Sinopsis:

Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

jueves, 7 de noviembre de 2019

Miguel Hernández fue detenido el 30 de abril de 1939 en Moura (Portugal)

(Documento de la policia en Rosal del la Frontera aportado por Augusto Thasio)

El 4 de mayo de 1939, un agente de Policía llamado Rafael Córdoba rellenaba el expediente carcelario de un joven de 29 años de edad que había sido detenido ese mismo día en la localidad portuguesa de Moura. Al agente que le detuvo le llamó la atención su acento español y, al no llevar nada que acreditase su nacionalidad portuguesa, fue arrestado por inmigración ilegal. Aún no sabía que el detenido era Miguel Hernández, que había comenzado en ese pueblo portugués su calvario por las prisiones de la dictadura franquista.
Ahora, el libro Miguel Hernández, su perdición encontrada, escrito por el onubense Augusto Thassio, ha desvelado algunos aspectos que se desconocían de los cinco días del primer encarcelamiento del poeta. Cinco duras jornadas que pasó en Rosal de la Frontera, localidad onubense limítrofe con el puesto fronterizo portugués donde se rellenó su ficha, y que supusieron el comienzo de su larga estancia en prisión hasta su muerte a los 32 años.

Por cinco pesetas

"Pasar de España a Portugal sin autorización". Es el delito que muestra la ficha rellenada ese día, que supuso el final del peregrinar de Hernández huyendo de "los de derechas que estaban a punto de ganar la Guerra Civil", explica Thassio.
Casi todos los historiadores coinciden en que, desde Alicante, llegó a Sevilla, luego a Cádiz y Jerez de la Frontera, y de allí a Huelva, buscando a un abogado en Valverde del Camino para facilitarle el paso a Portugal.
Se bajó de un camión y decidió vender su reloj, regalo de boda de Vicente Alexandre, en la localidad de Santo Aleixo.  El hombre al que se lo vendió lo delató a la policía portuguesa "por cinco miserables pesetas". Cuando la dictadura de Salazar se dio cuenta de que tenía en sus manos a un perseguido de Franco, lo extraditó inmediatamente a escasos metros, a Rosal de la Frontera, y estuvo cinco días internado en una pequeña celda. Ahí empezó su calvario carcelario con las primeras torturas.
Cuando fue detenido, llevaba encima "un billete de veinte escudos, una moneda de cinco centavos y cuatro más de diez; el libro "La destrucción o el amor" con una carta de su autor, Aleixandre, y un auto sacramental llamado "Quién te ha visto y quién te ve, y sombra de lo que eras", escrito por él mismo.
Curiosamente, aunque era amigo de Vicente Aleixandre o Neruda, en el momento de estar encarcelado en Rosal de la Frontera "no tuvo amigos influyentes que lo pudieran ayudar a escapar. Era cabrero, un hombre del pueblo y para el pueblo, que se compró unas alpargatas para atravesar la sierra hacia el Alentejo portugués", ha dicho.

La primera celda

Fueron sólo cinco días, pero en Rosal de la Frontera la huella del poeta es indeleble. Su celda se ha mantenido igual que entonces, y una semana cultural revive este septiembre parte de su historia, con actos como una ofrenda floral y lectura de poemas en la celda de Hernández y ante su busto.
Las actividades se trasladarán a los escenarios portugueses de la vida del poeta de aquellos días. Prácticamente se puede llegar a pie, ya que la frontera no está interrumpida por el Guadiana en aquella zona. Una facilidad que, también, fue fatal para el poeta en aquellos días de 1939.
Sin embargo, aún quedan incógnitas por investigar: Miguel tuvo un compañero de prisión, Francisco Guapo. Su mujer le dio al poeta comida y le lavó la ropa. A cambio, le escribió en un papel de estraza el poema "Hombre encarcelado", con un dibujo del barco que pensaba coger en Lisboa. Ese poema jamás fue encontrado.

Aniversario

Tahssio, nacido en 1950 en Isla Cristina, se enfrenta al que, quizá, es su reto más apasionante, tras haber publicado, influenciado por Juan Ramón Jiménez, García Lorca y el propio Miguel Hernández, obras como "Cartas de un esquizofrénico a Eloísa", "Cantos y leyendas de Rosal de la Frontera" o "El alma de Isla Cristina"..
En este trabajo, Thassio ha recuperado el expediente carcelario del poeta Miguel Hernández en un libro donde ha recopilado multitud de datos y lugares relacionados con el poeta. El volumen será publicado en conmemoración del 75 aniversario de la muerte del poeta, y servirá para conocer "una serie de datos que los biógrafos de Miguel desconocían".
Así, el libro recorre aquellos días de la primavera de 1939, desde que fue detenido en Moura y llevado a la frontera española en Rosal de la Frontera", mediante la investigación y relación con  los descendientes del poeta.

"Perseguidos" rescata el periplo de Miguel Hernández por cárceles de Huelva




















"Perseguidos" rescata el periplo de Miguel Hernández por cárceles de Huelva
"Perseguidos" rescata el periplo de Miguel Hernández por cárceles de Huelva
El 30 de abril de 1939, Miguel Hernández fue detenido en Moura (Portugal) y tres días más tarde las autoridades franquistas lo condujeron al depósito carcelario de Rosal de la Frontera (Huelva) [4 de mayo], el inicio de un periplo de 11 días por cárceles onubenses, que ahora rescata el libro "Perseguidos".
Obra del periodista onubense Rafael Moreno, el libro, apoyado en abundante material gráfico y documental, revela información sobre los interrogatorios y las torturas de las que el poeta fue objeto en estas cárceles y que él ocultó en las cartas que desde ellas escribió a su mujer Josefina pidiéndole que informara y que solicitara ayuda a gente cercana para que lo reclamaran en Orihuela.
Fue un joyero portugués el que le denunció a la policía de fronteras, cuando Hernández trataba de vender un reloj de oro [de pulseara dice Josefina Manresa] que le había regalado Vicente Aleixandre, al haberse quedado sin dinero en su huida hacia Portugal para lograr alcanzar, desde allí, América, ha explicado Moreno en la rueda de prensa de presentación del libro, editado por la CGT y en el que colabora la Junta de Andalucía.
Los soldados que lo apresaron, ha apuntado, recibieron cinco pesetas [veinte duros], y en Rosal permaneció hasta el 9 de mayo, día en que fue trasladado hasta la Prisión Provincial de Huelva, un centro que abandonaría dos días más tarde para ingresar en el de Madrid.
Fueron "once días agitados, repletos de miedos, acechanzas, traiciones, que abrieron la puerta de un rosario de traslados a presidio que tiene 2.300 kilómetros de recorrido por los cerrojos de media España, hasta que muere el 28 de marzo de 1942 en la enfermería del Reformatorio para Adultos de Alicante", relata el autor.
Moreno, a través de testimonios de personas que vivieron de cerca la realidad del poeta, traza la historia de Miguel Hernández tras su detención, además de otras que se recogen en el libro".
Dos de ellas son las de Tomás Gento y Emilio Fernández Seisdedos, quienes en primera persona vivieron los "horrores" del campo de concentración en el que en 1939, tras la caída de Cataluña, se convirtió la isla Saltés, una zona de marismas ubicada frente a Punta Umbría (Huelva).
Y una última repasa la biografía del republicano José Domínguez "El Sastre", cuyo testimonio, recogido en un manuscrito, ayuda a "arrojar luz" sobre el asesinato de 15 mujeres en la Puebla de Guzmán, que han pasado a la historia como "Las Rosas de Guzmán".

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Miguel Hernández, detenido por «indocumentado»

El escritor onubense Augusto Thasio saca a la luz el expediente carcelario portugués del poeta

28.09.2017 | 01:02 /Diario Información
https://www.eldiario.es/fotos/Extracto-expediente-rellenado-fronterizo-Huelva-Portugal_EDIIMA20170919_0684_19.jpg
Miguel Hernández, detenido por «indocumentado»
 

En el documento figura que la causa de la detención fue no tener papeles y aparecen sus huellas dactilares.

El escritor onubense Augusto Thasio (Isla Cristina, 1950) ha efectuado una importante investigación sobre el recorrido, en su huida, del poeta Miguel Hernández por Andalucía y ha recuperado el expediente carcelario portugués. Este interesante trabajo lo recoge en su libro Miguel Hernández, su perdición encontrada, que se publicará próximamente dentro del 75 aniversario de la muerte del poeta. Es una edición internacional bilingüe, en español y portugués, con la colaboración de la Cámara Portuguesa como desagravio.
Estas aportaciones modifican motivos, fechas y lugares del recorrido y de las detenciones sufridas por el poeta oriolano. Thasio señala que el poeta sale del bello pueblo andaluz de Aroche cruzando la frontera portuguesa por la ribera del río Chanza y por el paso de Puerto Nogal, Cumbre el Cedro y Barranco, sierras que le recuerdan las de Orihuela y su época pastoril, que estuvo en la hacienda de Heredade do Machado y confirma que en el pueblo de Moura es denunciado, detenido y esposado el domingo 30 de abril de 1939 por dos guardinhas, por indocumentado dentro de «una taberna que también es comercio», lugar al que va el poeta para vender el reloj que le había regalado, por su boda con Josefina Manresa, su amigo Vicente Aleixandre.
Lo suben a un camión y es trasladado al cuartel de Sobral de Adiça, pueblo de «casas humildes, blancas y pequeñas». Al día siguiente, el 1 de mayo, «en el mismo camión», «es llevado al puesto fronterizo de Vila Verde de Ficalho, un pueblo dulce, de miel de romero y jara», nos cuenta en su bello libro en prosa poética Augusto Thasio. Este municipio está «separado del pueblo onubense de Rosal de la Frontera por una raya artificial trazada a lo largo de la sierra, sus respectivos habitantes de ambos lados se casan entre sí sin importarles idiomas y costumbres», en «la casa-palacio de los condes de Ficalho, transformada en prisión, Miguel es asateado por preguntas sobre el lugar por donde cruzó a Portugal, intenciones y motivos de pasar la raya indocumentado, pareceres sobre las afinidades de Franco y Salazar, e ideas políticas y revolucionarias». El 3 de mayo, nos confirma Thasio, apoyado en el expediente carcelario portugués que él ha recuperado y que llega ahora por primera vez al público hernandiano, es esposado, conducido a Rosal de la Frontera y encerrado en el depósito municipal, «humillado y sometido a un durísimo interrogatorio y golpeado con una vara y abofeteado». [El 4 de mayo el Cuerpo de Investiganci y Vigilancia de Fronteras le interroga  le instruye un atestado que da inicio a l Sumaro 21.001].
Incluye en su libro la entrevista que hizo en 1983 a la rosaleña Dña. Manuela, mujer de Francisco Guapo que compartía celda con el oriolano. Esta mujer le lavó la ropa y le llevó comida hasta el traslado del poeta a la prisión provincial de Huelva el día 9 de mayo de 1939 a las 6 de la madrugada y Miguel le regaló el manuscrito en papel de estraza del poema Hombre encarcelado, con un dibujo del barco que pensaba coger en Lisboa. Ese poema jamás fue encontrado. 

La aportación de Augusto del expediente carcelario portugués es muy importante. En él aparecen las fechas y lugares de detención y las huellas dactilares del poeta. Esta publicación afirma rotundamente sin lugar a dudas, que efectivamente como decía Miguel, el único cargo que pesaba sobre él era el haber cruzado indocumentado y sin autorización la raya.
En la actualidad, Miguel Hernández ha recibido homenajes en aquellos pueblos onubenses y portugueses. En Moura hay un olivar formando una estrella con el poema de Aceituneros; en Ficalho un monumento y un paseo con su nombre; en Santo Aleixo un parque; en Rosal de la Frontera, su huella permanece y constantemente hay actividades educativas y culturales hernandianas. Y además de un busto, está la celda que se ha reproducido tal y como fue.
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  El poeta acababa de ser liberado, el 15 de septiembre 1939 de la cárcel de Torrijos. El 28 de septiembre de 1939, Miguel Hernández había salido de comer de casa de José Marín y Presentación Gutiérrez, padres de Ramón Sijé, y caminaba tranquilamente, con Justino Marín, por la calle Mayor de «tu pueblo y el mío», Orihuela, cuando fue denunciado por José María Martínez Pacheco El Patagorda y detenido en la puerta de la casa de Eusebio Escolano. Fue encerrado en el retén policial por el inspector Manuel Morell Roger y esposado por todo el pueblo fue trasladado al día siguiente a los sótanos del seminario oriolano de san Miguel, habilitado como prisión desde la república.