchas cartas a lo largo de su vida, especialmente durante los años más duros de la Guerra Civil Española y su posterior encarcelamiento. No hay un número único y exacto cerrado, pero se conservan decenas de cartas, muchas recopiladas en ediciones de su epistolario. [Posiblemente unos 400 cartas]
Características de sus cartas
Sus cartas son muy valiosas porque muestran su lado más personal:
Amor: Muchas están dirigidas a su esposa, Josefina Manresa, con un tono íntimo y emotivo.
Dolor y esperanza: Desde la cárcel escribe sobre el hambre, la enfermedad y su deseo de libertad.
Compromiso político: Reflejan su pensamiento durante la guerra y su fidelidad a sus ideales.
Ejemplo de contenido
En algunas cartas desde prisión, Hernández habla de:
la falta de comida,
su salud deteriorada,
y su amor por su familia, especialmente su hijo Manolillo.
Estas cartas están muy relacionadas con poemas como los de su obra Cancionero y romancero de ausencias, donde también expresa sufrimiento y amor.
Quisiera marcar
algunos momentos de la vida y en particular las tramas de relaciones de Miguel
Hernández a través de su correspondencia. Las cartas. Tarjetas postales y
misivas breves que envió abarcan el lapso de un poco más de una década. Desde
fines de 1931 hasta días antes de su muerte en prisión, en marzo de 1942, a los
31 años.
Desde la primera
pieza postal se manifiesta un precoz poeta, que a sus veinte años ha publicado
sus versos en algunos periódicos locales, sobre todo de su pueblo Orihuela y de
poblaciones cercanas. Entre ellas las capitales de Murcia y Alicante
I. Un pastor
camino a Madrid
La primera carta
que tomaré la escribe en vísperas de su primer viaje a Madrid.
A Juan Ramón Jiménez, noviembre de 1931.
Juan Ramón ya era
un poeta consagrado, a punto de cumplir cincuenta años. Además de varios libros
de poemas había tenido el gran acierto de la prosa poética de Platero y yo, publicado entre 1914 y
1917.
En esta carta traza
su imagen de “pastor poeta”, que tanto lo acompañaría después, incluso a su
propio disgusto. Ya en épocas tempranas, Hernández se presenta ante todo como
pastor. Miguel todavía no tenía ningún
libro publicado, su texto primerizo, Perito
en Lunas sólo llega en 1933..
“Soy pastor de
cabras desde mi niñez. Y estoy contento con serlo, porque habiendo nacido en
casa pobre, pudo mi padre darme otro oficio y me dio este que fue de dioses
paganos y héroes bíblicos.”
Aquí se nota la
veta modernista que por ese entonces tenía el poeta, al ligar su trabajo
cotidiano a deidades y figuras bíblicas.
“…creo ser un poco
poeta. En los prados por que (sic) yerro con el cabrío ostenta natura su mayor
grado de belleza y pompa; muchas flores, muchos ruiseñores y verdores, mucho
cielo y muy azul, algunas majestuosas montañas y una colinas y lomas tras las
cuales rueda la gran era del Mediterráneo.”
Pareciera aquí que
Miguel describe así el paisaje para exhibir sus dones poéticos.
“Inculto, tosco, sé
que escribiendo poesía profano el divino arte (…) No tengo culpa de llevar en
mi alma una chispa de la hoguera que arde en la suya…”
“…odio la pobreza en que he nacido…por muchas
cosas…Particularmente por ser causa del estado inculto en que me hallo, que no
me deja expresarme bien ni claro, ni decir las muchas cosas que pienso…”
“¿Podría usted,
dulcísimo Juan Ramón, recibirme en su casa y leer lo que le lleve? ¿Podría
enviarme unas letras diciéndome lo que crea mejor?”
El poeta, ya
con bastantes lecturas a esa altura de su vida, opta por presentarse
como alguien carente de cultivo y refinamiento, casi indigno de surcar
el camino de la poesía. La biblioteca personal del canónigo y luego
vicario general Luis Almarcha y las bibliotecas de acceso público de su
ciudad sabían ya de sus afanes de lector, no sólo de poesía sino de
filosofía y otros clásicos. También sus paseos con las cabras, a las que
muchas veces descuidaba para poder leer o escribir, por lo que
arrostraba las iras del padre.
A Ramón Sijé, 12 de diciembre 1931.
Oriolanos y
residentes en “Oleza” (más adelante veremos qué es “Oleza”) ambos, admiradores
del novelista alicantino Gabriel Miró. Sijé católico ferviente, con 18 años recién
cumplidos ya tenía importante formación filosófica y en teología. Es asimismo
escritor, aunque sin vocación de creador literario. Sus obras exponen
conceptos, no buscan la belleza. Comenzaron a tratarse en 1930 y congeniaron en
seguida.
“Hermano, hermano
¡Que alegría he sentido al leer tu alentadora carta, al ver que me llamas
hermano! Hermanos somos sí…en todo: Me pasa lo que a ti; en todas partes oigo
el eco de esa tu voz…”
“Mi única ilusión
sería…ganar mucho, mucho dinero para volver a Oleza y a la orilla….del Segura y
estarme cantando hasta morir!” “Olexsa” era Orihuela, designada con el nombre
ficcional que le había dado Miró en sus novelas.
A Ernesto Giménez Caballero, 19 de diciembre de 1931.
Giménez Caballero
era un escritor y periodista de tendencia fascista. Fue una de las primeras
personas relevantes que pudo ver Miguel en Madrid. En la llamada “corte” conoce
la extrema pobreza que no había sufrido en su pueblo cuando vivía con sus
padres.
La búsqueda de
algún trabajo o ingreso se vuelve desesperado al quedarse sin dinero y agotar
sus posibilides de obtener crédito, sea
amistoso o interesado.
“Las pocas pesetas
que traje conmigo a Madrid se agotan (…) Lo que yo quisiera es trabajar en lo
que fuera con tal de ganar el sustento. (…) Si usted no me hace el gran favor
de hallar una plaza de lo que sea donde pueda ganar el pan, aunque sea un pan
escaso, con tristeza tendré que volverme a “Oleza”.
A Ramón Sijé, 22 de marzo de 1932.
No consigue nuevas
fuentes de recursos y languidece en la “corte”, al borde de la miseria.
“Acabo de llegar a
casa perdido, con los pies destrozados. Desde las dos de la tarde andando con
estos zapatos, los únicos, y rotos y llenos de agujeros…” “Tengo sólo una
corbata y, ¿sabes cómo le quito las arrugas? Metiéndola de noche cuando voy a
dormir entre las hojas del diccionario que es el libro de más peso que tengo.”
A Ramón Sije, 15 de abril de 1932.
“…es imposible
seguir (del modo) que hasta hoy en Madrid; me iré a Orihuela (…) No me quedan
ganas de decir que soy poeta. Y que lo sepa todo el mundo o no me tiene sin cuidado…”
Estas penurias de
Hernández son expresión de su origen social modesto. En vano se buscaría en la
biografía de otros poetas de procedencia más elevada socialmente, “señoritos”, padecimientos
como estos.
A Luis Almarcha, 10 de octubre de 1932.
Miguel reniega ante
su amigo sacerdote de la incomprensión de su familia, a la vez que defiende sus
logros intelectuales. El grupo familiar que le da la espalda, indiferente u
hostil a su obra, será uno de sus temas recurrentes. Ya no desempeña tareas
pastoriles. Ha escrito mucho y está orgulloso.
“Es el caso,
querido don Luis, que deseo vivísimamente estudiar y en casa no pueden o, no
sé, no quieren, mantenerme si no trabajo (mi padre dice: si no doy “producto”,
como una máquina o un pedazo de tierra). Yo me ahogo en mi casa. Me dicen que
no hago nada. Y yo no respondo que en
los seis meses que no hago ‘nada’ he hecho más que nunca (dar un salto enorme
en la poesía, leer muchos libros y prepara uno para dentro de unos días.”
A Federico García Lorca, 10 abril 1933.
La relación con
Lorca, tanto cara a cara como epistolar, está cruzada por diferencias. El
encuentro inicial, cara a cara, tuvo lugar en Murcia. Federico tiene 12 años
más que Miguel, es el autor de Romancero
gitano, ha estrenado La Zapatera
prodigiosa, está por poner en cartel Bodas
de Sangre. Tiempo después transcurrirá su temporada consagratoria en Buenos
Aires.
Hernández ha
publicado sólo un libro, de cuyo escaso éxito, tanto de público como de
crítica. Se queja todo el tiempo. Luego la emprende con el teatro, a semejanza
de Lorca, y le pide apoyo para el estreno de su obra El torero más valiente. Y enaltece sus propios méritos ante el
poeta granadino. Le envía una primera carta, recordándole su encuentro y sus
expectativas.
“Le escribí hace
mucho pidiéndole elogios, aunque ya se los había oído para mi Perito en lunas. Y aquí me tiene usted
esperándolos.”
“He pensado, ante
su silencio, que usted me tomó el pelo a lo andaluz en Murcia-¿recuerdaaa?”
“…se ha quedado
todo: prensa, poetas, amigos, tan silencioso ante mi libro, tan alabado –no
mentirosamente, como dijo-por usted la tarde aquella murciana, que he maldecido
las putas horas y malas en que dí a leer un verso a nadie.”
“Usted sabe bien
que en este libro mío hay cosas que se superan difícilmente y que es un libro
de formas resucitadas, renovadas, que es un primer libro y encierra en sus
entrañas más personalidad, más valentía, más cojones –a pesar de su aire falso
de Góngora- que todos los de casi todos los poetas consagrados, a los que si se
les quitara la firma se les confundiría la voz.”
“..en mi casa soy
el cristo de los cinco sampedros: me niegan la mitad del pan (…) les avergüenza
que haga versos…”
ExhibeLa autoestima
elevada respecto de su poesía y una vez más, la sensación, mezcla de desamparo
y opresión, que le provoca el vínculo con su familia. Esta primera misiva será
la única que Federico contestará. Lo exhorta en ella a ser paciente, a no
obsesionarse con el desdén de periodistas y críticos. Le recuerda que con su
primer libro le pasó lo mismo a él.
A Federico García Lorca, 30 de mayo de 1933
“¿Hablas con tus
algunos amigos para que se ocupen del libro? Mándame los libros y revistas que
puedas.” (En la misma carta se quejaba de que por falta de dinero no tenía
material de lectura.)
De nuevo el pedido
de difusión del libro. Hernández quiere éxito. Algún súbito triunfo al estilo
de Federico, que ese mismo mes se consagra con Bodas…estrenada en el teatro Beatriz, de Madrid. Lorca entra a la
historia de la literatura española y Miguel se debate con su libro primerizo y
poemas de ocasión.
A Federico García Lorca. Diciembre de 1934.
“Quiero que me
digas lo más en seguida que puedas, cómo va mi
asunto. Interésate con toda buena voluntad por él, por mí.” También lo exhorta a interesarse por su
reciente obra teatral, aún no estrenada, El
torero más valiente
A Federico García Lorca, 1 de febrero de 1935.
“Quiero que me
digas, Federico amigo algo ¿no se estrena El
torero más valiente? Bueno, hombre. Será que no vale la pena, hice esa
tragedia por aliviar la mía. Dime, en cambio, que has visto algún amigo tuyo
político influyente como me ofreciste, que has hallado algún rincón a mi
medida. Moléstate un poco más por mí, hazme el favor. No te escribo más: ésta
es mi última carta; en ella me lo juego todo. No me queda más dinero para
sellos.”
Las demandas de
Miguel hacia el autor de Yerma se
acumulan y superponen: El estreno de El
torero… que le consiga algún trabajo bien remunerado, que revitalice la
difusión de su Perito en lunas.
“Espero tu carta,
Federico. ¿No lo has hecho por tu Yerma?
Bueno. Hazlo ya. Si para ti no significa nada mi amistad, para mi mucho la
tuya.”
A Luis Felipe Vivanco, enero 1935.
Es probable que, ya
desencantado del andaluz, decide transitar por otro costado. Ahora solicita la
intermediación de Vivanco, poeta de su misma generación. Que por edad es la de
1936., no la de 1927 en la que se lo incluirá en el grueso de las menciones.
“¿por qué no ves a Federico García
Lorca y le dices que cuándo piensa escribirme diciéndome si Cipriano Rivas y la
Xirgu han leído mi Torero y qué
piensan hacer del pobre abandonado mío y si ha intercedido, interesado mucho él
por su estreno? ¿Por qué no lo haces y me escribes en seguida?”
Hernández picaba alto. Cipriano y la Xirgu
estaban asociados en una compañía teatral de primera línea, con toques
innovadores y calidad artística muy reconocida. “En la compañía de Margarita Xirgu no se tenía el esquema de primera actriz,
primer actor, director, galán cómico, dama de carácter, etc. Margarita Xirgu, era empresaria, directora y primera actriz, y
Rivas Cherif era director o asesor literario o artístico, lo que hoy vendría a
ser un director de escena.”
A Pablo Neruda, enero de 1935
¿Puedo marchar a su
lado a mantenerme al amparo suyo y de su revista o eso aún tardará? Se refiere
a Caballo verde para la poesía, la
revista en proyecto en la que el entonces cónsul de Chile le invita a
participar.
“¿Estará para
entonces decidido ya lo de la revista y podré andar por ahí sin dificultades
económicas? No quiero que mi estómago haga el ridículo como esta vez pasada
porque soy honrado y no sé pedir.”
No es cierta la inhabilidad
a la hora de pedir que aquí se atribuye. En su correspondencia vemos que Miguel
pedía dinero u otros recursos muy seguido, ante la imposibilidad de solventar
sus publicaciones y sus viajes. Almarcha, por ejemplo, había pagado la
impresión del primer libro de Miguel.
“Por tanto aquí me quedo
cultivando la pobreza, la tierra de mi huerto y la poesía hasta que me
diga en concreto lo que hay.” Implícita protesta, lo “apura” al poeta
chileno.
A José Bergamín, enero 1935.
Bergamín era un
escritor católico, bastante mayor que Miguel, ya que había nacido en 1897. Era director
de una revista de renombre, Cruz y raya. De
nuevo Miguel en papel de pobre pastor, que recién sale de su estrechísimo
ámbito pueblerino: “Amigo mío José: ¿me perdonará siempre todas mis
desatenciones, molestias y tonterías de pastor que no ha visto el mundo más que
por un agujero, que no sabe de nada de otras clases de vida ni maneras que las
que cultivó hasta hace poco?”
“Toda la poesía que
hago ahora es para El silbo vulnerado
(…) ¿Por qué no me da ese libro ahí a la publicación? Necesito ganármela como
sea. Y aquí va a ser muy difícil su publicación.”
De nuevo se siente
un paria, anhela el triunfo.
El “Silbo” era un
conjunto de poemas que luego quedaría parcialmente incoporado a El rayo que no cesa.
En otro pasaje de
la carta da un inesperado giro “rural” poco tiempo antes de establecerse en
Madrid. ¿Querría volver a ser pastor o busca ganarse la buena voluntad de Bergamín?
“Fíjese: mi
ambición única es ganar un poco para tener un cachico de campo que cultivar y
un mendrugo diario que comer en compaña. (…)
Me colocaría en Madrid el tiempo justo para hacer una cantidad pequeña y
venirme y comprar un sitio que tiene escogido mi contemplación por estas
tierras únicas.”
A Juan Guerrero Ruiz, junio de 1935 (desde Madrid)
Esta carta es muy
importante, porque trasmite los fundamentos de su ruptura política y artística con
la Iglesia y su distanciamiento con Sijé y su pensamiento. Esta última
distancia queda abolida por la prematura desaparición de José Marín (Su
verdadero nombre) Guerrero Ruiz era un hombre de letras y editor, natural de
Murcia, íntimo colaborador de Juan Ramón. Ya en la década de 1920 traba amistad
con los poetas de la luego llamada “Generación de 1927” (Cernuda, Guillén,
Salinas, Alberti, Lorca, etc.) Lo han llamado “el cónsul de la poesía española”
aunque él reconocía no tener talento poético Murcia está muy cerca de Orihuela.
“Ha pasado algún tiempo desde la publicación
de esta obra (el auto sacramental), y ni pienso ni siento muchas cosas de las
que digo allí, ni tengo nada que ver con la política católica y dañina de Cruz y Raya, ni mucho menos con la
exacerbada y triste revista de nuestro amigo Sijé.”
“En el último
número aparecido recientemente de El
gallo crisis (la revista que orienta Sijé), sale un poema mío escrito hace
seis o siete meses: todo él me suena extraño. Estoy harto y arrepentido de
haber hecho cosas al servicio de Dios y de la tontería católica. Me dedico
única y exclusivamente a la canción y a la vida de tierra y sangre adentro:
estaba mintiendo a mi voz y a mi naturaleza terrena hasta más no poder, estaba
traicionándome y suicidándome tristemente.” Sé de una vez que a la canción no
se le puede poner trabas de ninguna clase…”
Toda una proclama
de liberación, de lanzamiento hacia una poesía sin ataduras. Y más “a ras del
piso.”
Que englobe a Cruz y Raya en su rechazo llama un poco
la atención. Ello porque esa publicación practica un catolicismo más liberal,
más “europeo”.
Ha conseguido por
fin un trabajo regular y remunerado que le permite la permanencia en Madrid: “Me
mantengo en Madrid por ahora trabajando en una enciclopedia taurina que va a
editar Espasa Calpe, dirige Ortega y Gasset y ordena J.M. de Cossío. Gano muy
poco: cuarenta duros mensuales, pero estoy en el ambiente que necesito en estos
tiempos míos.”
La enciclopedia la
dirigía Cossío, escritor de ideas derechistas. Lo de Ortega parece haber sido
una distinción honorífica.
A María Cegarra, septiembre de 1935.
María era una poeta
murciana, residente en un pequeño pueblo minero, con la que Hernández quiso
establecer una relación amorosa, y en cualquier caso instarla para que dejara
su pueblo y se fuera a Madrid. María se negó porque tenía responsabilidades
familiares y además pareció ser poco propensa por sí misma al traslado a una
metrópolis como la capital del país. Luego adquiere formación científica (Más
tarde se hará licenciada en Ciencias Químicas, la primera mujer en obtener ese
título en toda España).
Era once años mayor
que el poeta, que en su momento se lamentó de que quedándose en La Unión,
terminaría convirtiéndose en solterona. Tuvo una existencia muy prolongada, de
94 años. Dio entrevistas sobre su relación con el poeta de Orihuela. Hernández
la conoció por una pareja de amigos comunes de la capital de Murcia, Carmen
Conde y Antonio Oliver.
“Te diré que me han
conmovido muchos de tus poemas y que te agradezco eternamente el mío. ¿Cuándo
vendrás por Madrid? Quiero que te conozcan mis amigos mucho. He hablado de ti a
Neruda, hablaré a Vicente Aleixandre y a quién a mí me interesa más
poéticamente. Pablo me ha pedido tu descripción y se la he hecho de manera que
has salido favorecida.” (…) Deseándote en tu ambiente aldeano muchas cosas
buenas y esperando verte pronto…”
A los padres de
Ramón Sijé, 17de enero de 1936.
Miguel, muerto su
amigo del alma, quiere publicar sus obras: “No debe demorarse la cosa ni
entibiarse el ánimo. Aquí habrá que haré una selección de los trabajos, ya que
haría muy extensa la obra incluirlos todos. Desde luego haré todo lo posible y
lo imposible por hacer resaltar la
figura de nuestor hermano, Marilola y Justino, y vuestro hijo, padres. Me
alegro mucho que os agrade mi elegía, la he hecho poniendo toda el alma y todo
el corazón en el papel.”)
Sobrevendrá la guerra civil, con su ristra de olvidos y
frustraciones. La obra más extensa de Sijé, un ensayo muy crítico del
romanticismo, «La decadencia de la flauta y el reinado de los
fantasmas» recién se publicará décadas más tarde
A Manuel Manresa (padre de Josefina), 1 de febrero de
1936.
Le pide retomar su
relación con Josefina, interrumpida unos meses antes. El noviazgo se había
interrumpido, con Miguel enojado por la devoción católica y los modos
pueblerinos de su novia.
El poeta ha pasado
por un romance breve y fogoso con la pintora gallega Maruja Mallo. Tal vez tuvo
un vínculo más afectuoso con la filósofa María Zambrano, lo seguro es que
hicieron fuerte amistad. Con María la de “La Unión” ya hemos visto que hubo un
desencuentro. Maruja y María fueron destinatarias de parte de los poemas de El rayo… según colige la crítica
reciente.
A Josefina Manresa, Madrid, 4 de febrero de 1936.
“… siento que entre
nosotros haya ocurrido lo que ocurrió. Estoy arrepentido y sé que tengo toda la
culpa. No creas que me guía otro interés al escribirte que el de volver a
nuestro cariño. Te confieso que he tenido una experiencia muy grande aquí y que
me encuentro muy solo. He sabido que mujeres como tú hay pocas y he apreciado
más tu valor de esta manera.”
El regreso al
afecto de aquella mujer a la que calificó de “casta” y “sencilla” se volverá
definitivo.
II. La
militancia y la guerra.
A Josefina Manresa, febrero de 1936. (Sin fecha exacta)
Esta anécdota es
muy importante. Incluso María Teresa León afirma en sus memorias que este hecho
influyó en la decisión de Miguel de afiliarse al partido comunista.
“…el día de Reyes
íbamos a ir a San Fernando del Jarama, que es un pueblo muy próximo a Madrid (…)
Yo, como siempre, me había dejado la cédula en mi casa y estaba por las afueras
del pueblo…de pronto se presenta el guardia civil ante mí, me dicen que qué
hago por allí, contesto sonriendo que nada (…) me pidieron la cédula personal,
les dije que no la llevaba y me dijeron que me llevaban detenido (.) de muy
malos modos. Yo indignado les dije que aquello no era modo de tratar a una
persona (… ) en el cuartel me dieron no sé cuántas bofetadas (…) me llamaron
ladrón, hijo de puta. Querían que dijera que había ido al pueblo a robar o a
tirar bombas (…) Por fin, me dejaron telefonear a Madrid a mi amigo, el cónsul
de Chile, (…) y sin darme ninguna
explicación ni disculparse me dejaron libre. Comprenderás que desde aquel día
tengo odio a toda la guardia civil, menos a tu padre…”
Pablo Neruda
resultó esta vez casi providencial para Hernández. Quien había caído víctima de
su naturaleza confiada y de su aspecto algo campesino. El sentido de
discriminación social de la Guardia se ratificaba a todas horas. El atropello
hacia quien ya era un poeta conocido generó un manifiesto de repudio con
destacadas firmas.
A Juan Guerrero Ruiz, 29 de abril de 1936.
Otro giro, ha
avanzado su reencuentro con Josefina y vuelve a pensar en un futuro con ella,
constituyendo una familia.
Han ido quedando
atrás tanto María como Maruja Mallo. Figuras muy diferentes entre sí, su nivel
cultural y su vocación artística las diferenciaban claramente de Josefina.
Miguel ha optado por la modista, que ahora vive en Elda, otra pequeña ciudad
alicantina, en compañía de su padre guardia civil sin grados : “…búscame un
trabajo en Alicante. Estaré más cerca de mi novia, podré ir a verla cada
domingo al menos. No puedo llevar esta vida de soledad y asuntos literarios
cada vez más mezquinos y tristes. (Me voy a convertir en una pantera más).
Búscame un trabajo cualquiera, aunque preferiría uno que se asemejara al que
hice antes de partir (…) Necesito salir de aquí y acercarme a nuestra tierra
cuanto antes. Tengo allí tantas cosas que me llaman y voy por aquí tan
amargamente.”
Extraña la frase acerca de convertirse en
pantera. La explicación proviene de unos versos suyos:
Quitémonos
el pavo real y suficiente,
la palabra con toga, la pantera de acechos.
Vamos a hablar del día, de la emoción del día.
Abandonemos la solemnidad.
Hernández comienza a inclinarse por la poesía
“impura”, ya es otro que el de sus inicios gongorinos, de técnica sofisticada,
contenidos crípticos y sin grandes preocupaciones sociales.
A Josefina Manresa, 27 de septiembre de 1936.
Estalló la guerra. Ya
está incorporado al Quinto Regimiento desde el 23 de este mes. Y pronto lo
enviaron al frente, en una unidad de zapadores. Su ubicación es en la sierra de
Madrid. No es la etapa de la ofensiva de Franco encabezada por el general
Varela, desatada en noviembre de ese año, sino operaciones bastante anteriores,
en la zona serrana de Guadarrama, Somosierra y Alto del León. Casi el mismo
día, las columnas que avanzan desde el sur, toman Toledo.
“Me encuentro en un
pueblo que se llama Cubas con cerca de doscientos hombres más. Hemos venido
aquí a hacer fortificaciones para no dejar pasar a los fascistas que hay en
Talavera de la Reina y te reirías mucho si me vieras dormir en una fábrica de
tapices, metido en un estante de los que hay para colocar la lana.”
Talavera resultó el
paso previo al desvío orientado a “liberar” a los empecinados defensores del
Alcázar, luego sempiterna página de gloria del “santoral” franquista.
A Josefina Manresa, 30 de septiembre de 1936.
“…trabajamos todo
el día haciendo trincheras en el campo y a mí me tienen aquí cavando los
rastrojos para hacer zanjas. Desde aquí vemos pasar los aviones con bombas para
Toledo y oímos los estampidos de las explosiones y los cañonazos.”
A Josefina Manresa, 21 de enero de 1937.
La guerra ya lleva
meses y ha corrido mucha sangre. Miguel ya está en la sección de Cultura del
comisariado de la primera brigada móvil de choque, a la sazón comandada por
Valentín González, conocido como “El campesino”.
Le escribe a Josefina
a propósito de que han tenido que postergar el casamiento, por la permanencia
de Miguel en el frente. “Échale la culpa a los fascistas, que no nos dejan
poner la paz sobre España, y maldícelos a ellos, que han matado a tantos
compañeros nuestros. Pero pronto se acabará con todos los italianos y alemanes
que han traído a asesinarnos y nos juntaremos para siempre tú y yo…”
La mención de las
tropas extranjeras se vincula asimismo con la etapa de la guerra: El Cuerpo de
Tropas Voluntarias, de infantería italiana, la Aviazione Legionaria, en el aire y la Legíón Cóndor, de aviación y
armas de alta tecnología, alemana, actúan a pleno, en particular en torno a
Madrid.
A Josefina Manresa, 18 de febrero de 1937.
En medio del horror
de la guerra, la utopía futura, y una paternidad ansiada con fuerza: “…con la
guerra que nos han traído no defendemos más que el porvenir de los hijos que
hemos de tener. Yo no quiero que esos hijos nuestros pasen penalidades, las
humillaciones y las privaciones que nosotros hemos pasado, y no solamente
nuestros hijos, sino todos los hijos del mundo que vengan.”
Y la invocación de
la dura infancia y adolescencia.
A Josefina Manresa, 3 de marzo de 1937.
Le escribe desde
Jaén, donde ha sido destinado para llevar a cabo tareas culturales y
propagandísticas, destinadas a los soldados del frente sur (Andalucía y
Extremadura). Miguel, integrado al cuerpo propagandístico conocido como El altavoz del frente, comienza a ser
“El poeta del pueblo” o también “El poeta de la revolución”.
“Espérame. Voy
dentro de cuatro días. Prepárate para nuestro casamiento. Vas a venir a Jaén
conmigo. Tengo una alegría muy grande, nena.” En efecto, finalmente se casan
(Matrimonio civil, el único vigente en pleno combate anticlerical) en esos
días.
A Josefina Manresa, 7 de mayo de 1937.
“…salimos el domingo
para Castuera (…) Casi todo el Altavoz
se traslada allí…” Le cuenta que se trasladarán con la emisora de radio, los
proyectores de cine, y viajará con él otro poeta, José Herrera Petere,
voluntario como él del Quinto Regimiento. Por las mismas épocas tendrá como
eficaz asistente a otro poeta joven, Antonio Aparicio.
Ha ocurrido un
cambio de destino, a la zona de Extremadura en la que se mantienen los
republicanos, mucho después de la caída de Cáceres (desde el momento del golpe)
y la de una serie de localidades de la provincia de Badajoz y la propia capital
provincial (Mediados de agosto)
A Josefina Manresa, 3 de septiembre de 1937 (Desde Rusia)
Lo que nos hacen trabajar al cabo del día los
rusos. Es una gente que no quiere que nos vayamos de aquí sin llevarnos una
impresión profunda de todo y continuamente nos llevan de un lado para otro y
nos acosan a preguntas y atenciones.” (…) Me he tenido que poner un traje azul,
corbata, zapatos, que me duelen mucho por cierto y echo de menos mis
esparteñas, que he tenido que tirar.”
Miguel ha sido
nombrado director de La Barraca, el
grupo de teatro estudiantil que fundó García Lorca y llevaba el teatro, incluso
el clásico, hacia las clases populares. Se relaciona con ello y también con su
producción dramática de guerra (Las piezas breves de Teatro en la guerra) y con anterioridad Los hijos de la piedra referida a la masacre de Casas Viejas y la
rebelión de Asturias y El labrador de más
aire, que podía ser tomada como una alegoría sobre el franquismo.
A Josefina Manresa, 14 de septiembre de 1937 (Desde
Rusia)
“…es posible que
cuando vuelva a España no me dedique más que a mi trabajo de teatro y no vaya
más o vaya poco por los frentes.” (Eso no ocurrió, pocos meses después estuvo
en el frente de Teruel, en las muy difíciles condiciones del frío extremo y los
combates más duros desde el comienzo de la guerra)
La cárcel y la
muerte.
A Josefina Manresa, Rosal de la Frontera, 6 de mayo de 1939.
Huído a Portugal
después de la guerra, ha sido entregado a la policía española. Quedó preso y
bajo tortura.
“Ve a mi casa y di
a mi padre y a mi hermano que estoy detenido,( …) es preciso que me reclamen a
Orihuela. Que hablen con… ( ahí sigue una lista de amigos franquistas, entre
los que destacan Luis Almarcha, Juan Bellod, falangista, y el abogado Martínez
Arenas) “.la seguridad de mi honradez y la fe en la justicia de Franco me hacen
estar sereno y alegre.”
A sabiendas de que
las piezas de correo pasan por la censura, parece que el poeta prisionero le
hace una concesión al mostrar confianza en Franco. Todo resulta de una punzante
ironía, si se piensa que Hernández tiene sobre su cabeza una sentencia de
muerte. Recién quedará sin efecto en junio. Y el aviso no llega a la cárcel
hasta el mes siguiente.
A Pablo Neruda, 26 de junio de 1939 (desde una cárcel de
Madrid, la de Torrijos)
“Es de absoluta
necesidad que hagas todo cuanto esté en tu mano por conseguir mi salida de
España y el arribo a tu tierra en el más breve espacio de tiempo posible.”
De nuevo, el
chileno como valedor, con visos de “angel de la guardia”. El sueño del exilio
en Chile quedará trunco para siempre.
A Josefina Manresa, 25 de julio de 1939.
“Ese amigo chileno
que te decía, se preocupa grandemente de todo y hasta un cardenal francés hace
gestiones. La Virgen Santísima, el Señor y el cardenal y este amigo de verdad,
conseguirán lo que deseamos todos, pero más que todos tú y yo.”
Son ciertas las
gestiones del futuro premio Nobel y candidato a presidente de su país. No
estuvo sólo, al esfuerzo con el dignatario eclesiástico se sumó María Teresa
León. El propósito era conmover al anciano cardenal, a partir de las
inclinaciones católicas de los inicios de Miguel. Un estudioso, Manuel Parra
Pozuelo, lo relata así:
“… Marie Anne y
Maria Teresa León leyeron al cardenal Braudillart el auto sacramental de Miguel
Hernández, consiguiendo así que el prelado se emocionase, aún más podrían haber
obtenido del prelado si le hubiesen leído los tres sonetos titulados A Maria
Santísima Virgen de Agosto, que habían sido publicados en Gallo Crisis, evidenciando que, en este tiempo, y durante la
elaboración de su auto sacramental las influencias de Ramón Sijé eran
inequívocas y absorbentes—“
En los primeros
días de septiembre fue liberado, lo más probable por error o desinteligencias
entre distintas autoridades franquistas. Contra todas las sugerencias vuelve
por Orihuela. En seguida es denunciado por un par de burócratas y vuelve al
encarcelamiento, que será definitivo.
A Josefina Manresa, 12 de septiembre de 1939.
Con oscuro humor
carcelario toma a broma las pésimas condiciones de higiene: “…paso mis buenos
ratos espulgándome, que familia menuda no me falta nunca, y a veces la crío
robusta y grande como el garbanzo. Todo se acabará a fuerza de uña y paciencia,
o ellos, los piojos, acabarán conmigo. (…) “¡Pobre cuerpo! Entre sarna, piojos,
chinches y toda clase de animales, sin libertad, sin ti…”
A Josefina Manresa, septiembre de 1939.
Ya preso nuevamente,
manifiesta tener claras las causas de su sufrimiento:
“Estoy pasando más
hambre que el perro de un ciego y que el uno que ve, pero no tiene qué darle.
(…) No me perdonarán nunca los señoritos que haya puesto mi poca, o mi mucha
inteligencia, mi poco o mi mucho corazón, desde luego mis dos cosas más grandes
que todos ellos juntos, al servicio del pueblo de una manera franca y noble.
Ellos preferirían que fuese un sinvergüenza. Ni lo han conseguido ni lo
conseguirán.”
La alusión final va
quienes pretendían “redimirlo”, ofreciéndole mejores condiciones o incluso la
libertad en un plazo breve, si se sometía al bretal ideológico del falangismo.
Hasta quisieron hacerle firmar como propios unos poemas religiosos, como parte
de una forzada “conversión”.
A Josefina Manresa, 23 de julio de 1940.
“Alégrate,
Josefina. Me han juzgado y he firmado doce años y un día de prisión menor. No
te miento. El fiscal pedía treinta, y al fin me han rebajado dieciocho.”
Le oculta la amarga
verdad a su esposa, ha estado condenado a muerte durante medio año. Y las más
altas esferas han dispuesto la conmutación de la pena a 30 años y un día, la
más prolongada de las condenas a prisión. No quieren un escándalo internacional
como el que desató la ejecución de Lorca.
A Josefina Manresa, 27 de noviembre de 1940.
“Como ves, sigo
haciendo turismo. Ahora voy a Ocaña, no sé si por mucho tiempo. Siento haber
dejado la ciudad de las mantas (Palencia) porque aquel frío y aquellas aguas y
aquellas hambres no me sentaban mal del todo.”
El supuesto
“turismo” alude a los reiterados desplazamientos entre penales, a veces muy
distantes entre sí, lo que genera paradas intermedias en un tercer
establecimiento. Entre los permanente y los “de paso” completó más de una
decena, diseminados por buena parte del territorio español.
A Josefina Manresa, 1 de enero de 1941.
“He pasado
veinticinco días completamente solo (era obligatorio un período de
incomunicación al llegar a una cárcel y él había llegado hace poco a Ocaña) en
una celda no muy caliente por cierto, sin poder hablar con nadie y dedicado
exclusivamente a pensar en las personas que más quiero en el mundo y a releer
tus cartas de todo el tiempo que llevamos sin vernos.”
De modo gradual,
menguan las manifestaciones de esperanza y buen humor “a pesar de todo”. Se filtra
un aire de pesadumbre. Y de hastío frente al encierro que no concluye.
A Vicente Aleixandre, 3 de junio de 1941.
El gran poeta,
futuro premio Nóbel, era ahora su mejor amigo. A él elige contarle sus
padeceres físicos, ya en las últimas etapas de su periplo carcelario.
“…he pasado unos
días con una bronquitis que me ha dejado mucha flojera. Además la falta
absoluta de preparados farmacéuticos atrasa la cura completa y todavía no ando
firme.”
A la bronquitis le
seguirán frecuentes infecciones intestinales, tifus y la postrera tuberculosis.
A Carlos Rodríguez Spiteri, 10 de octubre de 1941.
“No me recuerdes a
Cossío. Recuérdame a los amigos de
verdad.” Muestra así su repudio a su antiguo amigo y empleador, que había
intercedido por él repetidas veces. Pero también se había hecho cómplice de sus
intentos de “redimirlo”.
El interlocutor de
ésta es otro poeta, no tan conocido.
A Josefina Manresa (sin fecha)
Ya cerca de la
muerte, una breve misiva a su mujer, marca el desamparo y la desaprensión que
lo azotó hasta el final: “…manda sin falta el algodón si no quieres que me
curen con trapos. Pregunta a don Luis qué pasa que no me trasladan. Será que no
ha hablado con Máximo Cuervo.”
Don Luis es el
eclesiástico Almarcha y el traslado, tan demorado que no llegará a concretarse,
es a una clínica bien equipada, que solicitó con insistencia pero en vano.
El sacerdote
“amigo” con complicidad de algún colega que oficia en la prisión, retiene su
salida para convencerlo de “salvar su alma”.
La última
correspondencia con Josefina Manresa no son propiamente cartas sino breves
notas sin fecha, referidas a cuestiones de supervivencia.
Por esos mismos
días la pareja se casa in extremis
por el rito católico, única forma de que su matrimonio fuera válido, luego de
ser anulado el de 1937, como todos los contraídos bajo la legislación laicista
republicana. El “arrepentimiento” no se produce. Hernández camina hacia la
muerte, con firmeza en sus convicciones.
Hernández fue un
poeta refinado y a la vez popular, prosista “de batalla” que conmovía a los
combatientes, veterano de guerra que no rehuyó la primera línea, resistente
frente a una variada gama de tormentos físicos y morales. Su arte sigue
vigente. Su obra es cada vez más leída y estudiada. Su ejemplo ético se
trasmite de generación en generación. Todo homenaje es poco para su figura y su
obra.
La infame
condena.
Quisiera terminar
retrocediendo algo en el tiempo, para leer un muy significativo pasaje de su
sentencia a la pena capital, en el que se dan por “probados” sus supuestos
“delitos”:
En uno de los
arbitrarios juicios de la época, llevado adelante por un consejo de guerra, fue
condenado a muerte el 18 enero de 1940 por “adhesión a la rebelión militar”.
“Justicia al revés” (Ramón Serrano Suñer dixit),
en la que los defensores del orden constitucional son los acusados de
“rebeldes”.
La sentencia se fundamentaba
en las siguientes “pruebas”, enumeradas por el tribunal;
RESULTANDO probado y así lo declara el Consejo que el
procesado MIGUEL HERNANDEZ GILABERT, de antecedentes izquierdistas se incorporó
voluntariamente en los primeros días del Alzamiento Nacional al 5º Regimiento
de Milicias pasando más tarde al Comisariado Político de la 1 ª Brigada de
Choque e interviniendo entre otros hechos en la acción contra el Santuario de
Santa María de la Cabeza. Dedicado a actividades literarias era miembro activo
de la Alianza de intelectuales antifascistas, habiendo publicado numerosas
poesías y crónicas, y folletos, de propaganda revolucionaria y de excitación
contra las personas de orden y contra el Movimiento Nacional, haciéndose pasar
por el «Poeta de la Revolución».
A esas consideraciones se agregaba la de ser miembro del
comisariado político (sin reparar en que M.H. llevaba adelante tareas sobre
todo culturales)
Nótese que no se lo
acusa de ningún crimen, ni siquiera de alguna crueldad o abuso de cualquier
tipo que fuere.
Defender con las
armas a la República y escribir. Los únicos cargos que se le formulan y, de
modo increíble, alcanzan para dictar una condena a muerte.
———-
Junto con Federico
García Lorca fueron los dos poetas asesinados por el franquismo. Lorca a mano
armada, de arteros balazos en una madrugada. Hernández por medio del encierro; el
peregrinaje por más de diez cárceles, la tortura y el maltrato, el
hacinamiento, la falta de higiene, la carencia o penosa insuficiencia de la
atención médica.
La represión
sanguinaria no pudo impedir que nos acompañen hasta hoy. Y lo harán con
nuestros hijos y nuestros nietos.
Sus poemas seguirán
enseñándose en las escuelas. Hagamos votos por que a las niñas y niños también
se les cuente de una dictadura tenebrosa que duró cuarenta años.
Este artículo se basa en el guión de la
intervención del autor en una actividad de homenaje a Miguel Hernández,
realizada el 10 de noviembre de 2022 y organizada por el programa radial Memoria en rojo, amarillo y morado, de
la ARMH de Argentina. El mismo se emite por radio caput, de Buenos Aires.