Sinopsis:

Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

viernes, 21 de octubre de 2011

Miguel Hernández ganó en Elche un premio de poesía

Miguel Hernández ganó en Elche y premio de poesía
El 25 de marzo de 1931 el jurado del certamen literario del Orfeón Ilicitano otorgaba el máximo galardón en la categoría regional al poema titulado "Canto a Valencia (Luz..., Pájaros..., Sol...)", que firmaba el joven cabrero de Orihuela que luchaba por ser poeta

ANTONIO JUAN SÁNCHEZ /diario Informacion 25 marzo 2010
La vinculación de Miguel Hernández con Elche no tiene sólo lazos sentimentales y razones de ser con los nombres de la familia que han vivido en la ciudad de las palmeras, desde Josefina Manresa hasta Miguel Hernández hijo, Lucía Izquierdo -nuera del poeta- y los nietos María José y Miguel. El destino y el afán por crecer como poeta, a fuerza de sacrificios y fe ciega en su trabajo con los versos, quiso que el único premio que recibiera a lo largo de toda su vida se lo concediera la Sociedad Artística Orfeón Ilicitano, hoy hace justo 79 años.
Corría 1931, y según consta en los fondos documentales de la Biblioteca Central Pedro Ibarra de Elche, con motivo del tercer aniversario del Orfeón Ilicitano se organizó un certamen literario "con el objeto de rendir el más merecido tributo a Valencia". Un joven Miguel Hernández, con poco más de 20 años, se encontraba con las bases del concurso al leer la revista Destellos de Orihuela... y manejó pensamientos y sensaciones para inspirar sus versos a lo largo de un extenso poema de 138 versos, al que le puso el título de "Canto a Valencia" y que presentó con el lema "Luz..., Pájaros..., Sol...".
En el semanario "El Ilicitano", órgano periodístico de la sociedad artística de Elche, del 5 de abril de ese año aparece en su portada el fallo del jurado y se constata la reunión del 25 de marzo de 1931, donde Manuel Pomares Ceva, Antonio Serrano Hernández, Pascual Pastor Maciá y Amador Blasco decidieron los galardones del certamen literario. Así, el apartado denominado Canto Regional tiene como primer premio el trabajo "Canto a Valencia", que se presentó con el lema "Luz..., Pájaros..., Sol..." y que tenía en la firma el nombre de Miguel Hernández Guilabert, de Orihuela (Alicante). El concurso había recibido, sobre todo, trabajos desde Valencia, Alicante, Elche y Orihuela.
El poema ganador de un joven Miguel Hernández dedicaba mucho espacio y sensibilidad al paisaje y las gentes de la zona del Levante en la que tenía protagonismo destacado Valencia, el Mediterranéo, Alicante, el Segura, Murcia y, especialmente, Elche, donde a lo largo de 16 versos se encajaba con hábil delicadeza desde un gran bosque de palmeras hasta el Domingo de Ramos, el Huerto de Cura y la Dama.

Un viaje impaciente
En los documentos de la Biblioteca Central Pedro Ibarra se destaca que cuando Miguel Hernández recibió la comunicación de su premio, viajó de inmediato a Elche, utilizando para ello un coche ford que tuvo que alquilar gastando el dinero conseguido con la venta de leche. Quería recibir el galardón lo antes posible, creyendo que era dinero lo que le entregarían y no "una magnífica escribanía -estuche para plumas y un tintero- de plata", según consta en el acta del jurado del certamen. Aún así, el reconocimiento popular comenzaba en Elche, hace ya 79 años.

Fragmento del "CANTO A VALENCIA" del Miguil Hernández

Y tantos otros como los laureles

han ceñido de gloria y fama suma,

con la sublimidad de los pinceles

y el vigor del cincel y de la pluma.

Tierra de fiestas, de parranda y flores,

de naranjos y albahacas,

de bailes al compás de los tambores

y de alberas barracas

habitadas por recios labradores,

que cantan con primor de ruiseñores

y ríen con estrépitos de tracas.

Madre de la ciudad alicantina:

la de la tersa mar esmeraldina,

llena de blancas plumas

de risueñas gaviotas,

de nácares de velas y de espumas

y músicas de crespas olas rotas.

Madre de ese Alicante

que unge el Mediterráneo palpitante

y que te ofrenda en sus esplendorosos

dominios, con mil pueblos industriosos,

la sin par hermosura

de la vega de Oleza

que junto a Murcia empieza

y hasta el mar azulenco se dilata,

y que huella el Segura

describiendo, gentil, eses de plata;

y Elche, con su gran bosque de palmeras

de arcos temblantes y de tronco hirsuto,

siempre bajo las crenchas altaneras

como perlas mostrando el áureo fruto.

¡Elche! Que la mañana cristalina

del Domingo de Ramos, ilumina

los templos milenarios

que truenan en sus hondos campanarios,

con la palma arrogante,

arqueada en un ático vaivén,

como si viera de nuevo la triunfante

entrada del Rabí en Jerusalén,

y que tiene una lira alta y segura,

con una enrome cuerda en cada rama,

en la Palmera mágica del Cura

ciempre tronado en un homnio por la "Dama"