Sinopsis:

Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

lunes, 26 de julio de 2010

"Que no se repita conmigo la muerte de García Lorca"

(Declaración de Miguel del 1º de octubre de 1939, días después de ser detenido en el Seminario de Orihuela,)


Miguel Hernández: "Que no se repita conmigo la muerte de García Lorca"


Carlos Fonseca.- 27/02/2010 EL CONFINDELCIAL

El Gobierno ha iniciado los trámites para reparar la memoria del poeta Miguel Hernández, muerto en la prisión de Alicante en marzo de 1942, cuando se cumple el centenario de su nacimiento. La familia del autor de ‘Vientos del pueblo’ reclamó en octubre del año pasado al Ejecutivo que “repare y reconozca” públicamente que fue condenado de manera injusta. El Confidencial ha indagado en las causas que los tribunales militares instruyeron contra él al final de la guerra civil, para reconstruir en dos entregas su periplo por las cárceles franquistas.

Antonio Márquez Bueno, agente de segunda clase del Cuerpo de Investigación y Vigilancia [de la Policía], y a la sazón jefe del puesto de Rosal de la Frontera (Huelva), supo desde un principio que iba a prestar un valioso servicio a la patria y ordenó a Rafael Córdoba, agente auxiliar interino, que se pusiera a la máquina de escribir. Tenía ante sí a un joven asustado que acababa de entregarle la policía portuguesa por haber cruzado la frontera de manera clandestina [No la Guardia Civil como se va vendio repitiendo reiteradamente]. Llevaba poco consigo: un billete de veinte escudos, una moneda de cinco centavos y cuatro más de diez; el libro “La destrucción o el amor” con una carta de su autor, Vicente Aleixandre, y un auto sacramental titulado “Quién te ha visto y quién te ve, y sombra de lo que eras” del que él mismo era autor.

Rafael Córdoba comenzó a teclear: “En la villa de Rosal de la Frontera, siendo las doce horas del día 4 de mayo de 1939, Año de la Victoria, comparece el que dice ser y llamarse Miguel Hernández Gilabert, de 28 años de edad, casado en la que fue zona roja, de profesión escritor, e hijo de Miguel y de Concepción, natural de Orihuela (Alicante) y con domicilio en Cox (Alicante), quien convenientemente interrogado manifiesta”. Dos puntos.

Relato de una huida

Miguel escapaba de la España de Franco a la desesperada, tras rechazar la oferta del encargado de negocios de la embajada de Chile en Madrid, Carlos Morla, que a principios de 1939, cuando la guerra se daba por perdida, le había ofrecido refugiarse en la sede diplomática a la espera de marchar al exilio con la ayuda del también poeta Pablo Neruda, con el que le unía una sincera amistad. Miguel quería llevar consigo a su mujer, Josefina Manresa, y a su hijo, y dejar resuelto el futuro de los cinco hermanos de su esposa, huérfanos tras el asesinato de su suegro, guardia civil. En marzo, con las tropas rebeldes a las puertas de la capital, el poeta marchó a Cox al encuentro de su familia. Convencido del riesgo que corría, decidió huir en solitario para reencontrarse más adelante con su mujer y su hijo en un lugar seguro. Marchó a Madrid y después a Sevilla, donde tomó la decisión de huir a Portugal.

El poeta relató a sus captores que un camión le había dejado a cuatro kilómetros de Aroche (Huelva), donde merendó y se compró unas alpargatas. A las nueve de la noche se puso a caminar con la intención de cruzar la frontera con Portugal sin tener muy claro el terreno que pisaba, y a las cuatro de la tarde del día siguiente se encontró sin proponérselo en el pueblo portugués de Santo Aleixo, desde el que se trasladó a Moura, donde fue detenido.

Dos puntos. El agente auxiliar interino Rafael Córdoba, continuó con el relato del detenido. “Manifiesta que le sorprendió el Movimiento Nacional en Madrid, donde se encontraba trabajando en la casa Espasa-Calpe en la confección de una enciclopedia taurina bajo la dirección de don José María de Cossío, marchándose a Orihuela, su pueblo natal, a finales de julio para disfrutar el permiso de verano concedido (…) De vuelta de nuevo a su trabajo, en septiembre de 1936 movilizaron a su quinta y se incorporó a un Batallón de Zapadores con destino en Madrid (…) pasando después al 1er. Batallón Móvil como soldado. Quedó incorporado a las oficinas donde, además de trabajar en la parte burocrática, escribía versos para el periódico ‘Al Ataque’ que eran reproducidos en el periódico “El Mono Azul” (…) versos que están recopilados en un libro llamado ‘Vientos del pueblo’, editado en Valencia en 1937”.


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